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Manual de instrucciones para tu tipo de hombre. ¿Cuál es el tuyo?

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Manual de instrucciones para tu tipo de hombre. ¿Cuál es el tuyo? Foto: Thinkstock

Para tener la pareja ideal, primero hay que experimentar con “los chicos malos” y disfrutar el momento. Muchas clases de hombre se atravesarán en tu camino, pero...¿cómo lidiar con ellos sin que te hagan la vida imposible y goces del momento? Conoce su respectivo ‘Manual de uso’.

¿Te has cruzado con un solterón maduro que tiene más de mañoso y de adolescente que de ejecutivo? ¿Te ha tocado lidiar con el que se cree un todopoderoso y no mueve su dedo sino para infundir órdenes? No existen hombres perfectos. Simplemente existen, y sus defectos son más visibles que cualquier cosa. Cuando de nuestra pareja se trata, siempre hay algo que no nos termina de gustar...pero que le encanta a otra que ya lo tiene en la mira.

 Es mejor degustar que probar un solo plato, pero lo ideal es estar siempre preparadas para una buena “digestión masculina” y saber qué hacer cuando salen con sorpresitas tan propias de su género. Josefina Barrón, periodista latinoamericana, nos propone los cinco tipos más comunes de hombres que se cruzan por nuestra vida amorosa. Cómo dominarlos sin caer en un abismo.

1. Soltero maduro: Está lleno de historias, mañas y vicios, característicos de su recorrido en la vida y su estado civil de soltería perpetua. Come y bebe lo que quiere y cuando quiere: él ya se cree lo suficientemente “crecidito” como para atender los consejos y órdenes de los demás, más aún si a su vida sentimental se refiere. Va a su ritmo y sus rumbos siempre son una sorpresa. No es una persona de familia, por lo que no sabe lidiar con este tipo de conflictos y se acopla muy bien a la soledad y la privacidad; lo más cercano que tiene que cuidar de una vida es una pecera, su perro que ve en las noches o su automóvil, al que considera como un hijo.

Lo bueno: No tiene ex-mujer y eso es un punto a su favor. Es independiente y busca el éxito en su área profesional, así que si das con un soltero de esta clase, seguramente no tendrás que mantenerlo o sufrir porque sea un vago sin remedio.

Cómo tratarlo: Con este tipo de pareja hay que ir con cuidado, como si estuvieras negociando con un mono con metralleta. Generalmente tiene a cuestas una o varias desilusiones amorosas que lo hacer parecer cínico, despreocupado y poco sentimental. Ganarse su cariño es cuestión de estrategia, y si no hay  familia o hijos a la vista, comienza por darle espacio y no presionarlo...o por ganarte a su perro.

2. El recién suelto en plaza: Su objetivo, cualquier cosa que se mueva. Quiere recuperar el tiempo perdido en el que estuvo en una relación muy larga o en un matrimonio de varios años. Su lema es: “hoy ya fue, mañana no existe”. Muchas veces se trata del niño-adolescente que se casó apenas salió de la pubertad, que no tuvo calle y solo conoció a una mujer: su ex esposa. Es una especie que piensa más con su miembro que con la cabeza. Sus ganas son otras, menos las de comprometerse.

Lo bueno: Hasta que no haga su luto matrimonial o de su ex novia, se enganche y se desenganche con cientos de mujeres y se ubique nuevamente en lo que es la vida, no hay nada que pueda rescatársele.

Cómo tratarlo: No hay que tratarlo, solo utilizarlo como una máquina de sexo; en últimas, estarías cumpliendo sus deseos y los tuyos. No pretendas nada salvo ser atacada por un misil. No te muestres con él en lugares públicos y aprovecha que en la mayoría de los casos, él paga.

3. El chiquillo entusiasta: Apenas le abre los ojos a la vida real. No tiene aún mayor cosa por ofrecer que su frescura, su visión soñadora de mundo, una buena apariencia, energía y, por mucho, una invitación a cine (si no es que se inclina por comprar una película pirata y palomitas de maíz que guarda su mamá en la alacena, ya que sale en su bolsillo solo carga basura). Nos mira hacía arriba, como si fuéramos unas diosas: somos un trofeo, un motivo de orgullo, la puerta a la mejor aventura de sus vidas. Pretende que les enseñemos todo lo que sabemos de la vida y el sexo, pero... ¿y él qué nos enseña?

Lo bueno: Su forma de ver la vida (y vivirla) tarde o temprano te decepcionará. Nos aporta energía propia de la juventud. No te hará sentir más vieja: te hará sentir más madura, experimentada y sabia. Y si sabe cómo comportarse en la cama, estás hecha.

¿Cómo tratarlo?: Como algo pasajero. No le inviertas mucho dinero ni muchas ganas, tiene mucho que aprender y tú no serás ni su mamá ni su maestra.

4. El hombre comprón: Puede ser un viejo maduro con ganas de gastar su billetera en ti, o también cabe la posibilidad de que seas la afortunada acreedora de un comprador compulsivo que conquista a su presa a punta de cosas bonitas y costosas.  Reemplazan su apariencia (y hasta su oferta sexual) por carros, invitaciones a comer, ropa y todo lo que se le ocurra a tu mente traviesa y aprovechada. Su estabilidad económica es un atractivo para muchas mujeres, más por las que lo necesitan. Bien por ellas y por ellos: tu eres feliz comprando y ellos, gastando.

Lo bueno: Su billetera

¿Cómo tratarlo?: No tratarlo, pues siempre pedirá algo a cambio.  A no ser que te guste cobrar por tus “servicios”, definitivamente lo mejor es aceptarle una que otra salida a cenar y para de contar.

5. El solapado: Son a los que más debes temerle. Estratégicamente te enredan con juegos psicológicos de todo tipo para mostrarse a sí mismos como hombres comprometidos, enamorados y únicos, pero con esa misma charla endulza a otra decena de mujeres que se enamoran perdidamente de ellos. Tiene cara de niño bueno, una facción que cambia inmediatamente en lugares como la cama, donde se convierte un monstruo de la lujuria, un gran amante  (nada mal, entre todo). Te hará sonrojar con sus palabras, te hará llegar al cielo, pero recuerda que fuera del cuarto, no es una persona de fiar. La habilidad que tiene en la cama la tiene en el trabajo, pues es ambicioso, audaz y perspicaz. No te habla sobre sus amigas y las escapadas con sus amigos son más que un misterio para ti: te enteras hasta el otro día y no hay muchos detalles sobre el tema.

Lo bueno: Puedes aprender artimañas y estrategias emocionales, las mismas que él uso alguna vez contigo. Una vez te topes con hombres de este corte, los verás a todos con lupa antes de arriesgarte a entregarte de corazón.

¿Cómo tratarlo?: La clave  está en cómo NO dejarte tratar. Podrías ser su musa adorada, la niña de la casa, pero también podrá darte uso como su trapero y hacer contigo lo que se le dé la gana una vez estés enamorada. Vigílalo de cerca, pero antes de convertirte en su guardaespaldas, búscate alguien menos complicado y menos taimado.

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