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Personalidades nocivas: aprende a identificarlas

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Personalidades nocivas: aprende a identificarlas Thinkstock

Suelen ser histriónicos y así, nos envuelven en sus redes, sin darnos cuenta, quitándonos toda nuestra energía. Para escaparnos de este círculo nocivo lo primero es detectarlo y luego aprender a generar vínculos que no nos lastimen.

La sola mención de la palabra vampiros nos hace pensar en alguna película de terror, con monstruos temibles que se dedican a vivir de la sangre ajena. Sin tanto sensacionalismo, la versión moderna y concreta de estos míticos personajes tiene un paralelismo contemporáneo. A todos nos pasó de toparnos con un jefe absorbente al máximo, un amigo que no deja de demandar nuestra atención, una pareja posesiva y los ejemplos pueden continuar. Se trata en definitiva de personalidades nocivas –metaforizados como vampiros emocionales- esos que parecen quitarnos toda la energía dejándonos angustiados, con culpa y una profunda sensación de soledad, sumidos en vínculos abusivos e ingratos.

¿Cómo apartarnos de la sombra de estos Dráculas del siglo XXI? La clave es sincerarnos y tratar de descubrir qué es exactamente lo que nos engancha de estas relaciones que, además, nos cuesta tanto abandonar.

‘La energía es un factor determinante’, explica Ana Morales, sicóloga clínica. ‘La energía tiene que ver con emoción. Cuando los individuos se vinculan, sus energías también lo hacen’, agrega la profesional. Y este intercambio de personalidades fuertes y desafiantes terminan dejando sin fuerzas ni posibilidades de reacción a todas la víctimas, que además, son propensas a caer en sus redes.

Muchas veces, involucrados en una relación complicada, nos preguntamos ¿por qué a mí? ‘Nada es casualidad –afirma la terapeuta-. Si nos encontramos con este tipo de experiencias es para aprender y darnos la posibilidad de superarlas, pero es preciso sincerarnos y salir de a posición de que algo nos sucede sin que tengamos responsabilidad alguna’. A pesar de lo evidente que resulta la dualidad víctima- victimario, deberíamos analizar qué aspecto interno propio nos emparenta con el de absorbente, el obsesivo o el superexigente. Sin duda existe un personaje interno que te está maltratando, que necesita ser complacido, que tiene que estar bailando y corriendo todo el tiempo, receptivo a las órdenes del otro y no le estás poniendo límites.

Sin engaños
Cuando intentamos salir de un vínculo vampirizante tenemos que asumir, en principio, por qué llegamos hasta ese punto en la relación y nos estacionamos en ese lugar. Haciendo un autoanálisis a conciencia, seguramente alguna vez nos engañamos destacando supuestos beneficios que estos individuos han esparcido en nuestra vida: ‘me siento acompañado(a)’; ‘siempre me relacioné con gente así’, ‘es exigente, pero me hace crecer’, ‘es su forma de demostrar cariño’, ‘me brinda seguridad material’. Por el otro lado, quienes detentan este tipo de conexión dominante con el entorno, suelen tener un patrón de conducta común. ‘No se hacen cargo de sus actitudes tóxicas, pretenden que el otro cambie y reparten culpas para no asumir las propias. Se niegan a hacerlo, porque no aceptan su dolor, su tristeza o su rabia, y por esto le chupan la energía a otra persona; de alguna manera ponen afuera lo que les pasa por dentro.

Dentro de las características de los personajes en cuestión están: suelen ser muy histriónicos pero un poco antisociales, narcisistas, obsesivos y paranoicos. Lo más interesante es que suelen ser tan adorables, inteligentes y apasionados que logran captar la atención del otro, generando una relación asfixiante.

Operativo rescate
En general, no es necesario tener una profunda o prolongada relación con vampiros emocionales. Simplemente, entrar en contacto con uno de ellos puede provocarnos una baja importante en nuestra energía. Todos hemos conocido o tuvimos cerca de alguien que nos hizo sentir irritados y confusos.

Las personas nocivas tienen una frecuencia de energía baja porque eligen estar angustiadas, quejosas, deprimidas y enojadas, absorbiendo esa fuerza del entorno.

Para ponerle freno al mecanismo de atracción interno y externo que emplean estos individuos es preciso fortalecernos, generando más vitalidad y alegría. Una vez identificados, debemos entrar en un estado de alerta activando el cuerpo para conectarnos y pararnos mejor sobre nuestros pies.

También puede ayudar, para focalizarnos en nuestras fortalezas y en cómo nos posicionamos al vincularnos con los demás, practicar yoga, caminatas y meditación.

Con la fuerza vital renovada será más fácil plantarse frente a los vampiros emocionales. Ya no quedará más espacio para permanecer pasivamente, tenerles paciencia y tratar de cambiarlos. Si logramos conectarnos con nuestras virtudes y errores, podremos aceptar que somos capaces de generar vínculos gratificantes para dejar de morder y ser mordidos.

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