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Lecciones sobre la transición del tiempo

Revista FUCSIA

Lecciones sobre la transición del tiempo Lecciones sobre la transición del tiempo

La más reciente película de Richard Linklater se mueve al compás del crecimiento de sus actores. Mason enfrenta el paso a la adultez y no solamente lo hace de forma real, sino que se deja filmar desde los 6 hasta los 18 años.

En sus años como cineasta, el texano Richard Linklater ha quebrado los paradigmas de la narrativa convencional. A él le debemos la trilogía de 'Before Sunrise' (1995), 'Before Sunset' (2004) y 'Before Midnight' (2013), en la que aborda la misma relación amorosa a lo largo de distintas etapas y sitúa a los actores Ethan Hawke y Julie Delpy en uno de los ejercicios más interesantes que ha dado el cine. Su último trabajo, 'Boyhood', con el que a sus 54 años despide su carrera, es también un reflejo de su obsesión por la captura del tiempo pues durante 12 años siguió las transformaciones que un mismo niño atravesaba tanto fuera como dentro de la pantalla.

Para lograr este experimento cinematográfico en el que el elenco envejecía a la par de sus personajes, Linklater no solo tuvo que convencer a Ethan Hawke, Patricia Arquette y a su propia hija, Lorelei Linklater, para que participaran como la familia del protagonista, sino que debió encontrar a quien sería el rostro del más ambicioso proyecto de su vida. El elegido fue Ellar Coltrane, quien ha tenido pequeños papeles en películas independientes y comerciales pero que gracias a su frescura, misticismo y carácter reflexivo cautivó en la audición y emprendió esta aventura en su infancia, terminándola siendo ya un adolescente. “En la audición no tenía un guion realmente. Por lo general, cuando entras a una audición te dan una escena. Él no tenía ninguna escena escrita para que yo la leyera. Fue más una conversación. Él sólo quería conocer a diferentes niños. Yo llevé algo de mi arte y hablé de mis padres. No sé, de alguna manera caes en el mundo de Richard. Es tan casual y etéreo que ni siquiera sabes lo que está pasando realmente, después te das cuenta de que él está haciendo una película sobre ti”, declaró el joven de 19 años a The Huffington Post.

Aunque la idea no es nueva (Stanley Kubrick quiso filmar a Al Pacino durante 12 años para una película jamás rodada, 'Napoleón'), el director, recientemente galardonado con el oso de plata en el Festival de Cine de Berlín, hizo del paso del tiempo algo carente de trucos de maquillaje o intercambio de actores. Encontrándose con los actores de reparto en Texas, una semana cada año para poder grabar los ires y venires de la vida de Mason, logró hacer de la ficción un asunto real. Con la condición de que ninguno de los niños participantes viera apartes de la película antes de que estuviera finalizada, el proyecto resulta igual de asombroso tanto para el espectador como para los actores mismos.

“Si ya es duro verte en la pantalla de por sí, imagínate cuando visualizas momentos de tu vida que ni tan siquiera recordabas. Fue brutal. No me reconocía. Me decía que era yo pero no me acordaba siendo esa persona. La película muestra cómo cambias a través del tiempo y cómo las experiencias se acumulan y dan forma a la persona en que te conviertes. Pero lo más extraño es que también me reconozco en esa pequeña persona. Me doy cuenta de lo poco que he cambiado, de lo poco que uno cambia. Te pasan muchas cosas pero en el fondo eres el mismo”, dijo el protagonista que, al igual que su verdadera familia, se ha conmovido con el resultado. Por su parte, la hija de Linklater, quien interpreta a Samantha, la hermana mayor de Mason, le preguntó a su papá en una oportunidad si podía matar a su personaje. Cuando la vio terminada, ella le admitió que verla fue emocionalmente retador.

Boyhood, que estará en las salas de cine de Colombia a partir del 9 de octubre, abre con la rutina de una familia compuesta por una madre recién divorciada y sus dos pequeños hijos –uno de ellos Mason– que deben mudarse para mejorar su calidad de vida. Con esa situación se da inicio al testimonio de una adolescencia precoz, fácilmente universal, marcada por la división de los fines de semana entre el papá y la mamá, la importancia del primer amor, la falta de vocación, los afiches en las paredes, los brackets, las modas, el sexo, la rebeldía y el sentirse ajeno a la sociedad que acoge a las personas.

Aparte de una atinada banda sonora, el acierto de Linklater es incluir cada uno de esos momentos sin restarle importancia a ninguno y hacer como si todos estuviéramos presenciando situaciones; entre ellas, la del padrastro borracho arrojando los platos en un almuerzo familiar, el día en que a Mason le raparon el pelo porque parecía una niña. Al fin y al cabo, ya no se trata de la historia de Mason, sino de la infancia que perdimos y definió lo que somos ahora. “Esta película era un proyecto de vida para todos nosotros. Estábamos comprometidos durante todos estos años. Esa es una buena manera de ir por la vida. Era como, ‘¡Oh!, eso podría caber en esto…’, o ‘Eso le ocurrió a un amigo mío’, o ‘Este recuerdo que no había tenido en todos estos años lo acabo de tener y es sobre algo de mi propia infancia’. Todos estábamos en el juego, durante esos años. Eso fue lo que hizo de este proyecto algo tan divertido como lo que resultó ser”, confesó el cineasta en la rueda de prensa de la presentación de la película. Por eso, en el proceso de escritura del guion los actores participaron de lleno con anécdotas suyas o de sus conocidos para dejar claro que la línea entre el comportamiento de un niño y un adulto es muy delgada, y que las decisiones de los padres –como irse a vivir con una pareja alcohólica e irresponsable– repercuten en quienes serán los futuros adultos.

Para Ethan Hawke, el eterno actor de Linklater en sus películas, que en 'Boyhood' encarnó al comprensivo padre que se comporta como adolescente, lo más gratificante fue contar una historia real acerca de una familia real. “Gran parte del problema con la mayoría de las películas es que crean una falsa narrativa, por lo que tienen un principio, un desarrollo y un desenlace que se llevan a cabo durante seis meses. Pero en nuestras vidas nunca se siente así. Tenemos momentos de gracia, o momentos en que sentimos algo profundamente, pero eso es a causa de 90 millones de otras cosas que suceden antes y no solo de ese momento. Me pareció muy agradable contar una historia sin ninguna mentira. El tiempo es una parte muy importante para acercarte a la gente, es lo que crea la confianza. Tenemos que hacer eso con cada uno, y vamos a hacer eso con el público”.

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