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¿Es tu hombre metro sexual?

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¿Es tu hombre metro sexual? Pantherstock

¿Ellos son menos varoniles por teñirse el pelo, mantenerse en forma o hacerse una lipo? Al contrario, parece que todo lo que hacen es para tener un éxito asegurado con las mujeres. Entérate sobre la nueva masculinidad.

La masculinidad y su forma de definirla ha sido objeto de numerosos estudios sociológicos y de interminables artículos que, de alguna manera, ayudaron a comprender las características esenciales de ese fenómeno llamado HOMBRE.

Últimamente, la virilidad que ostentaba un héroe patriótico, un astro de la pantalla o nuestros abuelos, ha sido vulnerada por un nuevo espécimen que muestra su cuerpo desnudo, usa el mejor perfume, se viste con Armani, tiene un Rolex, maneja un Ferrari y, por lo menos desde los carteles publicitarios, da a entender que para ser macho y tener un éxito asegurado con las mujeres, hay que seducirlas como en los años 50 nos seducían ellas a nosotros.

O sea, el sexo masculino ha entrado con total descaro a competir con el femenino usando las mismas armas de atracción, una boca voluptuosa, un cuerpo perfecto e insinuante, y ningún pudor. Y es que el fenómeno mediático de las campañas de Calvin Klein, donde salen los más famosos –como David Beckham- mostrando todos sus atributos, hace babear a muchas. Ese fenómeno mediático, con una promoción permanente, que debe a su fama más a lo que muestra que a lo que juega, se ha convertido en un cheque al portador, ya que todo lo que le acontece mueve prensa y público, o sea, vende. Se dice que detrás de su autismo está Victoria, su mujer, inteligente, brillante, que maneja el carro familiar, conduciéndolo constantemente al éxito.

Y ahora apareció otro ídolo, Cristiana Ronaldo, el pase más caro de la historia del fútbol internacional, joven, atlético, simpatiquísimo, y además, por suerte, gran jugador. El chico parece que la tiene clara, porque le dijo que no a Paris Milton, lo que demuestra que quiere más calidad que cantidad. Pero eso sí, cuando firmó su contrato millonario, tuvo que sacarse la camiseta y mostrar su torso perfecto ante la prensa mundial. Es decir, que ya no basta la mirada de Gregory Peck, la sonrisa de Clark Gable, la seducción de Cary Grant, hoy hay que desnudarse, mostrarse de cuerpo entero, como lo hacía de una manera provocativa y sorprendente la mujer, desde que Marilyn apareció en esa famosa foto con su vestido movido por corrientes de brisa.

Y en esa competencia ‘yo muestro, tu muestras’, la clave es ¿dónde queda el viril comportamiento masculino? ¿Se es menos hombre si se va a un gimnasio, se usan cremas, se tiñen el pelo, se viste eligiendo cuidadosamente las combinaciones? No, el que es, ES, y el que no es, No es.

Siempre la especie masculina ha sido, aún en el reino animal, la mejor disfrazada, y bastaría recordar los aretes de los piratas ingleses, las pelucas del siglo XVIII, las capas de Drácula o las botas de D’Artagnan.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Italia se puso a la cabeza de la moda masculina; y aparecieron los mocasines, las camisas ajustadas, los jeans, las lociones para después de afeitar, los perfumes, los tintes y el culto del cuerpo, no solo por una razón estética, sino también saludable.

El tiempo ha dado la razón a la estética. Y hoy es un placer ver a mujeres y hombres preocupados por lucir bien, que antes que nada es respeto por el cuerpo y, en consecuencia, también por el espíritu.

Todo entra por los ojos, las mujeres se han vuelto más exigentes porque saben más.
Están mejor informadas, más desinhibidas, por lo tanto, el hombre debe prepararse con todo para entrar a la gran batalla de los sexos si no quiere se el gran perdedor de la contienda.

Por supuesto y queda sobreentendido, que leer, seguir una carrera, ir al teatro y al cine, es fundamental. Porque la cultura y el buen lucir; definitivamente deberían ir de la mano.
                                                              

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