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La vida unitaria Foto: Getty Images

Ser soltera no es un estigma social piensa uno, hasta que la niña de enfrente se chupetea a su novio delante de aquellas diabéticas en el amor.

Muchas veces siento que los solteros somos discriminados por la sociedad; no sólo las mesas individuales no existen, sino que las promociones de viajes a destinos paradisiacos son sólo para parejas; incluso el señor Noe invitó a parejas de cada especie animal a su arca, a los pobres puerco espines solteros y vacas solteronas las dejaron ahogar por culpa de su estado civil.

Todos los domingos, cuando voy a hacer mercado me demoro casi media hora escogiendo tomates absolutamente perfectos en color, simetría y textura; los analizo muy bien y sólo escojo los mejores; ahora elevea la vigésima potencia lo exigente y selectiva que soy buscando pareja.

Las solteras no somos unas renegadas y rechazadas, simplememente somos una raza más exigente, preferimos estar solos que mal acompañados. A veces somos solteras porque no sabemos lo que queremos, osabemos lo que queremos pero ya otra persona se nos adelantó en la misión.

Afortunadamente ya no vivimos en aquella era donde los padres vendían a sus hijas al mejor postor alias ‘futuro marido’ por una dotación de oro, ganado o tierras; sin embargo, hoy en día a pesar de contar con técnicas más sofisticadas para jubilar el estatus soltero, muchas veces se termina peor después de emplear esos métodos ‘busca alma gemelas’, ya que esas técnicas, llámese cita a ciegas, tienen un alto margen de error, y cuando fallan se suele pensar que el defectuoso es uno y no la técnica, y se aloja en nuestras cabezas el temor de una soltería vitalicia.

Seguramente tu también pasaste por el vía crucis del dating circuit; todos hemos servido una que otra vez de conejillo de Indias de nuestras parejas de amigos, que como están tan enamorados quieren esparcir su amor a todos, haciendo las de Cupido uniendo a personas que lo único que pueden tener en común es que ambos respiran por la nariz. 

Estas hazañas no le terminan la soltería a nadie, pero sí pueden terminar con una amistad. Pero la Celestina por excelencia sigue siendo la Internet, donde todos los solteros tímidos tienen citas super románticas en piyamas con personas de otros continentes, que pueden llegar a tener otra edad e incluso otro estado civil distinto al que profesan, pero es divertido mientras dura el idilio virtual. 

Pero para los solteros más avant garde o desesperados, también se ha inventado el speed dating, aquellos eventos de solteros donde usted paga por tener minicitas de 10 minutos con 10 candidatos, y si no hay química con la cita por lo menos no se encarta toda la noche con un tipo que sólo sabe hablar de los beneficios de la reelección. Hay a quienes les resultan estos métodos, pero la gran mayoría de mujeres hemos llegado a la misma profunda conclusión, es más fácil sacarse la celulitis que la soltería.

Propongo que así como los casados usan las argollas y los gays usan el arco iris para distinguirse; los solteros también deberíamos usar una insignia. ¿Qué tal usar una pulsera verde? Hace algún tiempo se popularizó que cada color tuviera un significado en las pulseritas plásticas: la roja significaba besos y la café, sexo oral; con ellas se jugaba Snap, que consistía en romperle la pulsera a la persona que la portaba para ganarse lo que su color representa; así que si usted se montaba en un bus y por accidente le rompían su pulsera amarilla, le tocaba hacer un strip–tease a todos los pasajeros.

Según un estudio de la U. de Warwick, es más peligroso ser soltero que fumar, los resultados mostraron que las personas con pareja se cuidan más unos a otros y tienen mejor salud que los solteros, que no tienen quien los cuide. Lo cierto es que no hay mal que dure cien años y mucho menos, al parecer, si somos solteros, así que mientras seamos solteros disfrutemos los privilegios de la soledad como dormir plácidamente sin ronquidos ajenos en estéreo

 

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