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Fachadas bogotanas: Visiones pintadas de una ciudad

Revista FUCSIA

Fachadas bogotanas: Visiones pintadas de una ciudad Fachadas bogotanas: Visiones pintadas de una ciudad

La periodista y popular tuitera Lizeth León (@cucharitadepalo) lanza este mes el libro Fachadas bogotanas, donde compila 47 ilustraciones sobre la ciudad y siete textos.

Lizeth León, periodista y tuitera, quien bajo el alias de @cucharitadepalo se ha convertido en una de las más influyentes de Twitter, presenta su libro 'Fachadas bogotanas'. Serán tres mil ejemplares financiados a través del crowdfunding y es el primer proyecto de la editorial independiente Milserifas. FUCSIA habló con ella.

Antes de Fachadas Bogotanas, ¿cuál era su relación con la ilustración?

De mera añoranza (risas). Yo no tengo formación, soy dibujante aficionada. Desde hace dos años retomé el tema y estaba buscando un ejercicio de dibujo diario porque me empezó a interesar la ilustración. Comencé sin mayor pretensión, para soltar la mano, arrancando por un diario de viaje y terminé haciendo fachadas por sugerencia del editor del libro, Fredy Ordóñez.

¿Cómo pasó de ser un ejercicio a un libro?

Desde el principio sabía que quería un libro. La idea de las fachadas surgió de manera muy informal en enero de este año, y si uno ve la primera fachada que subí a redes sociales y la compara con la última, son muy diferentes. Hice un cronograma de trabajo, especificando que iban a ser cuatro meses de dibujo diario y que tenía que disponer de mi tiempo para visitar los barrios. Iba a las zonas y tomaba fotos.

¿Cuál ha sido la influencia de Twitter en el proyecto?

Soy consciente de que una persona que está arrancando no habría logrado el objetivo de financiar el libro si no hubiera tenido todo ese público ahí. También pienso que seis años de holgazanería vagando en Twitter y haciendo un público mamando gallo, luego me ayudó a ponerme seria con un trabajo. Ha sido un proceso de conectarme con la gente, porque es un proyecto muy emotivo que quería documentar al máximo y que involucraba tanto a mi papá y mis amigos, como a tuiteros que se motivaban a mostrarme sus barrios y hacerme un recorrido detallado.


Foto: Cortesía Lizeth León

¿Qué ha significado para usted esta publicación?

Ha sido una forma de reencontrarme con una parte de mi historia que estaba oculta. Con este trabajo descubrí que mi familia materna había llegado de Ibagué a Bogotá y se había instalado en lugares donde estaban asentados los talleres de zapatería, como el Restrepo, o el Olaya. Mi mamá murió cuando yo era chiquita y ya acá solamente vive una tía, así es que viajé hasta Ibagué a entrevistar a mi familia para que me contaran cómo había sido el proceso de irse del campo a la ciudad, y los barrios que habitaron.

¿Cuáles fueron los descubrimientos sobre la ciudad?


Primero, abandonar la idea de la Bogotá cachaca. Yo estaba anclada a ese concepto, a que lo bogotano seguía siendo la representación del centro de los años treinta. Ahora hay que tener en cuenta que Bogotá es de todo el mundo y apenas se está reconociendo como tal. Para mí fue un descubrimiento pararme a ver la ciudad desde la zona rural de Ciudad Bolívar y luego verla desde Monserrate. En Monserrate ves la urbe, la ciudad, los edificios, pero en Ciudad Bolívar notas que esta ciudad tiene una geografía dura. Hay todo un tema de expansión desmedida y depredadora.

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