COMENTARIOS

Rasquin Bol: El manual de la convivencia, parte 1

Susana y Elvira Susana y Elvira

Rasquin Bol: El manual de la convivencia, parte 1 Rasquin Bol: El manual de la convivencia, parte 1
Por Mema Uricochea, invitada especial
www.susanayelvira.com
 
En la clase de Comportamiento y Salud en el colegio (materia que es familiar para las personas que ahora tienen entre 26 y 40 años), la profesora, que nunca había tenido marido, y mucho menos novio, nos decía que lo más importante de la convivencia entre hombres y mujeres era la comunicación. Por un lado el fósil viviente que dictaba la clase, excluía de plano las parejas homosexuales y, por otro, confesaba a gritos, sin querer, que ella nunca había vivido con nadie. Ni hombre, ni mujer, ni gato, ni canario.

En mi sintética experiencia en el mundo de la convivencia he entendido que lo importante no es la comunicación, es la manera en la que se comunica y, sobretodo, se omite gran parte de nuestra intimidad. El éxito está en conservar su universo privado allá, en lo privado.

Por eso, aprovechando la invitación de mis amigas, expondré algunos puntos que considero indispensable para lograr una buena convivencia, en mi caso, con un hombre:

1. Haga caso omiso de medias con pecueca, vasos sin portavaso, zapatos en la sala, cacerola con huevo sin lavar, escupitajo de crema de dientes en el lavamanos, jabón pegajoso en la ducha, motas de pelos en el baño, cama mal tendida, ropa sucia en metódicas montañas, colillas sin botar, paquetes de papas con migajitas al lado, frascos mal cerrados, hornillas sin apagar, neveras abiertas, toallas húmedas encima de la cama, olla arrocera siempre encendida, horno con migaja incinerada y todas aquellas cosas que mientras lee se le vienen a la cabeza. Haga caso omiso y por nada, nada en el mundo, ordene, lave o repare el item ya que hacerlo la convierte en madre y no novia. Sugiera que sería divino ver tal cosa en su sitio, pero nunca la recoja ni la limpie, si no quiere que el paso siguiente sea que su novio le diga “mami”.

2. Tenga, de ser posible, horarios en contravía con su pareja. De manera tal que mientras usted va al gimnasio él haga uso del baño, o mientras él sale a correr usted pueda darse una buena ducha sin acoso de tiempo. Verse lo menos posible en horas pico puede ser una bendición ya que, cuando usted llega y no hay nadie, usted puede caminar en bola por la casa, tomar leche de la garrafa, depilarse las cejas viendo televisión, hacerse el blower, y su novio va a creer que usted se ve así porque es naturalmente bella y sin defectos. El hecho que usted no lo vea sonándose como un cavernícola o escupiendo como un futbolista va a hacer que usted vea en su novio, al príncipe de sus sueños. Si definitivamente le toca compartir el baño, sugiero que se ponga su ipod y tienda la cama bien tendida mientras el hombre hace uso, vaya uso, del baño. Nunca entre si no han pasado diez minutos desde la salida de su pareja. Eso puede apartarlos para siempre.


3. No haga preguntas imbéciles: si está gorda salga a trotar y coma menos, si tiene el pelo marchito vaya a la peluquería y córteselo, si no hay desayuno no pregunte ¿no hay desayuno? sino vaya y compre algo, si el carro tiene pico y placa no lo confirme preguntando (usted sabe que tiene pico y placa), si él llega tarde no pregunte ¿llegaste tarde, no? Hacer ese tipo de preguntas nos convierte en seres menos evolucionados, en la ameba de la línea del libro de biología que iba desde aminoácido hasta homus sapiens sapiens. Nos hace el hazmerreír en reuniones familiares donde el novio simpaticón, para congeniarse con el suegro, dice “ay es que tu hija siempre pregunta unas cosas”…y todos ríen, menos una. Si tiene algo que decir, calle.

4. Nunca, por ninguna razón, revise el celular de su novio o esposo. No nos digamos mentiras pero todas, al menos una vez, hemos cogido de manera casual el teléfono de nuestras parejas a ver que aparece “porai”. Por ahí pueden aparecer rayos y centellas. Nosotras también tenemos secretos en el teléfono, y por eso se llaman así, secretos, porque no queremos que nadie los sepa. Entonces no se haga la boba y piense dos veces antes de poner: buzón de mensajes, mensajes recibidos. No hagas a tu pareja lo que no quieres que te hagan. Además, la fidelidad es un tema ajeno al mensaje de texto, un mensajito de un amigo es como la pimientita de la vinagreta. Un polvito con un amigo si no es pimientita, es un aderezo muy peligroso y tóxico. Pero eso es otro tema.


5. Siempre mienta: los ataques de honestidad respecto a temas delicados la convierten en una mala mujer. Si se fue de chupetes con su compañero de oficina en la fiesta de navidad, haga caso omiso de eso, de lo contrario le tocará empacar maleta por casquibana. Si, por ejemplo, revisó el teléfono y vio que Sandra Ximena le mandó un beso a su novio, no utilice eso como argumento en una pelea (usted sale perdiendo), diga que nunca ha revisado el celular. Si no pagó las cuentas diga que si, de lo contrario será tachada de ineficiente (para eso hay Internet, pague todo mientras él duerme). Si no quiere hacer el amor (es tan lobo decir eso que me encanta decirlo) no diga que le duele nada, simplemente finja que tiene sueño y arrúnchese en forma de cucharita, luego tal vez le den ganas. Si estrelló el carro de su novio repeat after me: “pero cómo crees que voy a estrellar tu carro y no decirte!, además de una bestia manejando ahora resulté mentirosa!”. Finja estar seria y sentida. La religión católica nos enseña a no mentir, pero créame, en la convivencia es mejor decir mentiritas que exponerse a largas charlas sobre la confianza, la fidelidad, el respeto, el amor, la profundidad del mar….si su novio está con usted es porque usted es la mejor de todas, y viceversa, si usted sigue con él es porque es el mejor. Y se quieren. Sin tantas vueltas.

Podría seguir ilustrando claves para una convivencia sana. Pero eso es todo por hoy. Si mis amigas me invitan de nuevo, seguiré contando otra serie de cosas acerca del amor en parejas jóvenes en otro capítulo de RASQUIN BOL.

Ah! Y por supuesto, cuando vea a su novio con la mano entre el calzoncillo mientras ve televisión, no diga nada. Para ellos el “rasquin bol” es sagrado y sobretodo no tiene explicación lógica, entonces no trate de dársela.


¿Comentarios, dudas, propuestas, regaños? Escríbanos
 
Y ahora estamos twittiando. Así que nos pueden buscar para saber qué estamos pensando: http://twitter.com/susanayelvira

También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.