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La Escuela de Fotografía y Artes Visuales Labloom abrió este año un diplomado de fotografía de moda. FUCSIA convocó a los mejores estudiantes de 2014, quienes realizaron una editorial para esta edición.

Con un gremio de diseñadores colombianos mucho más fuerte que en años anteriores y la difícil tarea de que sean los fotógrafos na-cionales y no los extranjeros los encargados de producir las imágenes de sus colecciones, la Escuela de Fotografía y Artes Visuales Labloom abrió desde agosto un nuevo diplomado en fotografía de moda, centrado en el trabajo de producción. 

“De la misma forma como está sucediendo algo tan interesante con los diseñadores, queremos que los fotógrafos respondan a lo que está pasando con las buenas imágenes y que nuestros profesionales no copien lo que está pasando en otras partes, sino que desarrollen su propio lenguaje”, explica la creadora del diplomado, Patricia Castellanos. La idea central del programa, que arranca de nuevo en enero de 2015, es llevar a los participantes a entender que la fotografía trabaja en un mismo contexto con la tela, la publicación o la marca. 

“Estamos tratando de buscar gente de un perfil muy profesional, con buen conocimiento y entendimiento de equipos fotográficos, para que se puedan enfocar en la producción de las imágenes. No se trata solamente de tomar una foto bonita sino de contextualizarla en el proyecto de la revista o la publicidad”. 

La editora de moda de FUCSIA, Ana María Londoño, acompañó al grupo en algunos conversatorios, asesoría de proyectos y crítica, porque para Labloom es indispensable que los estudiantes entren en contacto con los escenarios en los que se desenvuelve la moda en la actualidad. 

Con la presencia de Ana María se realizó un ejercicio de un día en torno al desarrollo del concepto de una editorial de moda de verano para las páginas de la revista, que los siete estudiantes se encargarían de producir en la locación elegida, el Teatro Odeón. “Queremos lanzarlos de una vez para que se desempeñen en su campo. No les enseñamos para que aprendan solos. La oportunidad de que publiquen en una revista como estudiantes es muy emocionante para ellos, a la vez que están en capacidad de asumir que, si sus fotos no salen, deben aprender del rechazo con el propósito de que la próxima vez trabajen mejor”, concluye Patricia Castellanos. En las páginas venideras se puede ver el resultado de este ejercicio que acerca el mundo editorial de la moda a la academia.

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