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¿Te enamoraste de un narcisista?

¿Te enamoraste de un narcisista? Foto: Thinkstock

Este problema es un rasgo estable que varía de grado de persona a persona, pero puede manifestarse también como una forma patológica cuando el sujeto sobreestima sus habilidades y tiene la necesidad excesiva de admiración y afirmación.

El narcisismo hace referencia al mito griego de Narciso, que se enamoró de la imagen de sí mismo; es el amor que dirige el sujeto a sí mismo tomado como objeto. Es uno de los rasgos propios de la personalidad, si se entiende éste como uno de los componentes de la autoestima. Comienza a ser un caso patológico cuando la persona está obsesionada con la aprobación de los demás y con la imagen de sí mismo.

Freud lo denominó como el  proceso por el que la libido se dirige a sí mismo; este amor comienza en la infancia con el desarrollo de la libido y se denomina narcisismo primario, periodo durante el cual no hay un yo constituido y predomina el autoerotismo. Con el tiempo, las pulsiones sexuales comienzan a marcar un distanciamiento y el objeto sexual puede ubicarse fuera de sí, inicialmente con la madre como objeto sexual y posteriormente hacia otros individuos; o permanecer, a la manera narcisista, en la propia persona, elección predominante en los homosexuales.

Rasgos del narcisista
La persona cuyo narcisismo está más allá de los niveles normales, suele mantener una marcada necesidad por la aprobación de los demás acerca de sí y sus comportamientos. La carencia de reconocimiento les genera inseguridad y una necesidad por la admiración, actitud que intentarán alimentar bien sea incrementando su generosidad, demostrando sus capacidades mentales o acentuando sus atributos físicos. La psicología humanista considera que el narcisismo patológico coincide con una autoestima baja.

La persona con este desorden sicológico puede presentar sólo algunas de las siguientes características, como se mencionó anteriormente, el narcisismo presenta diferentes niveles en cada persona.

•    Grandiosidad: se considera sumamente importante, más que cualquier otra persona, incluida su familia, pareja y amistades
•    Necesidad de aprobación: sienten que merecen una gran admiración y respeto, por tanto esperan que los demás quieran satisfacer sus deseos y darles un trato especial (como perdonar sus deudas)
•    Obsesión por el aspecto físico: acostumbran tener una marcada propensión por mantener una apariencia física impecable y “envidiable”. Suelen estar preocupados por la percepción que los demás tengan sobre ellos.
•    Despliegan emociones negativas: son propensos a mostrar depresión, ansiedad, egocentrismo y la sensación de no recibir “lo que merecen”.
•    Falta de empatía: es incapaz de ponerse en el lugar del otro y compartir sus sentimientos. Se muestra irritable y desconfía de las excusas y motivos de los demás. Relegan a los demás, especialmente a los extraños o a quienes están en una posición inferior en el trabajo, por ejemplo. Hablan todo el tiempo de sí mismos.
•    Generosidad falsa: para demostrar su poder, se muestran excesivamente generosos en público, pero suelen ser indiferentes con sus parejas
•    Hipersensibilidad ante la crítica: se muestran inseguros frente a las opiniones de los demás. Por lo general son vulnerables, egocéntricos, están siempre a la defensiva y actúan de manera arrogante ante la crítica.
•    Muestran desdén hacia la pareja: consideran que deben ser queridos por la pareja sin necesidad de correspondencia. Quieren ser el centro de la vida de la otra persona.
•    Negación: suelen negar quienes son realmente, alardean de sus familias perfectas, por ejemplo, y adoran la imagen sobrevalorada que tienen de sí mismos.  Niegan sus emociones negativas o traumas que hayan podido tener.
•    Manipulación: dado que consideran que los demás tienen que satisfacer sus necesidades, no dudan en utilizar a las personas a su alrededor para lograr sus objetivos
•    Se consideran los mejores en su trabajo o estudio: consideran que sus capacidades están por encima de sus iguales y sus superiores. Irradian una imagen de gran seguridad sobre sí mismos. Suelen alcanzar grandes logros en lo laboral, aunque su narcisismo pueda perjudicarlos en tanto que no toleran que sus propuestas sean rechazadas, no toleran el fracaso y además tienen la idea de que no necesitan mejorar.
•    Interpretación distorsionada de los resultados: exageran sus éxitos y se atribuyen mayores habilidades para conseguirlos. Suelen olvidar sus fracasos o relacionarlos con circunstancias extremas.

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