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Aida Furmanski, la devota de las artesanías

Revista FUCSIA

Aida Furmanski,  la devota de las artesanías Foto: © Paloma Villamil/14

Lleva tres años en la gerencia de Artesanías de Colombia. Durante toda su vida ha sido testigo de cómo unas piezas construidas a mano pueden enriquecer el acervo cultural de un pueblo y, a la vez, ser apetecidas por las mujeres de todo el mundo.

 Aida Furmanski tiene poco tiempo por estos días. Como lo confiesa, está “más ocupada que nunca” desde que renunció a su proyecto de años, la Platería Galena (1989) porque sintió que era el momento de devolverle algo al país trabajando en un campo que ella conoce profundamente: el de las artesanías.

“Empecé a elaborar piezas de plata y creé mi propia empresa, que abrió nuevos caminos internacionales apostándole al resurgimiento de la artesanía nacional. Ese vínculo estrecho entre piedras y materiales preciosos, trabajados a partir de técnicas y saberes ancestrales, me hizo descubrir que era urgente darle a la artesanía un valor diferente, pues estábamos desconociendo verdaderas obras de arte”, cuenta Aida, sentada en una bella silla tallada en madera, uno de los cientos de objetos que hacen alarde de la diversidad de técnicas empleadas en su elaboración, dentro de la tienda de Artesanías de Colombia.

Verla allí sentada, entre esa madera que devela en sus vetas el gesto de unas manos creadoras, rodeada de objetos coloridos y rigurosos en su técnica, es aprehender por unos minutos la historia de su vida. “No fue fácil trabajar en un campo tan olvidado por sucesivos gobiernos. Además, cuando empecé era muy difícil coordinar las entregas con los artesanos, todo era muy informal y disperso. Por eso, es muy gratificante ver ahora cómo Artesanías de Colombia, en sus 50 años, ha logrado crear un sector fuerte”.

Pasar de ser la dueña absoluta de su tiempo a entregarle de manera incondicional todas sus horas a una institución le ha representado grandes sacrificios, pero ella ve esta oportunidad como un momento emocionante y vibrante en el que está comprometida con una causa mayor. “La familia, siempre lo primero y en realidad lo único que tenemos, entiende que las ausencias se dan porque se ha asumido un compromiso trascendental que hay que cumplir”, asegura esta empresaria que desde pequeña se mostró reacia a encajar en los ideales hogareños que encasillaban a las mujeres de su generación.

Ese ímpetu y emprendimiento, que siempre ha estado acompañado de la calidez de sus maneras y que la caracterizó en su juventud, es el mismo que le ha permitido cumplir con una de sus grandes metas dentro de la institución que dirige: cubrir el país en su totalidad con laboratorios de diseño, consiguiendo que para el año 2015 haya 32 centros distribuidos en todos los departamentos.

Recientemente, Colombia se convirtió en el país de América Latina con el mayor número de denominaciones de origen en el sector artesanal, pero el camino, en realidad, apenas comienza, falta mucho para que los artesanos sean cada vez más independientes y puedan gestionar negocios propios que mejoren su calidad de vida. Sin embargo, con el lema que siempre la ha alentado, el de no afanarse por conseguir el éxito, ser constante y abordar los asuntos con cabeza fría, sabe que la artesanía se consolidará como el mejor lugar para relatar la historia de este país.

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