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Mujeres con cicatrices muestran la belleza de sus imperfecciones

Fucsia.co

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Imágenes: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Mary Ann, 58. Mis cicatrices son medallas de guerra. Mi cicatriz de cesárea parece una carita feliz. Fue mi recompensa por mis bellos hijo e hija. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Melissa, 31. De adolescente pensaba que la cicatriz me quitaba algo de mi belleza. Con los años se ha desvanecido, y ahora casi ni la noto. Se ha convertido en parte de mi rostro. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Shanna, 35. Mis cicatrices son mi medalla de honor. Cada vez que las miro me dan fuerza. Pensé que iban a molestarme, pero he aprendido a aceptarlas. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Melanie, 46. “Amo mis cicatrices. Son como mis senos. Mi cirujano siguió mi indicación de un resultado plano. Mi decisión demuestra que soy fuerte, centrada y cómoda en mi propia piel”. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Mara, 40. Mi espalda se fracturó en un accidente de tránsito. Era bailarina, quedé destrozada. Mi cicatriz representa una herida emocional y física. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Anónima, 22. Mis cicatrices son la prueba de que sobreviví a la tormenta. Cuando las veo en el espejo o en la ducha, las aprecio. Son una gran parte de quién soy y de lo que vivido. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Zeba, 26. Amo mi piel oscura, pero mis cicatrices son desmotivantes, porque siempre el estándar de los medios es el de piel sin imperfecciones. Aceptar mis cicatrices es parte de aceptarme a mí misma. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Taryn, 23. Me caí al piso el día de mi graduación. Mis ambiciones y mis tacones eran muy altos ese día. Las cicatrices que debo estar tranquila y fabulosa en las peores situaciones. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Anónima, 24. Mi médico me recomendó que removiera dos lunares que se veían sospechosos. Estoy orgullosa de mis cicatrices, pues son un recordatorio de que debo cuidar mi salud. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Nina, 25. Me fracturé el dedo con una bola de bolos. Me alegra que esta sea la peor cicatriz que tengo. Claramente, he tenido suerte. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Anónima, 25. Me golpeó un auto mientras iba en mi bicicleta. Es una cicatriz de guerra que representa un momento en el que estaba haciendo que me gusta. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Elise, 37. Me quemé con agua hirviendo cuando tenía 18 meses. Durante toda la vida odié mi cicatriz, pero ahora la acepto completamente. Es bella, intrigante y misteriosa. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Amanda, 26. “Tuve esta cicatriz gracias a un sarpullido que tuve de niña. Al crecer he aprendido a aceptarlas. Son mi forma de “jódete” a la mirada masculina. Si quieres ver mis senos, también tienes que ver ésta”. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Alanna, 24. “Los doctores me habían dicho que no podía hacer deporte solo con un riñón. Mi cicatriz me recuerda que puedo hacer lo que sea que me proponga, aun cuando todos dicen que no”. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Laura, 36. Mis cicatrices me hacen sentir como una estrella de rock. La piel me recuerda que soy bella y fuerte. Estoy orgullosa de mi cuerpo. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
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Maja, 28. Tuve mis cicatrices en un accidente de tránsito que afectó mi columna, hígado y costillas. Las cicatrices me recuerdan que soy una guerrera y que debo estar agradecida por estar viva. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Imágenes: Damon Dahlen /Huffington Post.
Mary Ann, 58. Mis cicatrices son medallas de guerra. Mi cicatriz de cesárea parece una carita feliz. Fue mi recompensa por mis bellos hijo e hija. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Melissa, 31. De adolescente pensaba que la cicatriz me quitaba algo de mi belleza. Con los años se ha desvanecido, y ahora casi ni la noto. Se ha convertido en parte de mi rostro. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Shanna, 35. Mis cicatrices son mi medalla de honor. Cada vez que las miro me dan fuerza. Pensé que iban a molestarme, pero he aprendido a aceptarlas. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Melanie, 46. “Amo mis cicatrices. Son como mis senos. Mi cirujano siguió mi indicación de un resultado plano. Mi decisión demuestra que soy fuerte, centrada y cómoda en mi propia piel”. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Mara, 40. Mi espalda se fracturó en un accidente de tránsito. Era bailarina, quedé destrozada. Mi cicatriz representa una herida emocional y física. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Anónima, 22. Mis cicatrices son la prueba de que sobreviví a la tormenta. Cuando las veo en el espejo o en la ducha, las aprecio. Son una gran parte de quién soy y de lo que vivido. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Zeba, 26. Amo mi piel oscura, pero mis cicatrices son desmotivantes, porque siempre el estándar de los medios es el de piel sin imperfecciones. Aceptar mis cicatrices es parte de aceptarme a mí misma. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Taryn, 23. Me caí al piso el día de mi graduación. Mis ambiciones  y mis tacones eran muy altos ese día. Las cicatrices que debo estar tranquila y fabulosa en las peores situaciones.  Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Anónima, 24. Mi médico me recomendó que removiera dos lunares que se veían sospechosos. Estoy orgullosa de mis cicatrices, pues son un recordatorio de que debo cuidar mi salud. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Nina, 25. Me fracturé el dedo con una bola de bolos. Me alegra que esta sea la peor cicatriz que tengo. Claramente, he tenido suerte. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Anónima, 25. Me golpeó un auto mientras iba en mi bicicleta. Es una cicatriz de guerra que representa un momento en el que estaba haciendo que me gusta. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Elise, 37. Me quemé con agua hirviendo cuando tenía 18 meses. Durante toda la vida odié mi cicatriz, pero ahora la acepto completamente. Es bella, intrigante y misteriosa. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Amanda, 26. “Tuve esta cicatriz gracias a un sarpullido que tuve de niña. Al crecer he aprendido a aceptarlas. Son mi forma de “jódete” a la mirada masculina. Si quieres ver mis senos, también tienes que ver ésta”. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Alanna, 24. “Los doctores me habían dicho que no podía hacer deporte solo con un riñón. Mi cicatriz me recuerda que puedo hacer lo que sea que me proponga, aun cuando todos dicen que no”. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Laura, 36. Mis cicatrices me hacen sentir como una estrella de rock. La piel me recuerda que soy bella y fuerte. Estoy orgullosa de mi cuerpo. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.
Maja, 28. Tuve mis cicatrices en un accidente de tránsito que afectó mi columna, hígado y costillas.  Las cicatrices me recuerdan que soy una guerrera y que debo estar agradecida por estar viva. Imagen: Damon Dahlen /Huffington Post.

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