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¿Qué hacer si ya lo he perdido?

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¿Qué hacer si ya lo he perdido? Thinkstock

Viki Morandeira, especialista en Coaching Personal y diplomada en Inteligencia Emocional, en su libro, ¿Qué le pasa a mi esposo? Nos habla sobre cómo superar los obstáculos, sobre las relaciones de pareja, las separaciones y sobre dar siempre lo mejor de sí mismos. Te contamos - por medio de sus relatos- qué hacer cuando crees que ya todo está perdido y qué camino tomar para seguir adelante.

La reina que perdió el anillo de bodas
Había una vez, en un reino, que puede ser este mismo en el que vives hoy, un castillo. En ese castillo, como en la mayoría de los cuentos, vivían un rey y una reina. Cuando se casaron, habían hecho una fiesta que duró una semana entera, con sus días y sus noches, el rey, le había regalado un precioso anillo de bodas. El anillo era especial para la reina, porque había sido hecho con los metales más preciosos, por las más diestras manos de los orfebres del reino.

Cierto día, la Reina salió de paseo y en un descuido, perdió su anillo. No lo supo hasta que regresó al castillo. Cuando notó su falta, su primera reacción fue: NO pude haberlo perdido. Debe estar en algún sitio. A las Reinas no les pasan estas cosas. Y así pasó varios días buscándolo por todos lados. Pasada una semana, su incredulidad se tornó en Ira. Estaba furiosa. Con ella misma, con los criados del castillo, con su marido, con su fiel perro... con todo y con todos. Ella, que antes ni siquiera levantaba la voz, ahora iba por ahí enfurecida. El Rey comenzó a preocuparse. A la semana siguiente la reina iba por el castillo proclamando a los 4 vientos, que ojalá todo volviera a ser como antes... iba por los jardines soñando como construir una máquina del tiempo, para volver atrás. Pero por más que intentó y encargó a todos los magos un artilugio para volver al pasado... nada pudo hacerse. Entonces... al comprobar que su pérdida era irreparable, cayó en una profunda depresión. Todos comenzaron a preocuparse al ver a la Reina enfermar así, cambiar su jovial y alegre semblante por la tristeza y melancolía. En la época de los castillos no existía la palabra depresión, por lo que el Rey, cuando llamó a la Coach del Reino para pedir ayuda, explicó que su esposa parecía un fantasma en pena, que arrastraba sus pies al caminar, los brazos le colgaban junto al cuerpo cual muñeca de trapo, y parecía ser incluso de menor estatura, ya que deambulaba encorvada y con la cabeza hundida entre los hombros.

La Coach del Reino, le dijo al Rey que conocía la solución. Pero que dependía exclusivamente de la Reina. Le pidió que mandara un carruaje a buscarla y que viniera la Reinas. Fueron juntas a un lugar solitario de los jardines del palacio, junto a un estanque donde los sapos croaban alegremente y los cisnes nadaban distraídos. Allí, la Coach, llamó a un sapo, le dijo algo al oído y la reina abrió un poquito los ojos al tiempo que levantaba la cabeza. Creyó que la Coach había enviado al sapo a buscar su anillo... esta idea, iluminó su rostro levemente. Al poco rato, el sapo regresó con una hoja de loto entre sus patas, y una pluma e cisne en su boca. La Reina, desilusionada, volvió a hundir su cabeza.

Entonces la Coach del Reino, cogió la pluma y con gran amor, escribió sobre la hoja unas palabras. Dobló la hoja y la puso en la mano de la Reina. Con mucho cariño le tomó ambas manos con las hoja aún cerrada en ellas y le dijo. Cuando leas y entiendas lo que dice en esta hoja: Te curarás. Quedate aquí, hasta comprenderlo. Acto seguido, le dio un beso en la frente, apartando levemente su corona, y se fue caminando despacito hacia su casa.
La Reina... cuya idea no era otra que recuperar el objeto perdido... abrió la hoja con intriga y leyó: ‘El tiempo no vuelve atrás, has hecho lo que podías y más, acepta la pérdida y te curarás’.

La Reina aún estaba confundida... porque esa no era la solución que ella deseaba... pero deseaba volver a sentirse alegre y abierta como era antes... Sus pensamientos negativos, derrotistas, pesimistas, la habían convertido en casi una sombra de lo que era... No tenía nada que perder, así que respiró bien hondo, tiró sus hombros hacia atrás, irguió la cabeza, levantó el mentón, se puso de pie y miró al frente con decisión para decir: LO ACEPTO.

En ese momento, comenzó a ver como brillaba el sol, pudo contemplar otra vez la belleza de los jardines del palacio, las flores le parecieron mucho más bonitas que nunca y lo que es mejor, su mente se llenó de pensamientos positivos:
-puedo comprarme un anillo nuevo, ese ya estaba rallado y gastado por los años.
-¡Puedo incluso festejar una nueva boda con esa excusa!
-¡¡¡Y puedo irme otra vez de luna de miel!!!
La Reina, subió de un salto a su carruaje, y le indicó al cochero que la llevara a casa de la Coach del Reino. Allí la encontró, ayudando a muchas personas a conseguir sus objetivos. Esperó a que terminara y cuando ella vino a sus encuentro, la abrazó con dulzura y le dijo: ¡Gracias! La Aceptación es mejor que aquello que perdí, porque me ha traído dos regalos nuevos, el Optimismo y Pensamientos Positivos.


¿Cuánto tiempo pasas no creyendo en lo que te ha sucedido? ¿La ira se apodera de ti cuando te ocurre algo? ¿A veces te gustaría volver atrás en el tiempo para que todo fuera como antes? ¿Te hundes dentro de ti misma?

Estos son los 4 primeros pasos tras una crisis o problema: Incredulidad, Ira, Volver atrás y Depresión, cuanto antes llegues a la Aceptación... podrás pasar los siguientes pasos, el Optimismo y los Pensamientos Positivos.

En la vida nos pasan muchas cosas, y no siempre son como desearíamos... Para poder empezar a actuar, para dejar el papel de víctimas, necesitamos ACEPTAR que hay cosas que simplemente pasan.

Si a pesar de tus esfuerzos, la relación no pudo reconstruirse, no te culpes, no te quedes en la ira ni en la depresión. Piensa que tienes mucho porque vivir, tienes una vida entera por delante. Las cosas no salieron como tú querías, y eso te duele. Pero quedarte anclada en ese dolor, lo único que te traerá será una vida amarga, llena de pesimismo, de sufrimiento y esto, a la larga pasa factura en nuestra salud. Tú tienes que vivir, seguir adelante, levantarte cada mañana con un objetivo, con una meta. Busca lo positivo de cada día. Trata de cambiar tu estado de ánimo y tus pensamientos negativos en el momento en el que seas consciente de ellos. No podrás evitar que los pensamientos negativos lleguen, pero sí podrás controlar cuanto tiempo dejas que esos pensamientos se queden en tu mente.

¿Qué consigues pensando en el pasado?, ¿Qué precio pagas en tu salud con esos pensamientos?, ¿A dónde te lleva esa actitud derrotista y amargada?

Procura rodearte de aquellas personas que te apoyen, que te aprecien, que te hagan ver lo bueno de la vida. ¿Nos deprimimos porque escuchamos una canción triste? No tenemos por qué seguir escuchando esa canción. ¡¡¡Cambia la radio o apágala y canta tú!!!

Tu vida es tuya. Tú eres responsable de tu felicidad. Es doloroso pasar por una separación, pero más doloroso es quedarse toda la vida odiando a nuestro ex por lo que nos hizo, por lo que sufrimos, por abandonarnos... Si no pudieron volver a ser una pareja, quizás la vida te presente a otra persona con quien volver a compartir momentos agradables, a recuperar la sonrisa, a reír incluso más que antes. De momento, no es tiempo de salir corriendo a buscar compañía. Estar a solas un tiempo nos ayuda a poner nuestras ideas en orden, a decidir que queremos, que No queremos en nuestra vida. Los golpes deben servir para crecer, no para hundirnos y dejarnos morir. Si tienes hijos, ¿crees que ellos se merecen una madre que se pase el día como una zombie, como un alma en pena?

En este momento, también debes tener en cuenta que no sirve de nada seguir culpando a tu ex por la ruptura. Perdónale. Incluso si el nunca te pide perdón. Escribe una carta de perdón, no para entregarla, sino para que tu mente quede en paz. La vida continua, y tú estás en ella. Tu vida continua. Tienes muchas cosas nuevas por hacer. Puedes planificar ser una nueva persona. Decidir hacer aquello que aplazaste por dedicarte a tus hijos. Ahora, más que nunca, con el uso de Internet, el conocimiento y el mundo está al alcance de todos. ¡Aprovéchalo! ¿Te gusta cocinar? Aprende nuevas comidas, únete a un foro de personas que disfruten con lo mismo que tú. No te aísles en tu soledad. De nada te servirá quedarte en casa cada noche, llorando por lo que ya no tienes. Disfruta de lo que si tienes y planea lo que vas a conseguir.

Puedes vivir la vida que tu quieras vivir. ¿Te gustan los niños? Haz un curso de nutrición y da clases de cocina para niños. ¿Te gusta pintar? ¿Lo hacías de soltera? Desempolva tus pinceles, renueva tus pinturas y pega carteles para enseñar a pintar. ¿Te gusta escribir? Crea un blog, y comparte con la gente tu talento, quien te dice, que dentro de unos años, tengas un libro sobre el tema en el que eres experta. ¿Te gusta la costura? Pega carteles en tu bloque, en tu barrio para diseñar ropa única y personal.

No te cierres ningún camino. La vida será tan maravillosa como tú te atrevas a soñarla. Busca un objetivo, busca una misión y camina firme y decidida hacia la meta. Lo mejor para sentirte bien contigo misma, es saber hacia dónde vas. No dejes que la vida te vaya llevando, no seas una cobaya que actúa de acuerdo a las circunstancias. Toma acción en tu vida. Se tú la protagonista. ¡Tienes el papel principal! Nadie más que tu puede actuar en este papel.

Da lo mejor de ti misma cada día, con alegría, dando gracias por estar viva. ¿Te gusta la gente? Apúntale al voluntariado. Seguro en tu ciudad hay algún lugar donde necesitan gente para acompañar a personas que lo pasan mal. Dar amor, trae más amor. Dar tiempo, trae amor. Dar comprensión, trae amor. Ver que una palabra tuya de apoyo puede alegrarle el día a otra persona, te hará sentir mejor persona y apreciar lo que tienes.

Disfruta de tus hijos. No les castigues con tu pena. Ellos no tienen la culpa. Ya tendrán tiempo ellos de vivir sus propias penas. No los pongas en contra de su padre. ¿Conseguirás algo si siembras en ellos la semilla de tu odio? Las personas cometemos errores. Deja que sean tus hijos quienes decidan por si mismos, no por lo que tu les dices. Cada uno puede interpretar los hechos de distinta forma. Tu separación puedes aceptarla e interpretarla como que las cosas no fueron bien y punto. No le des más vueltas.

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