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'Comer, rezar, amar'

'Comer, rezar, amar' 'Comer, rezar, amar'

Es una comedia romántica que dista bastante de ser la película insulsa y previsible a la cual están acostumbrados los espectadores.

En el mundo de las comedias románticas, y en general de las películas que narran historias de amor, el espectador suele pensar que terminan con un final que generalmente supone un matrimonio y una relación idílica, que en medio del humor y muchísimas pruebas prevalecerá en el tiempo. A eso nos tienen acostumbrados.

Desde el inicio, Comer, rezar, amar comienza con el pie derecho: la trama de la cinta parte de una mujer neoyorquina que tiene una vida en teoría perfecta (casa, hijos, trabajo, perro, marido, amigos, estabilidad), pero, al mismo tiempo, tanta perfección la hace sentir confundida y perdida, lo que la lleva buscar lo que realmente quiere. Para lograr este cambio, decide divorciarse y salir de su zona de confort en un viaje de un año alrededor del mundo, que se convierte en una búsqueda de autodescubrimiento.

Con esta cinta, uno de los grandes estrenos de este verano, Julia Roberts regresa a la pantalla grande con un papel en el cual, en medio de sarcasmo y humor, muestra lo profundo de las decepciones de esta mujer (y en general de todas) y la necesidad de encontrar la felicidad real que busca todo el género femenino.

Debo confesar que este tipo de películas las dejo de últimas en mi lista, me las encuentro en un avión o en la casa de mi hermana (siempre he pensado que las mujeres obligan a los novios o esposos a ver películas de amor). Sin embargo, Comer, rezar, amar tiene una narración interesante y muy diferente. Esto se debe a la agilidad que le imprime Ryan Murphy, el director de esta cinta y de series de televisión exitosas como Nip/Tuck y Glee. Él logra que el espectador se tome en serio (o en realidad se divierte) la autonomía de la mujer, su creatividad y su deseo de algo que no sea necesariamente un compañero.

Entiendo el éxito de la cinta a partir de la escasez de este tipo de películas que no parten del idilio, sino de situaciones con las que las mujeres comunes se identifican. Tal es el caso de Sex and the City, Julie y Julia o The Blind Side; las dos últimas basadas en historias de la vida real como ésta (algo que hoy en día asegura taquilla), que es la adaptación del best-seller de Elizabeth Gilbert, en el que ella plasma sus memorias posdivorcio con la enseñanza de que hay más de una forma de encontrarse: salir y conocer el mundo. El libro fue catalogado en el 2006 por The New York Times como “uno de los diez libros que más influenciaron a los norteamericanos”. Y ya es considerado de culto entre las gringas.

Volviendo a la película, esta aventura tiene tres destinos: Italia (Roma), India (Bombay) e Indonesia (Bali), cada uno con un significado importante dentro del viaje espiritual de la protagonista. En Roma, descubre el amor por la comida y la importancia que tienen en la vida las emociones y la cotidianidad de las personas. En India, descubre la profundidad de rezar cuando llega a un Ashram en Bombay, en donde encuentra el perdón y se reconcilia con el pasado. Todo esto para llegar con mucha paz interior a Bali, en donde inesperadamente encuentra el amor en Felipe, personaje interpretado por Javier Bardem.

Es interesante cómo la autora eligió de manera sutil los tres destinos para mostrar un viaje interior, y cómo para el espectador también queda claro que cada uno es importante dentro del proceso de la protagonista; todo esto, mientras se disfruta de un libreto lleno de un doble sabor: trascendencia y simplicidad, perspicacia e inocencia, seriedad y humor, que deja como lección que todos decidimos ser artífices de nuestra felicidad y que debemos ser conscientes de la necesidad de arriesgarlo todo para ser felices, absteniéndonos de vivir según los modelos que nos imponen.

Es probable que la crítica más dura piense que esta película es floja y muy larga (dura más de dos horas). Sin embargo, se debe tener en cuenta que nace de un libro que ha inspirado la vida de muchas mujeres. También estoy seguro de que Julia Roberts y su papel como Liz Gilbert provocará envidia y empatía en ellas. La película, en medio de un humor irónico y una buena producción, se convierte en una obra fácil de ver.
Comer, rezar, amar se estrenó el 13 de agosto en el mundo. A Colombia llega el primero de octubre. Aprovecho el momento para recordarle a las distribuidoras que deben ser más acertadas con las fechas de los estrenos en el país.

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