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A él le gusta la pornografía

A él le gusta la pornografía A él le gusta la pornografía

Si has descubierto que a tu novio o esposo le gusta ver algún tipo de pornografía, te damos algunos consejos para que no te sientas incómoda.

Cuando una situación así se presenta, llegan miles de preguntas a la cabeza de una mujer. Muchas de éstas cuestionan su autoestima porque lo primero que piensa es que su pareja no la desea, que ya no la ve atractiva, que prefiere las revistas o los videos que tener sexo con ella, que no logra satisfacerlo, que no hay buena comunicación… en fin, que la monotonía se tomó la relación.

Pues para tu tranquilidad, que tu pareja dedique una parte de su tiempo a ver mujeres desnudas o con trajes y actitudes sensuales no representa una enfermedad, un absurdo o un comportamiento aberrante. Así lo aseguran varios estudios sobre conductas sexuales. Según éstos, sólo un 4% de los hombres a los que les gusta la pornografía ven afectadas sus labores cotidianas o sus relaciones de pareja por esta inclinación.

Al parecer, ellos encuentran placer en este tipo de manifestaciones sexuales porque su naturaleza los hace más visuales que las mujeres, sin que esto implique que ver porno reemplace el gusto que sienten por tener relaciones o entrar en contacto con su pareja.

En el mismo sentido, los expertos explican estos comportamientos sobre la base que la pornografía provoca en el hombre un grado de excitación que activa algunas partes de su cerebro. Esto revelaría también por qué el género masculino está permanentemente dispuesto a tener sexo.

Sumado a lo anterior están los parámetros culturales que, de alguna u otra manera, hacen ver como actitudes normales de los hombres estos comportamientos, mientras que en las mujeres aún continúan siendo reprochables, sobretodo cuando ellas hacen público su gusto.

¿Cuándo preocuparse?
La pornografía puede convertirse en un problema cuando:
Se convierte en un hábito.
  Pasa de ser un gusto a una necesidad.
No se consigue la excitación previa a una relación sexual sin que la pornografía medie.
Implica gastar considerables sumas de dinero.
  Tu pareja comienza a tener bajo o deficiente desempeño sexual.
Es usada para saciar comportamientos aberrantes como la pedofilia.

¿Qué hacer para que no te afecte?
Si realmente sientes que la situación te desequilibra, lo mejor entonces es que le hables a tu pareja con sinceridad y que pongas sobre la mesa la forma como están viviendo su sexualidad. Tal vez esto te ayude a descubrir los gustos de tu pareja y a manifestar tus deseos al respecto. Recuerda que en ocasiones los hombres usan la pornografía para satisfacer las fantasías que por vergüenza prefieren no compartir con sus parejas.
Ten en cuenta que es importante abordar la conversación sin prejuicios, mal genio o reproches para que la verdad medie entre tu pareja y tú. De esta manera podrán hablar abiertamente de sus gustos, de lo que quisieran probar, de cómo hacer más divertidos sus encuentros y hasta de qué les llamaría la atención ver juntos como abrebocas de una satisfactoria relación.




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