COMENTARIOS

‘Esteban Cortázar con éxito’

Por Lila Ochoa

‘Esteban Cortázar con éxito’ ‘Esteban Cortázar con éxito’

Este es el nombre de la colección que presentará este diseñador en Medellín, el próximo 26 de julio, en el marco de Colombiamoda. Será un evento nunca visto en el país, a la altura de los de París, Nueva York o Milán.

Conocí a Esteban Cortázar hace unos veinte años, en las Islas del Rosario cuando, de niño, iba de la mano de su mamá, Dominique, a pasar vacaciones con su abuelo. Lo vi de nuevo cuando hizo su primer desfile en Nueva York, recién graduado. Tenía apenas 18 años y todo el mundo hablaba de él como el nuevo ‘niño genio’ de la moda. Los periódicos y revistas le dedicaron muchas páginas y era invitado especial de fiestas como las de Anna Wintour, directora de Vogue. Para entonces, era ya una celebridad.
Durante varias temporadas presentó sus colecciones en la Gran Manzana, hasta que le ofrecieron ser director artístico de la Casa Ungaro, fundada por Emmanuel Ungaro en 1965, símbolo de elegancia y sofisticación y una de las más importantes de Francia. A partir del 2005, cuando Ungaro la vendió a un inversionista paquistaní, varios diseñadores ocuparon este cargo hasta que llegó Cortázar, quien trabajó allí cerca de dos años. Se retiró tras un desacuerdo con las directivas para explorar nuevas opciones.

Estuve en su primer desfile durante la Semana de la Moda de París, en el Carrousel du Louvre, donde desfilan los famosos. Ese día, a un grupo emocionado de colombianos, entre ellos su musa, Margarita Rosa de Francisco, nos costaba creer que un compatriota estuviera codeándose con los grandes de la moda. Fue uno de los momentos cumbre de su carrera y apenas tenía 24 años.

Nos volvimos a encontrar en Cartagena, hace unos días, para la presentación de su proyecto a los medios. Lo entrevisté en una espléndida casa de la Ciudad Vieja, y me dio gusto encontrar a un hombre joven, maduro y aterrizado, que sabe lo que quiere, para dónde va; un personaje sencillo, descomplicado, perfeccionista, obsesionado por el orden, pero encantador.

Esteban, a quien le gustan las frunas, el pollo a domicilio, las rosquitas y las gaseosas Postobón, se prepara para lanzar uno de los proyectos más ambiciosos de su vida: “Siempre había querido hacer algo en Colombia, porque mi trayectoria tuvo lugar en Estados Unidos y Europa. La gente colombiana me preguntaba: ‘¿cuándo podremos comprar algo tuyo?’ Y llegó la hora de contestar que ‘sí’, que podrán comprarlo en el Éxito”.

Un proyecto que se gestó en París
A las dos semanas de haberse retirado de Ungaro, en junio del 2009, Pilar Castaño lo invitó a almorzar a L’Avenue, el restaurante de los fashionistas (u obsesionados con la moda) en la Avenue Montaigne de París, y le habló por primera vez del proyecto.
 
Esteban no estaba muy seguro de aceptarlo, no sabía si esa era la dirección por seguir, pues, si algo tenía claro, era que el próximo paso en su carrera debía ser muy importante.
Los directivos del Éxito le explicaron que la idea de lanzar una colección bajo su nombre era venderla en sus almacenes, al estilo de H&M. Confluían el momento y el lugar precisos, pues tenía tiempo y disposición para hacer algo innovador. El Éxito lo apoyó desde el primer momento en su concepción, lo que significó para él un intercambio de conocimientos y experiencias entre Francia y Colombia.

Se dedicó a diseñar las colecciones en su estudio de París. El equipo de Didetexco, filial de moda del Éxito, encabezado por Ana Lora, directora de la línea femenina, se puso a su disposición. En su segundo viaje a Colombia, presentó el proyecto, junto con Jaime Rubiano, su director de arte, y France Duchamp, directora de colección de la Casa Balmain, con quien trabajó en Ungaro. Esteban quería traer la sabiduría y experiencia de más de cuatrocientos años de historia de la moda en Francia para combinarla con el ADN textil del Éxito, cuya filosofía es la innovación y la diferenciación en un mundo competido y saturado.

Construyendo la colección
Inicialmente, Esteban la propuso con telas europeas. En la Feria Premier Vision, la más famosa del mundo, él y Ana Lora buscaron telas e inspiración. Se usaron en gran parte las colombianas y algunas japonesas, francesas e italianas. Ana se encargó de volver realidad las ideas de Cortázar: “Es la madrina de la colección, no sé que hubiera hecho sin ella”.

A París viajaron, por otra parte, Ana y Enid Román, la patronista, para revisar los moldes, ya que las proporciones y los volúmenes de las creaciones de Cortázar son diferentes, y tuvo que arrancar de cero para el caso colombiano. Enid trabajó con la gente de Esteban, tuvo la oportunidad de conocer las boutiques de Chanel, Givenchy y, desde luego, el Bon Marché, el almacén por departamentos más sofisticado del mundo. Allí tocó las telas, examinó las prendas, aprendió de primera mano cómo trabajan las mejores Casas del mundo. Según Esteban, era tal la emoción de Enid en París, que se la pasaba llorando.
Por su parte, Enid afirma que “París y Esteban eran tan inalcanzables, que nunca me imaginé que esa pudiera ser una experiencia real”. Sus vivencias fueron inolvidables, una noche comió en la mesa contigua a la de Donatella Versace, otro día, cerca de la Torre Eiffel, vio a Claudia Schiffer y, para su ‘fortuna’, las cenizas del volcán Eyjafjallajökull, de Islandia, retrasaron dos semanas su regreso a Colombia.

Entre tanto, France Duchamp asistía a las pruebas de vestuario, tanto en París como en Medellín, y terminó enamorada de las vajillas de Ráquira y de la comida colombiana. La magia del proyecto los atrapó a todos, fue una experiencia en la que interactuaron de Londres a París, de Italia a Colombia. Las prendas de la colección se confeccionaron en Colombia, en Didetexco y en talleres colombianos especializados en diversas áreas.
Para Cortázar, este fue un acto de fe. Tenía mucho miedo, pues no sabía cómo iban a salir las cosas. Pero, como él mismo concede, “me sorprendió la calidad de la confección y la interpretación que hicieron de mis dibujos”. Para él no era importante si la encargada de los patrones se vestía o no de una manera interesante, lo que lo impresionó fue su habilidad, la perfección del tallaje y de la moldería.

También diseñó Esteban los accesorios como zapatos, carteras y bisutería, algo que se hace por primera vez para el Éxito. Se contrató a la colombiana Isabel Ramírez, quien vive en Londres y conoce muy bien la técnica del ramo. El enlace con lo nacional lo hizo Paola Chaparro, creadora de la marca Kuiban. Los tacones se fabricaron en Florencia, Italia, y la confección del cuero se realizó en Bogotá. Lo que no se podía hacer en Colombia se hizo por fuera.

Proyecto internacional para Colombia
La primera vez que Esteban mostró el proyecto en Medellín, sorprendió. Acostumbrado a trabajar en Nueva York y París, enseñó sus bosquejos, los retazos de tela cortados en medidas idénticas, los fólderes marcados con los logotipos. Pensó en crear algo nuevo para Colombia. Lo más internacional que se consigue aquí es, finalmente, lo de Zara y lo de Mango, que son réplicas de las pasarelas internacionales. Se inspiró en la mujer parisina, con su estilo propio, su forma particular de jugar con las proporciones, su elegancia innata. Esteban dice que ya es hora de que las colombianas tengan esa experiencia de primera mano. Y si bien aquí no se está tan expuesto a la moda como en las grandes capitales, hay mucho entusiasmo alrededor del tema y los medios especializados cumplen una labor muy importante en este sentido.

La colección incluye los básicos que toda mujer debe tener en su clóset: la chaqueta de cuero, los botines, los leggings y el ‘vestidito’ de tierra caliente. No está hecha para una estación determinada, está enfocada más hacia lo urbano. La segunda, estilo resort, sale en diciembre, próxima a las vacaciones. La moda del momento no exige prendas de estación, sino de ocasión. La mujer que trabaja en Bogotá, Medellín o Cali se puede poner esta ropa sin problema. La tercera colección saldrá el año entrante, para el Día de la Madre.

En Colombiamoda
El 27 de julio, al día siguiente del desfile en Colombiamoda, la colección estará a la venta. En ella se verán también piezas únicas, elaboradas para el show, que se van a vender un poco más caras. El desfile consta de 60 salidas con 85 prendas diferentes y 15 accesorios,. No se trata de proponer un uniforme, sino de interpretar cada prenda como lo hace, por ejemplo, Kate Moss, con su estilo singular. Tres mil personas asistirán a la pasarela, cuya locación es un secreto, salvo que se trata de un espacio suficientemente amplio para acoger al público, a las clientas del Éxito, a la prensa. Vendrá la productora de los desfiles de Cortázar en el exterior, que a su vez lo es de Gucci y Calvin Klein.
Esteban se siente cómodo con una colección que le suscitaba grandes expectativas. Hizo la campaña publicitaria con la modelo belga Hanne Gaby, quien ha trabajado en las pasarelas de Chanel, Givenchy, Marc Jacobs, Missoni y Prada, entre otros, y ha hecho fotos para publicaciones como la Vogue italiana y la Vogue británica, Marie Claire y Harper’s Bazaar. Cuando Hanne se probó la ropa se quería quedar con ella, el máximo signo de aprobación.

El estilismo lo hace la colombiana Catalina Zuluaga, quien trabaja para Balmain en Europa: “La moda se hace en equipo, no lo hubiera logrado sin el grupo del Éxito y sin las personas que vinieron de Europa. Ana Lora, detrás de cada detalle, me permitió tomar riesgos para crear una colección perfecta. Quiero que la gente se enamore de las prendas que, aunque son muy especiales, no son locas”.

Tienda dentro de una tienda o ‘Shopping shop’
Algunos almacenes Éxito fueron seleccionados para crear el mundo de Esteban Cortázar: “Mi concepto es distinto, es Esteban Cortázar con ‘éxito’, marca con marca”. Una colaboración similar a la de Alexander McQueen para Target, o a la de Sonia Rykiel y Karl Lagerfeld para H&M. Todo tiene un nivel muy alto. Se trata de volver realidad el sueño de muchas mujeres de vestirse con prendas de diseñador, pero a precios asequibles. Se puede conseguir un accesorio desde $19.900, y la prenda más costosa es una chaqueta de cuero que vale cerca de $400.000.

“La tienda se ve divina, la gente se va a encontrar con una boutique como las de París. Los maniquíes fueron hechos como yo los quería, hay cabinas para medirse la ropa. En el Éxito ‘se la jugaron’ toda. Son pioneros en este concepto. Estoy muy feliz.”

También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.