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Ashes, los protagonistas de la pasarela Fucsia- Esden

Ashes, los protagonistas de la pasarela Fucsia- Esden Ashes, los protagonistas de la pasarela Fucsia- Esden

La marca de la diseñadora Vanessa Gómez será la protagonista de la pasarela en Colombiamoda. Una colección que celebra el encuentro entre la vanguardia y lo artesanal con un nuevo tipo de romanticismo.

Ella elige una sotana negra, larga y liviana. Una sucesión de minúsculos botones se posa en la mitad del monacal vestido, como insinuando que ella puede cerrarlos todos herméticamente o, por el contrario, dejarlos sueltos a su antojo, creando una abertura que trepe por las piernas o que deje al descubierto el pecho en una hendidura profunda. 

La sotana, una pieza sartorial, puede convertirse a la vez en una manifestación de recato o en la encarnación de la insolencia. Ese juego indefinible, impredecible, ha sido ideado por ella, Vanessa Gómez, una diseñadora que ostenta una belleza particular, y que ha hecho de su pelo corto, de su porte de doncella lánguida y pálida de otras épocas, un nuevo referente de la belleza femenina que sabe traducir sutilmente en su ropa, bautizado Ashes (cenizas). “Me encanta compartir lo que soy con el mundo, es sincero, es mi idea del diseño”, dice esta creadora.

Justamente, esta marca, que nace de las entrañas de la ya posicionada firma capitalina A New Cross, tuvo origen gracias a la necesidad de arropar a otras mujeres, aquellas que no son tradicionalmente femeninas, que juegan con la androginia, a quienes les gusta explorar el romanticismo desde lugares menos evidentes y que entienden que la construcción de una camisa o el detalle en las solapas de una chaqueta delatan de manera sutil un carácter interior. 

Así, como si el movimiento fuera la consigna para hacer de la monocromía del blanco y el negro puro romance, la creadora juega con telas livianas y fluidas, algodones, mezclas de sedas, viscosas y linos que caen y componen piezas que dan la sensación de envolver el cuerpo femenino. Ese cierto exceso de tela sirve para que cada mujer sea la creadora de su propia prenda, envolviéndose de diferentes maneras con ella, o para que, simplemente, la deje caer y esta se convierta en una especie de estela como la que dejan tras de sí las mujeres inquietantes, inolvidables. “Esta colección está marcada por un juego sobre el maniquí, así, creamos pantalones con solapas gigantes que si se cierran se convierten en faldas, pero que si se dejan caer develan el juego del derecho y el revés, en donde el revés muchas veces conlleva incluso más trabajo que la parte evidente”.

Las diagonales, que hablan de prendas hechas a partir de patronajes complejos y desestructurados; los grises, vinos y tierras que le regalan calidez al negro; los escotes profundos, que delatan el vacío que tanto inspiró esta colección; los amarres y los excesos de telas, son justamente los elementos que harán de la pasarela FUCSIA–Esden Business School, que se llevará a cabo el martes 22 de julio en el marco de Colombiamoda 2014, un lugar para construir a una mujer que celebra otras siluetas y que sabe que en el movimiento libre y cadente reside el misterio de la seducción. 

Pero a Vanessa Gómez se le planteaba un reto más: lograr que su ropa mostrara elementos especiales y únicos que la distanciaran del propagado movimiento vanguardista que lideran los belgas y los japoneses en el mundo. Por eso, una vez que se hizo ganadora del concurso “Se busca diseñador”, emprendió una exploración dentro del mundo artesanal nacional que acentuara una motivación natural de la marca por buscar la sastrería antigua, los zapatos y sombreros hechos a mano y el trabajo con la lana. 

“Los detalles artesanales, al igual que los acentos de color, serán los protagonistas, sobre todo en el interior de las prendas, porque en este proyecto existe una unidad entre lo que hay adentro y afuera”, comenta la creadora, y asegura que en la colección compuesta por veinte salidas se verán “telas oxidadas y teñidas a mano, así como juegos elaborados a partir de los calados de Cartago, que crean formas mucho más sueltas y, digamos, desvencijadas, además de los tejidos de lana de Cucunubá, que pasan de los nudos y lo abigarrado a una sucesión de hilos sueltos y poco uniformes”. 

Llegar a esto le significó a Vanessa entablar intensos diálogos con los artesanos para lograr el look que quería, respetando las técnicas de estos hacedores. “Quería que dejaran su tejido crudo, sucio, suelto, holgado, inacabado, y esto les generaba mucho miedo porque saben que su calidad se mide por los acabados, pero este fue también un ejercicio de mutuo conocimiento en el que descubrieron que no todo tiene que lucir igual para ser celebrado”. 

Sombreros de fieltro y cuero, blazers que si bien ciñen la espalda hacen que se insinúe de forma categórica un forro teñido, y algunos zapatos que parecen haber sido sustraídos del clóset de los señores, son elementos que complementan la primera colección que Ashes, en la que la ropa, más que una sucesión de telas bien cosidas, constituye una experiencia: la del vacío.

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