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Obsesionados con las mini pantallas

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Obsesionados con las mini pantallas Thinkstock

Smartphones, la blackberry, ipads... tecnologías de última generación que nos permiten y trabajar más y desde cualquier parte; pero... ¿cuál es el límite?

Las vacaciones son para descansar, alejarse de todo y dejar el trabajo a un lado... o en algún difuso pasado eran así. Ahora apagar tu celular puede causarte el estrés que se suponía ibas a perder al lado del mar. Existe una profunda y evidente dependencia de la mayoría de las personas hacia los aparatos electrónicos. Se supone que la funcionalidad de estos, sí te ayuda en el trabajo y te permite facilidades respecto a espacio y tiempo, pero... lo que está sucediendo es que se está generando un fanatismo sin control por mirar constantemente la pantalla del aparato.

Si llega el fin de semana y lo único que has soñado desde el miércoles es dormir, por qué cuando es viernes por la noche no puedes dejar de mirar tu celular. ¿Nos estamos dejando absorber por el trabajo? ¿Se ha vuelto una manía obsesiva saber que pasa en lugares donde no estás?

Cientos y millones de humanos todos los días pasamos una gran cantidad de horas del día con el dispositivo entre manos, escribiendo a velocidades inimaginables mensajes que otros adictos al celular leerán.

Hay que admitir que los creadores de estas pequeñas maravillas han hecho nuestras vidas mucho más fáciles
. El solo hecho de que en un solo aparato se encuentren contactos, fotos, música, notas, calendario, citas, despertador, es - aunque abrumador recapitularlo- muy práctico. Pero por otro lado, es vital replantearse hasta donde ha llegado esa relación.

Todo es cuestión de medida... como dice el viejo refrán ‘todo con moderación, incluso la moderación’. Sí, es muy agradable poder estar enterado de todo lo que sucede a nivel mundial, o tomar decisiones importantes sin tener que trasladarte o organizar una reunión. Y por supuesto, está el lado no tan agradable. El trabajo ha pasado a ser un extendido de 24 horas, 7 veces a la semana; los accidentes por distracciones en el teléfono van en aumento y lo que es peor, pareciera que la capacidad de comunicarse está condicionada a través de un aparato.

Se sabe que el hombre es un animal de costumbres y que por ende cada vez más nos acostumbramos a la comodidad del ipad y el beneficio que brinda, poder de vez en cuando quedarse y hacer ‘trabajo en casa’. Pero lo que si no podemos permitir es que en asuntos tan “básicos” como la comunicación verbal, se pierda por el fanatismo a una mini pantalla.

En casos tan comunes como ir a comer en familia a un restaurante, empezando desde el papá con la blackberry hasta el hijo menor jugando con el ipad, no hay conversación fluida. Ya nadie se pregunta nada más que si alguien quiere postre. O el caso de las vacaciones, donde se supone que vas a descansar y no puedes dejar más de dos horas el celular apagado. Y que hablar de una salida a tomar cócteles con amigos; no hay ninguno que no tenga el celular en la mano... incluso si bailas hablas por tu iphone. ¡Límites gente, límites! Una cosa es uses la tecnología como aliada y otra es que ella te use a ti a su antojo.

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