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Confesiones de una supermodelo

Revista FUCSIA

Confesiones de una supermodelo Foto: Cortesía YSL Beaute

Edie Campbell es una de las modelos más importantes del momento. Su cambio de look de rubia a pelinegra, y su paso insistente por las portadas de las revistas más importantes la convierten en un ícono de su tiempo. La joven británica habló con FUCSIA.

Era rubia, de pelo infinito y tiernos ojos azules, así la conoció el afamado fotógrafo Mario Testino cuando apenas alcanzaba los 15 años y así inmortalizó a la ingenua jovencita en un retrato que haría que su imagen trascendiera como una de las caras más deseadas por las marcas y los diseñadores. Edie Campbell no es de esas chicas que siempre soñó con ser modelo, lo suyo fue más bien un afortunado accidente. “Cuando me preguntan que si siempre quise ser una modelo, respondo que no, creo que ese es el tipo de cosas que no puedes escoger o aspirar a ser, siempre puede suceder o no. Aún hoy no sé qué deseo ser, quizá solo voy a ser una jinete de caballos para siempre”, le dijo a FUCSIA la modelo que en el 2013 protagonizó más de 22 desfiles y que junto a Cara Delevingne es una de las modelos británicas del momento, pues ha protagonizado las portadas de la Vogue británica, i-D, Love, Número y Vogue Italia.

Aunque desde sus primeros pasos como modelo contó con el beneplácito de la industria, fue en el 2012, cuando decidió pintar su pelo de negro y cortarlo drásticamente, que su cara empezó a hacer verdaderas conquistas globales. Dejó atrás ese hálito de niña buena, le dijo adiós a esos varios centímetros de pelo rubio siempre tan cuidado y se dejó tentar por las propuestas del estilista Guido Palau, quien la convenció de teñirse el pelo de negro antes de un desfile y de entrar en una onda un poco más atrevida y roquera. Marc Jacobs, tan dado a buscar mujeres únicas, sucumbió ante su cambio y tras ser testigo de su transformación la eligió para que cerrara su desfile de julio del 2014, en donde Edie apareció toda desnuda con algo de body painting y con una joya de Swarovski como único vestido. Quizá todo este revolcón con su imagen se deba a algo que ella tiene como consigna y que confiesa con desparpajo: “Para mí una mujer bella es aquella que no está tan consciente de que es bella y no gasta mucho tiempo mirándose en el espejo, es simplemente auténtica”.

Sus rutinas de belleza son más bien simples: lavar sagradamente su cara cada noche y usar en las mañanas un protector de 50SFP. En realidad toda la atención la concentra en la selección de los productos correctos. “Para mí son infaltables la crema mágica Charlotte Tilbury, porque de verdad hace magia, y el limpiador y el tónico de Avène porque son muy gentiles con la piel. Cuando se trata de maquillaje, estos son mis indispensables: la pestañina Baby Doll Volume Effet Faux Cils y el delineador negro, ambos de Yves Saint Laurent. Yo estoy maquillada la mayor parte del tiempo por mi trabajo, así que cuando vuelvo a casa de verdad siento que he tenido suficiente. Y estos dos productos son geniales porque son el mínimo esfuerzo con máximo efecto. Pero hay otro tip que quisiera compartir con las lectoras y es que para una sesión fotográfica será suficiente con aplicar algo de vaselina en los pómulos para ganar unos ángulos más interesantes ante la cámara. ¡Lo he aprendido después de años de trabajo!”.



La modelo, que estudió historia del arte, que se declara devota de los artistas franceses del Rococó y que cada que puede se escapa a la sala de Rothko en la Tate Modern Gallery para reclamar un poco de tiempo de tranquilidad entre el ajetreo del modelaje, es hoy la imagen de Black Opium, el entrañable perfume de YSL. “YSL es para mí simultáneamente modernidad e historia. Toma lo mejor del viejo mundo parisino, sin ser conservador, y es cool, sin esforzarse mucho por serlo. La marca tiene una mirada muy moderna sobre la belleza que es inspiradora. La verdad es que me siento muy orgullosa de encarnar semejante arquetipo de feminidad”, confiesa Edie, quien también ha conquistado los tabloides internacionales por ser una versada equitadora, una condición que sin duda ha hecho que compañías como YSL Beaute la vean como la mujer ideal para encarnar los valores de la marca. “Escapismo y disciplina, eso es lo que me han enseñado estos años de entrenamiento. La equitación ha sido muy buena para domar el ego, porque en una competencia nunca eres tan bueno como esperas serlo. Es una lección constante de humildad, aceptar el fracaso y persistir en la determinación”, concluye.


¿Cuál es su visión de la mujer YSL?


Empoderada y sexy, una mujer que es apasionada, dinámica, enérgica y comprometida.

¿Qué tan importantes son las fragancias en su vida?


Una fragancia debe ser algo casi imperceptible, como un leve humor que permanece en el ambiente. Con algunas personas las fragancias se convierten en algo irreversiblemente enlazado con su identidad e incluso puede ser usada para representarla. Es muy poderoso, es como tener una persona presente en su ausencia.


Foto: Instagram Edie Capbell


¿Su esencia favorita?


El olor a los caballos y al pasto recién cortado, y luego todas las esencias con las que relaciono a mi familia y a mis amigos.

¿Puede describirles a nuestras lectoras la fragancia de Black Opium de la que es imagen?

Me parece extremadamente familiar y eso para mí es esencial en un perfume. No es extraño ni abrumador, es más bien sutil. Me gusta ese contraste único que lo define entre la acidez del grano de café y la dulzura de la vainilla

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