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Damas de primera

Damas de primera Eleanor Roosevelt, una mujer de avanzada y de gran infuencia en la vida de su país

Eleanor Roosevelt, una mujer de avanzada y de gran influencia en la vida de su país.

María Clemencia Rodríguez de Santos es, a partir del 7 de agosto, la Primera Dama de Colombia. Activa y transformadora, quiere seguir los pasos de algunas esposas de presidentes que han dejado huella.
 
En momentos en que está viva la polémica de si la Primera Dama de Colombia debe o no tener funciones y despacho, es importante recordar el trabajo y los logros de algunas de sus antecesoras y, sobre todo, de poner el tema dentro de un contexto internacional, con las historias breves de Primeras Damas que dejaron huella. Algunas cambiaron la historia de las mujeres de sus respectivos países, mientras que otras encabezaron titulares de periódicos y revistas, sin mayor trascendencia desde el punto de vista social y político. Unas discretas y reservadas, otras amantes de la celebridad, todas ellas tuvieron algo en común: se convirtieron en iconos que pasarán a la historia.

El reto para María Clemencia Rodríguez de Santos es muy grande, pero ella es consciente, desde el momento en que escogió acompañar el camino de un político, de que se le iba a medir a una vida llena de riesgos y dificultades. Y así como Michelle Obama hizo soñar a una nación, María Clemencia tiene ante sí la responsabilidad de poner a soñar a Colombia.

Muchas personas ignoran lo que ha hecho la mayoría de las esposas de los presidentes colombianos porque su labor no consta en los anales de historia. Muchas de estas mujeres han pasado por esa dignidad “sin pena ni gloria”, porque nadie se ha tomado el trabajo se escribir sobre su trabajo y especialmente sobre sus logros. En un país de memoria corta es fácil olvidarse de quién impulsó la creación del Instituto de Bienestar Familiar o quién apoyó la creación de la Ley Cecilia de 1978. A continuación, la historias de algunas de ellas:

Eleanor Roosevelt
Primera Dama de Estados Unidos de 1933 a 1945, fue la esposa de Franklin Delano Roosevelt. Nació en 1884 en Nueva York, en el seno de una familia rica y prestante. Estudió con un tutor y terminó la secundaria en Inglaterra, en épocas en que este era un nivel de estudios suficiente para una mujer. Sobrina del presidente Teddy Roosevelt, se casó a los 20 años con Franklin, de 23, primo lejano suyo. Tuvieron 6 hijos. Su marido fue elegido como senador y al poco tiempo sufrió una enfermedad que le causó una parálisis en las piernas, y Eleanor fue la que lo impulsó a regresar a la vida activa. No tuvo una vida fácil, pues a pesar de su aparente felicidad matrimonial, Franklin se enamoró de su secretaria, Lucy Mercer, y este romance casi les cuesta el matrimonio. De esta experiencia salió fortalecida. Gracias al apoyo de su marido, le dio un viraje al cargo de Primera Dama. Daba ruedas de prensa y publicaba una columna semanal. Desempeñó un papel importante entre la comunidad afroamericana durante la época de la segregación y fue una fiel defensora de la lucha por sus derechos civiles, lo mismo que los de las mujeres. Se convirtió en símbolo de las feministas y su trabajo dejó una profunda huella en la historia de los derechos de la mujer en Estados Unidos. Delegada ante la ONU, recibió cerca de 48 grados honorarios y el premio de Derechos Humanos.  


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