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Por: Susana
www.susanayelvira.com
 
Hace poco mi 'fuckbuddy' me reenvió un mail de esos que viajan por el ciberespacio en una larga cadena. Decía más o menos lo siguiente: "las viejas se someten a dolorosos procedimientos de depilación con cera, son capaces de parir un hijo, trinan de dolor cuando hacen ejercicios para tonificar sus músculos, se arrancan las cejas pelo por pelo… ¡pero no se lo dejan meter por detrás dizque porque les duele!". El mail por sí solo me pareció chistoso, creativo y hasta cierto. Pero, además de ser un intento por hacerme reír, era un mensaje claro y contundente de mi chico: "Susana, deja la estupidez y de una buena vez déjame clavarte por detrás".
 
Me lo ha dicho de todas las formas posibles: cuando estamos tirando y disimuladamente se acerca a esas latitudes y al notar mi resistencia me ruega que se lo permita; cuando estamos hablando de posiciones, formas y gustos; y cuando fantaseamos por Messenger o por teléfono. Conclusión, se muere por hacerlo. Y él no es el único del que tengo noticias.
 
¿Por qué la mayoría de hombres se muere de las ganas de sodomizar a una vieja? No lo entiendo de los heterosexuales, pues podrían sacarle todo el provecho a la parte de nuestra anatomía hecha para introducir su adminículo. ¿Por qué tendríamos que usar algo diseñado para dejar salir cosas y no para que entren?
 
Pues bien, le pregunté sobre este peculiar gusto a Pepe Alegría, un muy buen amigo de Elvira y mío que suele despejarnos todas nuestras dudas sobre el extraño mundo masculino. Y él, en su enorme sabiduría heterosexual, me respondió: "Pues Susy, primero, se siente mejor porque es más apretado. Segundo, el dominio sobre las viejas es mayor. Y tercero, porque aunque digan que les duele, les encanta cuando se los meten".
 
No sé en qué parte me perdí. ¿Cómo dice Pepe que no duele? ¡Claro, porque a él nunca lo han clavado!
 
Todavía, a mis ventitantos, después de más de diez años de una activa y deliciosa vida sexual, soy lo que hemos llamado una "ass virgin" (usamos el idioma foráneo, porque en el nuestro sonaría inmundo, ¿virgen de culo?). Un par de hombres han tratado de abordar mi puerta trasera, pero ninguno lo ha logrado. Un ex novio quería probar cosas nuevas y no le servían los juguetes que compré. Tampoco lo complacían lugares exóticos como ascensores y parques. No, él quería sodomizarme. Y yo, que soy una lady complaciente y bandida, cedí un día. Pero no pudo llegar muy lejos. ¡Qué dolor tan hp!, no merece otra descripción. Cuando apenas estaba metiendo la punta pegué un grito desgarrado, lo empujé muy lejos y le pedí que no me tocara. Lo odié por unos segundos. Al otro día yo no era persona.
 
Ese día clausuré la puerta de atrás. Es mejor que sigan entrando por delante, con clase y con toda la bienvenida que se merecen.
 
En este momento el que tiene que correr con las consecuencias de mi decisión es mi fuckbuddy. Pobrecito, se muere de las ganas. Pero no merece entrar. Creo que este es un gran sacrificio que merecen  pocos. Y no he conocido al que lo valga.
 
Obviamente lo mío está lejos de ser un "no" rotundo. Tal vez un día deje de ser una ass virgin y me quede gustando. Pero por ahora me conformo con deleitarme con los placeres que me proporcionan otras partes y estrategias. Cuando cambie de parecer y logre entender lo que me dice Pepe, les contaré.
 
Agrega Elvira: No puedo estar más de acuerdo con Susana.  Varias veces he intentado dejar atrás el rótulo de ass virgin, y aclaro que siempre lo he hecho  en estados altos de alicoramiento (porque supuestamente uno está más relajado), sin éxito alguno. Por el contrario, como dice Susana, el odio que el desgarre produce no es cualquier lagaña de mico.
 
Pepe no ha sido el único hombre con el que he tenido esta conversación. Y todos coinciden en sus argumentos (los que ya claramente expuso Susana). Para muchos, la puerta de atrás es un santo grial, y precisamente por eso no se le puede soltar a cualquiera. Sin embargo, existe una porción del género masculino que se aún se "resiste" como efecto de su formación judeocristiana, porque el baúl es para los maricas.
 
Esta es una empresa que debe llevarse galantemente al mejor galope medieval.  Para nosotras, las ass virgins, esa sacra empresa requiere de tiempo, confianza, y sobre todo, trabajo. Pero como es cierto que en la variedad está el placer, no está de más continuar intentando encontrar el santo grial, para que algún día dejemos de gritar del dolor, para empezar a gritar de placer. 
 
 
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