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Ríete, te hace bien y te resta vejez

Ríete, te hace bien y te resta vejez Thinkstock.

Nuevas corrientes sicológicas aseguran que incorporar el contacto personal y el humor en el día a día mejora la salud física, psíquica y emocional. Conócelas y disfruta de sus beneficios.

Está científicamente comprobado que la risa nos rejuvenece, elimina el estrés, ansiedad, la depresión, e incluso, mejora los niveles de colesterol, adelgaza, ayuda a combatir el insomnio, los problemas cardiovasculares, y casi cualquier enfermedad. El humor nos aporta aceptación y alegría, abre nuestros sentidos y nos ayuda a transformar nuestros patrones mentales más arraigados.

Mientras reímos, liberamos endorfinas, responsables en gran parte de la sensación de bienestar.

Retomando nociones, son muchos los especialistas que idearon nuevas terapias en las que el afecto, el contacto físico y la alegría son el eje de un tratamiento que integra cuerpo, mente y alma.

El humor
Uno de los casos más emblemáticos es el del Dr. Mario Kaler, autor de Esto es Joda 1 y 2, quien explica cómo influye la risa en la salud: “No solo lo digo yo, sino que hay estudios que hablan de lo positivo que tiene la risa y el humor en la salud de la gente, y eso uno lo comprueba todos los días cuando trata a los pacientes. Reírse hace muy bien: hay estudios que muestran cómo se mueven las endorfinas y señalan que la gente está mejor; hablan sobre el positivismo del organismo cuando uno lo toma todo con humor, con risas”.

Después de 20 años de trabajo como médico, incorporó el humor a su vida y su trabajo y reformuló el modo de tratar a sus pacientes. “Cuando a la gente le modificas los cánones, como de un médico convencional serio, de guardapolvo, camisa y corbata, y le rompes el hielo con alguna frase de humor,  te reciben de otra manera, se sueltan, se abren y eso es muy positivo en el trato de todos los días. La risa ayuda a la terapia, ayuda a la gente, ayuda a combatir incluso las infecciones y las cuestiones inmunológicas”, amplía Kaler.

Y no es el único que apuesta a utilizar herramientas de la vida cotidiana para mejorar la salud íntegra. Hay otros talleres muy innovadores: el yoga de la risa, la abrazoterapia y la terapia del elogio. “La idea de integrar un encuentro con estas técnicas surgió a través de unos ciclos de charlas y desarrollos de grupos de reflexión donde se trabajó haciendo hincapié en que las personas pueden recuperarse de las llamadas relaciones tóxicas y pueden, a partir de una transformación personal, volver a construir vínculos saludables”, explica la Lic. Roxana Lekerman.

Respira y abrazame
El yoga de la risa, según explican, tiene que ver con nuestra capacidad de jugar, de reír, de compartir con otros, de validarnos, de volver a ser niños: “Además de los efectos terapéuticos que la risa tiene, esta terapia mejora el funcionamiento fisiológico, el estado de ánimo, dando, a quien lo practica en forma de entrenamiento, un cambio de perspectiva en la vida!, agrega Lekerman.

Se podría afirmar que esta técnica es nueva, sobre todo teniendo en cuenta que las investigaciones de los efectos beneficiosos de la risa en la salud empezaron el la década del sesenta. Madan Kataria, un médico de medicina tradicional de la cuidad de Mumbai, desarrolló esta técnica hace 16 años y hoy se practica en más de 60 países, con 6.000 clubes de la risa por todo el mundo. “Es una terapia sencilla, con juegos de la risa y técnicas de respiración tomadas del yoga pranayama, que nos permite renovar y oxigenar nuestro cuerpo. Lo que tiene de única esta técnica es que se hace en grupo, lo cual potencia su efecto y requiere, además, de una frecuencia o entrenamiento para que estos beneficios sean más y mejores con el transcurso del tiempo”.

La abrazoterapia es otra de las vertientes. “Desde la comunicación, muchas veces lo que se dice con abrazos no se puede expresar con palabras. El abrazo contiene emocionalmente, y esa contención da presencia, dice ‘aquí estoy, estoy contigo, no te abandono’ ”. Según quienes dictan esta terapia, hay 182 formas de abrazos catalogadas, y todas con un significado de acuerdo a sus culturas. En los talleres se presentan en forma de juegos, con un cuento de por medio, o simplemente con las consignas de abrazarse. “Con respecto al contacto físico, hay investigaciones científicas que dan cuenta de las consecuencias que hay por la falta de contacto físico: el abrazo alarga la vida, mitiga el sufrimiento y la soledad, y pedir un abrazo también es todo un aprendizaje en un mundo donde la gente no se toca”, asegura Lekerman.

También se puede abrazar con palabras, y en este terreno entra la terapia del elogio. Se trata de un estímulo, una valoración y un reconocimiento del otro. Es una técnica que surgió a partir de una investigación sistémica que detectó que, en una familia donde no hay elogios pero sí críticas, hay falta de cariño e intolerancia, y se genera un foco propicio para que madure el resentimiento. Elogiar es valorar y reconocer al otro, por lo que se entablan mejores conversaciones y hay más comunicación.

La propuesta, en todos los casos, consiste en trabajar desde el humor, los buenos tratos y los valores humanos, para mejorar nuestra salud, nuestros vínculos y, poco a poco, nuestra sociedad.

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