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Cómo cuidar los lentes recetados

Cómo cuidar los lentes recetados Cómo cuidar los lentes recetados

Cuidar tus costosas e indispensables gafas puede ser mucho más fácil de lo que parece. Te damos tres consejos muy sencillos de poner en práctica.

Para muchas personas no hay nada más dispendioso que tener que llevar sus gafas formuladas adónde quiera que vayan. No obstante, sí hay algo peor: extraviarlas, romperlas o rayarlas porque son tan indispensables para desempeñar cualquier actividad cotidiana, que no tenerlas resulta una verdadera tragedia sobre todo para quienes tan pronto como dejan de usarlas desarrollan conjuntivitis, orzuelos o presentan dolores de cabeza, entre muchos otros malestares.

Cuidarlas es mucho más sencillo de lo que se cree, sólo es necesario grabar en algún lugar de la memoria una regla de oro: cargar siempre el estuche. Puede parecer obvio, pero no lo es tanto cuando se piensa en la cantidad de personas que invierten grandes sumas de dinero en sus anteojos pero que no se toman un tiempo para escoger un buen estuche para guardarlos. Si aún no te convences sólo recuerda entonces a cuántos de tus amigos o familiares se les han partido los lentes, o el marco se les ha roto por el centro o por un borde, o han rayado los cristales al guardarlos en un bolsillo, o se les han caído por ponerlos sobre sus cabezas…

Para que esto no te ocurra, te damos tres sencillos consejos que pueden ayudarte a mantener en buen estado tus gafas por más tiempo.

1. Sin rastro de manchas o mugre: Para limpiar correctamente tus anteojos, sólo es necesario que los frotes con mucha suavidad utilizando un poco de agua tibia enjabonada. No debes usar ninguna esponjilla o trapito abrasivo pues con la presión de tus dedos es suficiente. Luego, enjuágalos con abundante agua y posteriormente sécalos con un paño suave y muy limpio que no suelte mota.

Otra forma fácil de retirar el polvo de los lentes es usando un trozo de tela de microfibra de las que venden en los sitios especializados en gafas. Éstas se pueden lavar en lavadora o a mano. En el mismo sentido, evita limpiar tus anteojos con servilletas, toallas, pañitos o trozos de papel porque se pueden rayar o llenarse de diminutas fibras blancas en las uniones; y jamás uses jabones cremosos, limpiadores caseros ni productos con acetona porque pueden dañarlos definitivamente.

2. Con precaución.Aunque no se trata de volverte obsesiva con el cuidado de tus anteojos, sí es importante que tomes algunas medidas de precaución para cuando los estés utilizando mientras trabajas o ves televisión. Lo mejor es ubicarlos sobre las superficies con la montura cerrada de tal manera que los lentes siempre queden hacia arriba.

Por otro lado, cuando vayas al baño procura no dejarlos justo al borde del lavamanos o el sanitario. Además, evita que les caiga jabón, perfumeo se salpiquen con algún producto cosmético pues podría estropearse el filtro anti-reflejo.

Sobre la nariz. Si bien muchas personas prefieren cargar sus gafas sobre la cabeza por comodidad, esta costumbre representa un daño inminente de montura dado que ésta se ve sometida a un esfuerzo para el que no fue diseñada y por tanto se desalinea. Además, cuando uses los anteojos sobre tu nariz notarás que habrá mayor luz sobre uno de tus ojos dado que la forma inicial cambió.




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