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"Soy una escaladora de sueños": montañista Diana Ramírez

Revista FUCSIA

"Soy una escaladora de sueños": montañista Diana Ramírez "Soy una escaladora de sueños": montañista Diana Ramírez

Luego de un grave accidente, la montañista quindiana Diana Carolina Ramírez desafió los diagnósticos y hoy entrena trail running como deportista Merrell.

Diana Carolina Ramírez recuerda salir de paseo desde niña y atravesar con su grupo de amigos scouts los paisajes de Salento para subir al Nevado del Tolima.

Era una travesía que se terminaba al primer atisbo de blanco: la alegría consistía en caminar hasta tocar la nieve y devolverse a casa. Fue esa misma montaña la primera cumbre que Diana logró conquistar en el 2000 a los 15 años, cuando apenas empezaba a enamorarse de lo que sería su prometedora carrera profesional como escaladora y montañista.

Antes de eso ya había representado al Quindío en varias competencias como gimnasta olímpica y patinadora. Solía entrenar cuatro horas diarias de patinaje con el único objetivo de bajar un segundo en el cronómetro para el siguiente campeonato. Hoy, con el montañismo, entrena para superar una ruta cada vez más difícil, pero no hay competencia: en las largas caminatas y travesías en equipo, en las que se suma en contemplaciones silenciosas de horas y en donde cada miembro le entrega su vida al otro, el reto es colectivo, pero solo vale superarse a sí misma.

A sus 29 años, Diana ha atravesado desafíos cada vez más fuertes para seguir haciendo lo que ama. En 2013 tuvo un accidente en una moto y se fracturó la pelvis, y aunque el 85% de las personas que sufren este tipo de fracturas fallecen, la montañista corrió otra suerte gracias a la fortaleza de sus músculos, que ayudaron a sostener los huesos e impedir traumas en los órganos internos.

El diagnóstico de sus médicos fue que no podría volver a escalar, noticia que recibió justo después de haber ganado un concurso femenino en 2012 en España para escalar con la primera mujer que hizo los catorce ochomiles.

En ese punto, su mayor aprendizaje fue valorar los pequeños triunfos de cada día: mover una pierna, un pie, amanecer sin dolor. “No entendían cómo estaba feliz. Pero yo respondía: ‘Ayer no podía mover el pie, hoy sí. Ayer no me podía montar en la cama, hoy sí’. Era feliz porque fueron muchas primeras veces por segunda vez”.

Desde la camilla de la clínica, Diana leía libros sobre expediciones lejanas y seguía los pasos del equipo de 7 Cumbres (un proyecto que tiene como referente y miembro principal a Nelson Cardona, el primer escalador colombiano en situación de discapacidad en llegar al Everest) mientras conquistaban el Vinson en la Antártida. Nunca creyó que iba a dejar de escalar, y cuenta que incrustaba su foto en las imágenes del equipo, tal vez para reconfortarse con humor, pero también para visualizar una meta posible.

Inspirada, se lanzó a proponerles que aceptaran su participación en la travesía del Elbrus en Rusia. Los convenció con su entusiasmo y, aunque por la lenta recuperación de su accidente no pudo alcanzar la cima, dice que su mayor satisfacción fue haber formado parte del equipo. Desde ese momento y con el objetivo de estar preparada para su próximo encuentro con alguna cumbre, hoy entrena trail running como deportista de la marca Merrell con la vitalidad de una guerrera.

Como mujer es una inspiración femenina y un ejemplo de superación personal. Alguna vez le dijeron: “Sigue, porque muchos vamos detrás de ti”. Pero con la misma humildad con la que pide permiso a la montaña para recorrerla, concluye: “No soy la mejor montañista, pero soy una escaladora de sueños porque busco lo que quiero. Y eso es algo que todos podemos hacer”.

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