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Manual para conquistar el mundo de la moda

Revista FUCSIA

Manual para conquistar el mundo de la moda Foto: Agencia

Fucsia e Inexmoda se han unido para celebrar que cada vez más diseñadores nacionales logran que sus diseños se impongan en ciudades como México, Nueva York, Miami, Berlín y París.

Cómo lo han logrado, con qué obstáculos se tuvieron que enfrentar al exportar y qué convicciones los hizo permanecer en el competido mercado son algunos de los secretos que diez de los creadores que más éxito han tenido al hacer estas conquistas comparten con nuestros lectores.

Pero además, para retratar estas aventuras que ha emprendido la moda nacional, fuimos cámara en mano por el mundo entero retratando aquellos devotos que hacen de los diseñadores colombianos sus nuevos favoritos.

Paula Mendoza


Brazalete: Paula Mendoza. Personaje Leandra Medine.

¿Cuál fue esa primera pulsión que la hizo pensar que podía trascender fronteras y salir de Colombia?

Sentía que mis joyas tenían un lenguaje internacional que iba más allá de una mujer latinoamericana y colombiana. Me gustaba la idea de adornar la belleza de una mujer que conoce el mundo por fuera de las fronteras de nuestro continente.

Una vez tuvo la idea de conquistar el mercado internacional, ¿qué fue lo primero que hizo?

Sacar un préstamo en Colombia y venirme a vender en EE. UU.

¿Cuál fue el obstáculo más complejo que tuvo que superar?

El idioma y la falta de dinero.

La convicción que no la dejó desfallecer.

La pasión por lo que hago.

¿Quiénes fueron sus aliados, sus verdaderos ayudantes?

Mi familia: mi mamá, mi papá y mis hermanos. Mis amigos han sido increíbles. Y los joyeros. Ellos han trabajado conmigo desde el comienzo.

¿Qué tienen sus diseños y sus creaciones que le hicieron pensar que contaba con un potencial en el mercado internacional?

Son atemporales y los puede usar cómodamente cualquier tipo de mujer, sin importar de qué lugar del mundo venga o cuál sea su estilo de vida.

Una sorpresa que le haya dado el mercado internacional.

Una aceptación muy grande. Todos en el mercado han sido superabiertos y receptivos a cosas nuevas, y gracias a eso es que yo pude entrar.


Personaje. Beyoncé. Joyas: Paula Mendoza.

Un aprendizaje que le haya dejado.

Que las promesas se deben cumplir a tiempo, con profesionalismo y seriedad.

Una diferencia radical con respecto al mercado colombiano.

Que se trata a todo el mundo con seriedad y respeto, sin mirar su tamaño o importancia en el mercado.

¿Tiene algún valor hoy en el competido mundo de la moda ser un diseñador colombiano?

En este momento, sí. Colombia es un país que la gente está mirando mucho, entonces ser colombiano es una gran ventaja.

El lugar en donde aún sueña vender sus piezas.

Bergdorf Goodman, Le Bon Marché y Lane Crawford.

Nancy González


Personaje: Mary Kate Olsen. Cartera: Nancy González.

¿Cuál fue esa primera pulsión que la hizo pensar que podía trascender fronteras y salir de Colombia?

Nunca diseñé con barreras geográficas. Mis clientas en Colombia, cuando tenía Encueros de Colombia, eran personas que viajaban y tenían acceso a todas las marcas internacionales.

Una vez tuvo la idea de conquistar el mercado internacional, ¿qué fue lo primero que hizo?

Gracias a la ayuda de una amiga, en 1998, tuve la oportunidad de mostrarle mi línea a Bergdorf Goodman en Nueva York. El almacén que consideraba y considero el mejor en el mundo. Ellos compraron la línea y pidieron que le pusiera mi nombre.

¿Cuál fue el obstáculo más complejo que tuvo que superar?

En un negocio como el de la moda uno es tan bueno como su última colección. El pasado no importa. Competir en el ámbito más competitivo como es el de accesorios con las marcas más grandes del mundo durante 17 años no es fácil.

La convicción que no la dejó desfallecer.

El compromiso conmigo misma.

¿Quiénes fueron sus aliados, sus verdaderos ayudantes?

Mi gran aliado, Dios.

Una sorpresa que le haya dado el mercado internacional.

El mercado de lujo mundial, incluyendo Colombia, siempre busca una experiencia distinta, un producto único, una sorpresa, y calidad perfecta.

Un aprendizaje que le haya dejado.

Que todos los días hay mucho más que aprender.

Una diferencia radical con respecto al mercado colombiano.

El mercado de lujo es global.

¿Tiene algún valor hoy en el competido mundo de la moda ser un diseñador colombiano?

Siempre he tenido muy claro que para que una marca exista en el ámbito global debe tener raíces, por eso mi marca se llama Nancy González Colombia New York.

El lugar en donde aún sueña vender sus piezas.

En este momento estoy contenta con la matriz de distribución de la marca.

Johanna Ortiz


Personaje: Nausheen Shah. Capa y vestido: Johanna Ortiz.

¿Cuál fue esa primera pulsión que la hizo pensar que podía trascender fronteras y salir de Colombia?

Cuando vi que después del desfile de cierre en Colombiamoda me preguntaban por Instagram y Facebook dónde podían conseguir mi ropa en Londres y Nueva York.

Una vez tuvo la idea de conquistar el mercado internacional, ¿qué fue lo primero que hizo?

Pedirle la opinión a Lauren Santo Domingo sobre mis dos últimas colecciones. Ella ha trabajado en moda durante muchos años en Nueva York y tiene claro cómo está el mercado, me interesaba saber si mi propuesta le resultaba clara y diferente. Fue muy especial, me presentó con su equipo de Moda Operandi y unas editoras de Vogue para que ellas también opinaran; me sentí presentando tesis. Recibí muy buena retroalimentación, fui afortunada, ¡les gustó!

¿Cuál fue el obstáculo más complejo que tuvo que sobrellevar?

Aprender a exportar. La primera vez pensé que era un proceso imposible, muchos requisitos, muchas restricciones. Cada país tiene exigencias diferentes, cada tela, bordado tiene que ir detallado, en fin, procesos de procesos.

La convicción que no la dejó desfallecer.

Tengo una fe infinita, y sé que cuando uno tiene un sueño no se puede quedar esperando a que se cumpla, sino que debe trabajar duro, muy, muy duro para lograrlo.

¿Quiénes fueron sus aliados, sus verdaderos ayudantes?

Mi hermana Paola. Yo soy la creativa y ella la administrativa. Le toca tenerme mucha paciencia. Además, todos los integrantes de mi atelier, todos son increíbles. Y obvio mi familia, que me da la felicidad y el amor que se necesitan para crear.

¿Qué tienen sus diseños y sus creaciones que le hicieron pensar que contaba con un potencial en el mercado internacional?

Creo que mi estilo es muy femenino, tiene una elegancia con un sexy twist que lo diferencia de otras marcas.

Una sorpresa que le haya dado el mercado internacional.

Muchas sorpresas agradables… Un vestido mío en Vogue US, con foto tomada por Mario Testino. Man Repeller incluyó a Johanna Ortiz en su lista de los cinco mejores nuevos diseñadores con la colección Otoño-Invierno 2015-2016.

Un aprendizaje que le haya dejado.

Orden, persistencia y dedicación. Llevo doce años trabajando y todos los días aprendo algo nuevo, me apasiona lo que hago.

Una diferencia radical con respecto al mercado colombiano.

Creo que he podido arriesgarme más diseñando y eso me encanta.

¿Tiene algún valor hoy en el competido mundo de la moda ser un diseñador colombiano?

Creo que en Colombia hay mucho talento. Cuando vas a reuniones te hablan de Nancy González y Aquazzura, diseñadores que han puesto el nombre de Colombia muy alto.

El lugar en donde aún sueña vender sus piezas.

Bergdorf Goodman.

Silvia Tcherassi



¿Cuál fue esa primera pulsión que la hizo pensar que podía trascender fronteras y salir de Colombia?

Desde el comienzo de mi carrera tenía claro que quería tener presencia internacional. Esa visión es producto de haber nacido y crecido en Barranquilla, una ciudad que siempre se ha caracterizado por ser abierta al mundo.

Una vez tuvo la idea de conquistar el mercado internacional, ¿qué fue lo primero que hizo?

Paradójicamente, mi primera gran venta la hice fuera de Colombia, específicamente en Aruba. Pero puedo decir que la internacionalización de la marca se dio a través de la participación en semanas de la moda internacionales. Y después de haberme ganado el premio New Star in Fashion en el Miami Fashion Week, decidí abrir mi primera boutique fuera de Colombia en esa ciudad, que desde ese momento se convirtió en la punta de lanza para mi internacionalización.

¿Cuál fue el obstáculo más complejo que tuvo que superar?

Creo que como a todo empresario que exporta, el conocimiento, la aplicación y el seguimiento de las normas de comercio internacional es un tema complicado. Estamos todavía muy lejos de un estándar internacional de códigos, normas y referencias.

¿Quiénes fueron sus aliados, sus verdaderos ayudantes?

Así como siempre tuve una visión internacional, también sabía que se requería de una organización que soportara esa idea, y desde este punto de vista mi empresa Altamoda ha sido todo un apoyo.

¿Qué tienen sus diseños y sus creaciones que le hicieron pensar que contaba con un potencial en el mercado internacional?

Mi propuesta de moda está sintonizada con las tendencias internacionales, pero es muy personal, muy individual, y eso la hace diferente. Cuento con proveedores exclusivos de materiales y con mi propia planta de producción, eso me da más flexibilidad a la hora de crear y producir.

Una sorpresa que le haya dado el mercado internacional.

El mercado internacional siempre está buscando algo diferente e innovador, por eso unas marcas suben y otras bajan… Esa constante presión me ha permitido acomodarme a las nuevas necesidades y expectativas y también evolucionar, pero, eso sí, siempre siendo fiel a lo que soy como diseñadora y a lo que es mi marca…

Un aprendizaje que le haya dejado.

Mi experiencia en el mercado internacional fue lo que determinó que mi marca evolucionara de la moda al estilo de vida, lo cual me permitió trasladar mi visión a otros campos, como los hoteles o la línea de casa.

Una diferencia radical con respecto al mercado colombiano.

Colombia hoy es totalmente diferente a hace diez años, tenemos un mercado más dinámico y competido, con presencia de grandes marcas internacionales. Hace un tiempo podría decir que nuestro consumidor era más conservador, pero cada día toma más riesgos y esto genera una apreciación y una percepción muy diferente de la moda.

¿Tiene algún valor hoy en el competido mundo de la moda ser un diseñador colombiano?

Me siento orgullosa de ser colombiana y latina. Creo que eso me ha dado un factor diferenciador. Pero lo más importante es que mi país me da una fuente constante de inspiración.

El lugar en donde aún sueña vender sus piezas.

Si tienes en cuenta que hay 196 países en el mundo, todavía queda mucho por soñar...

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