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Alexander Wang Director creativo de Balenciaga

Alexander Wang Director creativo de Balenciaga Alexander Wang Director creativo de Balenciaga

A la espera del tiempo correcto para romper con el pasado

Durante 15 años Nicolás Ghesquière lideró las riendas de la mítica casa Balenciaga, que se erigió bajo la tutela de un hombre, Cristóbal, al que incluso la lengua despiadada de Coco Chanel reconoció como el “diseñador de los diseñadores”, un personaje que supo crear una estela de misterio en torno a él, al punto que muchos periodistas pusieron en duda su verdadera existencia. “La misma Marlene Dietrich dijo nunca haberlo conocido en persona”, decían suspicazmente.
Ghesquière heredó en las últimas décadas el reto de mantener viva la casa que creó íconos como el vestido camisero y la falda tipo balloon, que salía amplia y abultada desde la cintura; pero en noviembre del año pasado, el diseñador anunció su inminente retirada de la dirección creativa de Balenciaga. ¿Quién podría asumir el reto de dirigir uno de los grandes tesoros nacionales franceses? La sorpresa fue grande cuando se anunció que sería el neoyorquino de 29 años Alexander Wang, un diseñador que ha sabido posicionar su propia marca en las grandes ligas internacionales, pero cuyo estilo ha estado relacionado con redefinir las líneas de la ropa deportiva, y cuya inspiración se ha asociado a los movimientos musicales. Pero, ¿qué tenía este joven de pelo largo, vestido siempre con austeros sacos de tejido de punto, para darle a la firma que inventó el abrigo Cocoon, que creó siluetas más holgadas y reales para las mujeres en la posguerra?
Su esperado debut, el 28 de febrero de este año en la Semana de la Moda de París dejó ver a un joven audaz y capaz de rendir un homenaje a los archivos de Balenciaga. “Quise retomar el sentido del rigor, la austeridad, la pureza y la restricción que siempre estuvieron presentes en la marca”, dijo el nuevo director creativo que ahora lidia con una vida entre Francia y Estados Unidos, y quien creó su primera cartera con el nombre de Le Dix, no solo el número de la calle en la que se fundó la primera tienda en París, sino el nombre que recibió la primera fragancia de la Maison. “Me gusta hacer algo que está en el lado opuesto a lo que siempre he hecho y tengo claro que el letrero que está sobre la puerta principal es el de Balenciaga”, aseguró el nuevo escudero de la marca, que dejó intuir algo de su impronta en la mezcla de técnica y tecnología en la fabricación de las telas.
Con su carácter pausado, lejos de las figuras idílicas y fantásticas de los creativos de otras décadas, cuyo epítome fue sin duda John Galliano, Alexander Wang parece coser un camino lento pero seguro, esperando quizás el tiempo correcto para romper con el pasado. =

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