COMENTARIOS

La prueba de amor Foto: Getty Images

Hoy, las mujeres pueden llevar una vida sexual plena, pero expuesta al sida o a las infecciones venéreas. lo ideal sería pedir un carné que garantice la salud de la pareja, antes de cualquier acercamiento.

¡Igualdad sexual! ¡Libertad para asumir una vida íntima activa antes del matrimonio! Todavía se recuerda a las mujeres que a mitad de los 60 aparecían sin brasier, haciendo una V con los dedos (el peace and love de todos los tiempos) gritando consignas sobre el tema. 

¿Y para qué? Para que hoy generaciones de mujeres de todas las edades (de los 14 a los 50) no puedan tener sexo con tranquilidad. El Sida, la hepatitis B y toda clase de infecciones venéreas pueden estar acechando a la vuelta de la esquina, disfrazada con todos los rostros posibles.

Las mujeres se preguntan, ¿qué hacer? Hay dos protecciones posibles, el condón o un certificado o carné que testifique que el sujeto en cuestión se encuentra en perfectas condiciones.

Exigir lo primero antes de iniciar la relación sexual, poco a poco, ha dejado de serun tabú, se hace aunque no tanto como se debe. Sin embargo, si la relación toma visos de estabilidad, el condón algún día tiene que desaparecer del escenario y entonces quedan —tanto ella como él— expuestos a quién sabe cuántas historias del pasado, no importa si fueron pocas o muchas.

Lo segundo es más difícil. Pedir un carné de salud, a la primera cita, a la quinta o dos meses después; pedirlo en el restaurante, a la salida del cine o justo antes de.... ¿Qué palabras utilizar para no hacer sentir al otro como un sospechoso sexual? Difícil. Y suponiendo que uno de los dos se arme de valor y lo pida, y lo que es mejor, lo obtenga, ¿realmente es una garantía?

El VIH tarda un tiempo en hacerse presente en las pruebas, por eso es ideal hacerse el examen cada seis meses. Habría que acostumbrarse, entonces, a realizarse el examen semestralmente; pero, ¿y si aparece el virus a la segunda o tercera vez? además la idea no es detectarlo es: ¡no contagiarse! En fin, este es uno de los nuevos dilemas universales: ¿pedir la prueba o no pedirla?

Cuando las mujeres se reúnen, el tema sale a relucir tarde o temprano y todas parecen estar de acuerdo con que sería mejor tenerla a no tenerla. Por eso lo ideal es —y en esto también están de acuerdo— adoptar la disciplina (cómo cuando se toma una medicina de por vida) de hacerse la prueba y pedirla antes de llegar a intimar con alguien. Sería la verdadera prueba de amor del siglo XXI. Y hasta de pronto es más fácil si se toma la iniciativa de mostrarla primero. 

Mostrarla con una sonrisa de por medio, con un comentario agradable o picante. Mostrar el examen o el odioso carné (esto hay que disimularlo) y esperar... si él se sonroja, se ríe nerviosamente, cambia de tema y al final... nada que saca su carné de la billetera, pues entonces habría que tomar una decisión drástica: respirar profundo y dar la vuelta o salir corriendo a comprar un condón.

Ni modo, parece que por más lucha, la mujer debe asumir su cuidado sexual con mucha responsabilidad, si él no lo hace antes. Es un tema espinoso, de nunca acabar, máximo, cuando al final, después de tratar de encontrar una solución sensata, se llega a la conclusión de que (gracias a los empelotes de las mujeres sesenteras) hoy en día para tener una relación estable y lo más real posible, en algún momento hay que tener... sexo; pero seguro.

 

También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.