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Feminismo y Orange is the New Black

Revista FUCSIA

Feminismo y Orange is the New Black

FUCSIA habló en Argentina con Selenis Leyva, quien encarna a Gloria, y con Jackie Cruz, que le da vida a “Flaca”, sobre la nueva temporada de una de las series más importantes en la nueva era de la televisión.

En 2013 Jenji Kohan asumió el reto de escribir una nueva serie de contenido ciento por ciento original para Netflix. El reto no era menor. Se trata de una adaptación del famoso libro de la escritora norteamericana Piper Kerman, titulado Orange Is the New Black: My Year in a Women’s Prison, el cual cuenta la historia de su paso por una cárcel femenina durante un año y las vivencias, situaciones y sinsentidos que ocurrieron allí.

De entrada la propuesta era algo salida de lo convencional en cuanto a series se refiere. Orange Is The New Black o OITNB, como se le conoce en internet, cuenta con un elenco en su mayoría femenino, lo que significa una excepción frente a las producciones de Hollywood que están llenas de hombres no solo frente a la pantalla sino en las salas de quienes las escriben o en las oficinas de los productores.

Kohan es una feminista acérrima, una mujer que cree que se pueden hacer cambios en la sociedad, comenzando por las ideas plasmadas en un papel que después se traducen en un producto televisivo. En el pasado escribió, creó y fue productora ejecutiva de la serie Weeds, que tuvo un éxito rotundo, ocho temporadas, un Golden Globe y un Emmy, entre muchos otros premios. Esta última producción relata la vida de una ama de casa que decide incursionar en la venta de marihuana para salir a flote económicamente. Una historia real sobre una mujer real.

Esa es la esencia y, al mismo tiempo, la magia creativa de Kohan: contar historias contundentes no basadas en estereotipos o fórmulas hollywoodenses sino todo lo contrario, mostrarlas a ellas tal y como son en toda su plétora de complejidades. Esta magia es tal vez lo que hace de OITNB una serie como ninguna otra.

“Estamos muy arregladas hoy porque en nuestro trabajo día a día vivimos todo lo contrario. El vestuario que usamos es un uniforme penitenciario real y pesa muchísimo. Jamás nos ponemos maquillaje al momento de grabar. De hecho, cuando llegamos al set y por algún motivo tenemos un barro u ojeras, todo el equipo se emociona y lo celebra. Se esfuerzan más por resaltar esos errores naturales de la piel que por hacernos ver bonitas. Ser bonitas, como está entendido en esta sociedad actual, no es un valor que tenga cabida en la serie. Los personajes son hermosos, por lo que son como seres humanos, no por como lucen”, dice Selenis Leyva quien interpreta a Gloria, la cabeza del grupo latino dentro de la cárcel y jefe de la cocina.

“De hecho, para el casting nos pidieron ir sin maquillaje”, cuenta Jackie Cruz quien interpreta a Flaca, una joven latina que termina en la cárcel. “Como actriz fue una decisión difícil. No estaba segura de querer presentarme a audición sin maquillaje. Dudaba de mi belleza o de mi registro en cámara. Al final fui y aquí estoy. Sin duda este es un trabajo que me ha hecho sentir mejor conmigo misma, no solo con cómo me veo sino con todo en general. El ambiente de trabajo es genial, somos de verdad como una familia, incluidas las peleas y las alegrías”.

Y es cierto. Al momento de ver al elenco de la serie, que ha sido nominado y ganador de varios premios importantes, cada una de las actrices parece como si estuviera con su grupo de mejores amigas, pasándola de lo mejor. Lo mismo sucede en redes sociales donde interactúan a diario entre ellas y uno puede encontrar fotos de Ruby Rose, por ejemplo, quien interpretó a Stella Carlin, con el nombre “Flaca” escrito sobre su cuerpo, solo para encontrar, horas después, a Jackie con un corazón en el pecho que dice “Ruby”.

La camaradería entonces funciona en escena y detrás de ella. Lo diferente de esta serie no es solamente su elenco femenino (y lo bien que se llevan, desmintiendo aquel mito machista de que las mujeres que trabajan juntas siempre son rivales), sino también los temas que trata y que otros programas prefieren no hacerlo: desde transexualidad hasta las diferentes maneras de habitar la experiencia afroamericana o el llamado “privilegio blanco”, además de la latinidad, la relación con el cuerpo, la homosexualidad, la violencia de género, los problemas mentales, la falta de autoestima y los estragos que esta causa en las mujeres, por mencionar solo algunos ejemplos.

OITNB, que estrena además su cuarta temporada este 17 de junio, se destaca por tener una variedad de líneas argumentales fuertes, donde cada personaje tiene errores que no son menores, pero está al mismo tiempo lleno de bondades. La riqueza de la serie está en su honestidad, en permitir al televidente acceder a un mundo que consideramos lejano a nuestra moral –una cárcel–, pero donde descubrimos que, en su esencia, los protagonistas son tan humanos como nosotros.

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