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Karl Lagerfeld dice ¡Arriba las mujeres!

Lila Ochoa

Karl Lagerfeld dice ¡Arriba las mujeres! Karl Lagerfeld dice ¡Arriba las mujeres!

Con las calles de París como telón de fondo y convirtiendo a las modelos en las nuevas voces de protesta de un feminismo que parece brotar de todas partes, Chanel vuelve a reafirmar que es una marca que sabe traducir el espíritu de una época.

Los desfiles de Chanel nunca terminan de sorprender y esta vez lograron dejar sin habla a toda una audiencia. El martes 30 de septiembre, en el Grand Palais, se escenificó una calle de París, uno de los grandes bulevares diseñados por Haussmann. La pasarela era la calle y los edificios estaban pintados con lujo de detalles en unos cartones gigantescos. En la calle se podían ver desde las tapas de las alcantarillas hasta un charco de agua. El nombre de la vía, claro está, era Boulevard Chanel.

Como siempre, Karl Lagerfeld tomó un tema muy actual y sobre todo muy francés: las manifestaciones, algo habitual en las calles de París. Ese día protestaban los farmaceutas, los dentistas, los notarios y los abogados, para no hablar de la huelga de Air France que dejó plantadas a centenas de personas, entre ellas muchos periodistas que viajaban a la capital francesa a cubrir la semana de la moda. Difícil encontrar un tema más atinado y pertinente.

Mira la galería de fotos de la pasarela de Chanel: 'Chanel revoluciona la París Fashion Week'



Cuando empezó el desfile, lo primero que pensé fue que se trataba de un ejercicio de recreación de la moda de la calle. Pero su desarrollo terminaría por poner las cosas en claro, cuando salieron las modelos encabezadas por Cara Delevingne, pancarta en mano y gritando frases como “Vote por Coco”, “El tweed es mejor que el tweet” o “Atrévase a posar”.

Ha sido uno de las mejores puestas en escena que he visto, y también una de las mejores colecciones del káiser Karl Lagerfeld.
Una explosión de color muy de los años sesenta, no solamente en lo que se refiere a las vestimentas sino a los accesorios. Se vieron los brillos y las lentejuelas de los setenta reinterpretados de una manera joven y muy contemporánea. Así lo admitió el director creativo de la marca al periódico Le Figaro: “Esta es la respuesta de la moda a los machos”. En cuanto a la propuesta de materiales, la novedad fue el trabajo de patchwork en cuero, imitación del empedrado de las calles de París, hecho en los famosos ateliers de la casa Chanel que continúan su trabajo manual como una tradición de más de 200 años. El tweed, su tela favorita, sufrió mil transformaciones en lo que toca a color y texturas. Los estampados en seda mostraron un colorido muy sicodélico.

La silueta fue menos estilizada, más generosa en los volúmenes. Los pantalones lucieron un poco acampanados y arriba de los tobillos, las chaquetas fueron largas y las faldas cortas. Las botas se tiñeron de color y los tenis se volvieron dorados. En resumen, hay que ser joven, alta y flaquísima para usar estas prendas. Esperamos que una ropa para mujeres más reales forme parte de su próxima revolución.

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