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Chanel honra a las costureras

Por: Pilar Castaño

Chanel honra a las costureras Foto: Cortesía Chanel por Verónica Morales Angulo

La maison francesa rindió homenaje a las petites mains que trabajan en la clandestinidad de los talleres y que con su minuciosa labor le dan un esplendor único e incomparable a la alta costura.

Por: Pilar Castaño

Karl Lagerfeld recibió el legado de mademoiselle Chanel después de su muerte. Desde 1982, ha sabido reinventar la marca para cada colección. Es un verdadero malabarista que juega siempre con su gran ingenio, creador de una gran variedad de formas, materiales, colores y texturas. Ha asumido todos los retos de los tiempos cambiantes, y todo con una idea fija: inmortalizar la marca o, lo que es lo mismo, no permitir que el nombre de Gabrielle Chanel se desdibuje, pierda vigencia y muera como tantas otras firmas.

Tuvimos la suerte de asistir en primera fila a la presentación de la colección 2016 de alta costura de Chanel, en el Grand Palais de París. Está siempre la expectativa, al atravesar las grandes puertas de hierro forjado negro estilo art decó –cuidadosamente custodiadas por cientos de hombres de seguridad, vestidos de negro–, de qué encontraremos dentro como escenario para las casi 70 modelos que desfilaron la colección.25

Foto: Cortesía Chanel

¡La sorpresa fue total! Réplicas perfectas de los talleres de la Rue Cambon. El virtuosismo de sus petit mains (costureras) salía de la clandestinidad de las mansardas del viejo París a mostrar todo su esplendor. Máquinas de coser, espejos, mesas de corte, toiles (pinturas), maniquís, alfileres, velos, telas, paños, encajes, cadenas y botones... todo el imaginario de los tailleur (sastres) y dos talleres flou.

Nunca antes sus petit mains y sus operarias (78 costureras y 120 más) habían salido a la luz pública. Y lo más fantástico fue ver, durante toda la presentación de la colección, cómo ellas estaban ahí, como un día normal, cosiendo, cortando, patronando y aplicando, y haciendo su oficio, debajo del techo de cristal del Gran Palais, rodeadas de música, fotógrafos, periodistas, clientes y compradores provenientes de todo el mundo... Ahí, como nunca antes, con sus legendarias batas blancas. Lagerfeld quiso hacerles un homenaje a todos sus trabajadores, hombres y mujeres; en especial, a tres de ellas, quienes desfilaron con él al final como una simbólica despedida.

Foto: Cortesía Chanel

Lagerfeld, con su imaginación desbordante, siempre trae su lema de unir lo clásico con la modernidad en sus diseños. Para esta ocasión logró sorprendernos de nuevo con jóvenes modelos, casi niñas, llevando unos vestidos muy lujosos basados en diseños vintage de la casa Chanel, formas que parecen venir desde siempre, pero con un look moderno, muy actual, con una silueta muy definida y limpia, casi todos con mangas tres cuartos, con dobladillos, faldas sobre y debajo de la rodilla, pantalones de corte amplio, y la textura del clásico tweed que ha reinado en la firma desde sus inicios; así, se resalta la cintura y se juega con los bolsillos y grandes cuellos altos, estilo bandeja. La mezcla de materiales siempre ha sido una constante en el trabajo de las petit mains con sus bordados y recogidos hechos a mano.

Foto: Cortesía Chanel

El refinamiento en el tratamiento de los colores, con tonos otoñales, como el marrón glacé, naranjas, grises y beige, matizados con una paleta de rosa, blanco y negro, y la alta costura, reflejada en cada detalle (los forros reelaborados, los flecos, las aplicaciones de los encajes, los entrelazados, las trenzas, las lentejuelas, las cuentas, las plumas, los canutillos), se convirtieron un festín bajo la luz de la legendaria marquesina del Grand Palais, lugar preferido por el Káiser para sorprendernos una vez más. Lo logra siempre, como un mago que saca el as bajo la manga. Sus propuestas con el clásico tweed, pero con toques de metal y bordados llenos de detalles, botones plagados de bisutería y galones de seda, son verdaderos tesoros hechos a mano. Las lanas entretejidas le dieron, además, un vuelo especial a las faldas hasta el tobillo. Sus grandes fans, todas vestidas por la casa, presenciaron silenciosas el paso de cada modelo. Clientes, periodistas y blogueras, como Chiara Ferragni, e invitados especiales, entre actores y embajadores de la firma, como Vanessa Paradis, Willow Smith, Zhou Xun, Caroline de Maigret, Will Smith, Milla Jovovich y Jessica Chastain, despidieron al genio que, con paso lento, apareció con sus tres directoras de taller, de donde salió como cierre, entre muchas otras maravillas, un traje de novia compuesto por un corpiño y pantalones elaborados en encaje de tul y satín, con incrustaciones de cristal y una chaqueta y una cola bordada con plumas. Larga vida a un grande que representa todo el allure y el lujo para la mujer de hoy, que sueña con cada una de sus creaciones.

Foto: Cortesía Chanel

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