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Una manito aqui... Una manito aqui...
Por: Elvira
www.susanayelvira.com
 
Hacer un striptease para sacarla del estadio es todo un arte. Un arte, porque puede prender todos los motores del espectador o porque uno puede hacer el peor ridículo de su vida. De no caer en la nota con gracia y soltura, el protagonista del show perderá todos los puntos con su público, y la faena que esperaba tener a continuación podrá no ocurrir o convertirse en una de esas anécdotas que el tipo echará durante años muerto de la risa con sus amigotes, cada vez que se emborrachen.

Si usted está planeando un striptease con su novio o chico de turno, debe prepararse. Ante todo, para que sea más emocionante el acto posterior, debe hacerle creer al espectador que se trata de un acto premeditado pero espontáneo (sé que suena un poco contradictorio, pero créame, se logra). Así que por favor, sea creativa y no se ponga con lugares comunes. Déjele los lugares comunes a las maestras y a las películas, usted procure poner su sello personal.

Primero, analice sus pros y sus contras. Piense en qué música le gusta, cuál puede bailar bien y elimine de raíz todos aquellos ritmos que no le favorecen. Si usted no tiene la gracia latina, no sea tan bestia de ponerse a bailar la lambada ni nada que se le parezca. De lo contrario, si los ritmos latinos le favorecen, busque un tema que sea sexy pero no muy acelerado, pues no querrá que sus protuberancias brinquen sin control alguno.

Por ningún motivo caiga en la gringada de ambientar su acto con Barry White o Tom Jones. Nada de salir con un sombrero de copa y poner al tipo a cantar “you can leave your hat on”. No, eso ya lo hicieron unos tipos horrorosos en The Full Monty y en todas las comedias románticas posibles.

También analice qué quiere trasmitir para escoger la música: cómeme como si no hubiera un mañana, hoy soy yo la que pone las reglas y tu eres mi esclavo, o cumpliré la premisa “dama en la calle, perra en la cama”. Sabiendo esto, ya puede continuar con el resto de los detalles.

Ahora, la ropa es importante (la que tiene debajo). No crea que porque a usted le gusta su ropa interior y se siente cómoda con ella, el tipo va a pensar lo mismo. Recuerde que a los hombres todo les entra por los ojos. Así que por el amor de dios desaparezca esos calzones de rayitas que usted cree que son divinos y le horman perfecto, así como ese brassier que es comodísimo pero ya los ganchitos están un poco más que averiados.

Haga un esfuerzo y cómprese un buen set, ojalá de lingerie que no necesariamente tiene que ser de encaje (por si le parece lobo). Hay un mar de opciones. Pero si usted no es muy de la onda de la lingerie y es fan de Punto Blanco, podrá conseguir algo bonito y casual, pero claramente estas prendas no van a decir “hoy eres mi esclavo, arrodíllate y te haré mío (suena latigazo)”. Sin embargo, todo es cuestión de gustos y personalidades, así que eso lo dejamos a su juicio.

Además de la ropa interior, decida si quiere o no utilizar zapatos. Es una regla universal que los tacones hacen que las piernas se alarguen, la nalga se pare y los tipos se chiflen (¿o acaso quién ha visto una película porno en que la vieja tire sin stilettos?). Un buen par de tacones dan porte y gracia, y la harán ver y sentirse increíblemente sexy. Pero si no los sabe manejar, olvídese. No querrá correr el riesgo de romperse un tobillo con un movimiento prometedor. Así que si los tacones no son sus amigos, los pies descalzos cumplirán su función.

Ya tiene la pinta y la música. Ahora falta el show. ¿Cómo debe moverse? Tenga en cuenta que mientras más vueltas dé, más se agache y se pare lentamente, y más juegue con su pelo, mayor estimulación tendrá su público. Si no se le ocurre nada, hay varias películas que le podrán dar ideas.

Piense que esto es un juego y seguramente su público no será muy difícil de complacer (si no, está jodida con ese tipo que se consiguió). Si la sola idea le da oso, piense que “hoy por mí, mañana por ti” y tómeselo como un chiste. O tómese una de guaro antes de lanzarse al escenario. Practique un poco, pero no demasiado. Suéltese el pelo y láncese al ruedo. Su esfuerzo no pasará por desapercibido, eso se lo garantizamos.


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