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Políticamente incorrecta, sarcástica, declarada homosexual abiertamente y casada con la actriz y modelo australiana Portia de Rossi desde 2008, el papel de Ellen DeGeneres en la industria cultural ha hecho visibles los derechos de la comunidad LGBTIQ.

El día que reconoció abiertamente ser gay no contempló que su público se indignara y mucho menos que varios grupos cristianos protestaran para sacarla del aire. Era 1997. Ellen DeGeneres, quien había hecho de la comedia su vida, protagonizaba su primera serie televisiva bajo su mismo nombre y obtenía altos índices de audiencia para la cadena ABC. En la temporada número cuatro, en el capítulo “El episodio del cachorro”, que escribió en colaboración con cuatro guionistas del show, su personaje homónimo declaraba su homosexualidad al mismo tiempo que ella lo hacía ante 36 millones de personas. La ficción saltaba a la realidad. Escándalo y liberación.

“Para muchos es un alivio tener a alguien en la pantalla que vive una vida tan diferente y que a la vez sea tan acogedora y cariñosa con todos. Es un alivio y todos nosotros estamos buscando una conexión a través de la diferencia. Ellen es una verdadera bufona, una comediante que está aquí para entretenernos a todos y lo hace bien, lesbiana o no”, cuenta la comediante y activista gay Jessica Halem, quien en los últimos meses ha hecho énfasis en el rol que ha tenido la rubia elegante en la comunidad LGBTIQ.

Ellen DeGeneres nació el 26 de enero de 1958 en el seno de una familia de Nueva Orleans. Su papá, Elliot, quien luego se divorció de su mamá y conformó otro hogar, era agente de seguros y viajaba mucho, por lo que ella y su hermano mayor, Vance, cambiaban regularmente de ciudad. Ante la frecuente exposición a nuevos desconocidos y la timidez que la gobernada en ese entonces, la niña que odiaba los vestidos se agarró de las bromas para hacer amigos y sacar a su mamá, Betty Jane, de la depresión. Ayudándola a sanar su corazón roto a través de la risa, y a encontrar un nuevo compañero amoroso, DeGeneres se dio cuenta del poder que tenía el humor en la vida de las personas.

Sin embargo, el nuevo matrimonio la enfrentaría al abuso sexual de su padrastro, quien como excusa a la reciente mastectomía de Betty, empezó a tocarla cuando era adolescente. “Él pensaba que sentía un nudo en el otro seno de mi madre pero él no quería alarmarla a ella, así que necesitaba sentir los míos para estar seguro. Una noche trató de romper la puerta de mi cuarto y escapé. Eso se repitió varias veces. Mi mamá no me creyó”, dijo en una entrevista televisiva a Barbara Walters en 2010, antes de presentar su primera ceremonia de los premios Óscar. Por eso, quien hoy ha hecho del baile un credo, huyó a la universidad a estudiar Ciencias de la Comunicación, para luego fracasar en su intento de ser lo que no era (mesera, bailarina, secretaria, vendedora) y finalmente encontrar la salvación en la stand-up comedy.

Lo que siguió fue una exposición mediática. DeGeneres hizo una gira nacional presentando su monólogo de chistes en pequeños bares, participó en un par de sitcoms y se convirtió en la primera mujer comediante en aparecer en 'The Tonight Show', el programa de variedades conducido por Johnny Carson, considerado uno de los mejores de todos los tiempos. Pero el gran salto lo dio en abril de 1997. Antes de Jodie Foster, Queen Latifah, Rosie O’Donnell o Ellen Page, la rubia de pelo corto fue la primera estrella de la televisión en declararse abiertamente gay sin saber que su anuncio tendría una connotación política.

Si bien el capítulo donde admitía ser lesbiana fue uno de los más vistos en la serie, sus consecuencias no la dejaron seguir trabajando como actriz. Ese mismo mes, la revista Time la eligió como su portada con un titular que decía: “Sí, soy gay”. En la entrevista, que marca un quiebre en su carrera y en su proyección hacia el mundo, confesaba su homosexualismo. No lo hacía como una declaración política sino como un vía para aceptarse. “Yo odio el término ‘en el clóset’. Hasta hace poco también odiaba la palabra ‘lesbiana’. (…), sonaba como alguien con algún tipo de enfermedad. No me gustaba eso, así que utilicé la palabra ‘gay’ con más frecuencia. (…) Nunca quise ser portavoz de la comunidad gay. Nunca. Lo hice por mi propia verdad”, reveló al magacín.

Lo cierto es que desde ese momento hasta hoy, Ellen DeGeneres, o como la llaman sus detractores, “Ellen Degenerate” (“Ellen degenerada”), sí ha sido una portavoz de la comunidad LGBTIQ, que reúne todo lo relacionado con lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y queers. Su popularidad en los medios de comunicación, que le costó retomar después del escándalo, y la gratitud del público hacia ella, la han llevado a ser un referente que pone en la agenda pública dichas causas mientras continúa conquistando la industria del entretenimiento con 'The Ellen DeGeneres Show', al aire desde 2003.

Para Jen Manion, directora del centro LGBTIQ de Connecticut College, “Ellen es una de las más amadas celebridades de Estados Unidos y su talk-show es un gran éxito. Creo que eso demuestra no solo que la homosexualidad dejó de ser un estigma, sino que a la gente realmente le gusta tener personas en su vida cuyas experiencias, perspectivas y géneros son poco convencionales, o diferentes a las suyas”.

Uno de los claros ejemplos ocurrió en 2008 cuando el estado de California aprobó el matrimonio para las parejas del mismo sexo y fueron Ellen DeGeneres y Portia de Rossi, la actriz y modelo australiana con la que llevaba cuatro años de noviazgo y la que sigue siendo su esposa, quienes acapararon la atención. Apenas se supo la noticia, ella no dudó en profesarle a su audiencia por qué es tan necesaria la aprobación de más leyes incluyentes, al igual que frenar el matoneo contra los gays. “Espero que la Corte Suprema haga lo correcto, y deje a todo el mundo disfrutar de los mismos derechos. Esto va a ayudar a mantener a las familias unidas, a hacer que los niños se sientan mejor acerca de lo que son. Y ya es hora”, escribió en su página web.

Según un estudio del Pew Research Center de Washington, que brinda información sobre problemáticas, actitudes y tendencias en Estados Unidos, Ellen DeGeneres es la figura pública homosexual más visible del país y comparte el liderazgo con el presidente Barack Obama en los avances de los derechos LGBTIQ. Pero en realidad, ¿qué tanto las figuras públicas, como DeGeneres, ayudan a visibilizar la comunidad LGBTIQ?

Paola Bacchetta, profesora adjunta al Departamento de Género y Estudios sobre la Mujer de la Universidad de Berkeley, cree que “sus funciones son útiles de muchas formas. Traen imágenes inofensivas de personas LGBTIQ a la sala de todos, que en cierto sentido se ‘normalizan’. Pero su papel también es perjudicial en algunos aspectos, ya que ellos solo representan una pequeña fracción de las personas LGBTIQ en Estados Unidos. La representación parcial excluye a muchas personas LGBTIQ, especialmente a las más vulnerables, como los indígenas, los negros y otros LGBTIQ de color. Además, ellos se convirtieron en un sistema antinatural en el liderazgo de los derechos LGBTIQ, cuando en realidad son los movimientos sociales históricos los que pavimentaron el camino para los derechos LGBTIQ e incluso dieron la posibilidad de que esos íconos aparezcan en televisión”.

Si bien Ellen DeGeneres es respetada en Estados Unidos y un modelo a seguir para muchas personas, forma parte solo de una fracción de la comunidad LGBTIQ. “Ella ‘normaliza’ a las lesbianas y los gays para el público en general. Pero, por desgracia, también contribuye a la representación dominante de lesbianas y gays como normalmente blancas, cisgénero, de clase media”, explica Bacchetta.

En el caso de Colombia, Hernando Muñoz, activista LGBTIQ y vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Antioquia, no ve que exista una participación destacada de personajes LGBTIQ que se asemeje al impacto que produce Ellen DeGeneres en Estados Unidos. “En nuestro país, los que son y tienen un trabajo público, no hablan o hablan muy poco de su orientación sexual o su identidad de género porque todavía, aunque hemos avanzado mucho, existe discriminación, exclusión y sobre todo unos prejuicios enormes sobre quiénes son o cómo actúan las personas LGBTIQ. Quienes han tenido una ventanita abierta para hacer algo en ese escenario no la han aprovechado. Por ejemplo, a través de los realities, lo que han hecho es mantener unos imaginarios distorsionados sobre las personas LGBTIQ, como es el caso de la transgenerista Dana Sultana o el participante Óscar del desastroso Protagonistas de Nuestra Tele, quienes se convierten en bufones y caricaturas. Creo que la única sería la actriz Alejandra Borrero porque está en un nivel muy alto en virtud de su excelente trabajo y calidad humana”.

Ellen DeGeneres ha sido capaz de hablar en voz alta acerca de situaciones que permanecían ocultas, sin ningún dejo de vergüenza. Con los años, se transformó en un ícono de la igualdad de derechos que aboga a través de su sarcasmo por las luchas que cree que debe dar. Bien sea por la comunidad LGBTIQ, las mujeres, los niños, los animales o la premisa de que Jared Leto fue la mejor vestida en los últimos premios Óscar, la comediante con el tweet más compartido de la historia se dio el lujo de que los ojos del mundo la vieran impecablemente vestida de esmoquin mientras que repartía pizzas a los grandes actores de Hollywood e insistía en la idea de que todos somos iguales.

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