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De píldoras y enzimas milagrosas

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De píldoras y enzimas milagrosas Foto: In

Ante la posibilidad de que lleguen al mercado y se permita la comercialización de estas potentes virtuosas, las mujeres se encuentran ante un dilema que las lleve a preguntarse si será verdad tanta promesa de belleza.

¿Cómo saber si usted ha rebasado el límite de los productos inyectables?, ¿cómo recomponer el desastre dermatológico que causan algunos de estos? Lo dice un reciente artículo científico, que empieza por conceder que no resulta fácil ser testigo en carne propia del proceso de envejecimiento.

Evitar los espejos puede ser una buena medida, pero es solamente una salida desesperada. Un tratamiento de nuevo cuño, la hialuronidasa, definida por algunos profesionales de la estética como “la enzima milagrosa”, promete ayudar a aquellas mujeres que han recorrido un largo camino de tratamientos contra los signos de la edad (inyectables congelados para las arrugas, voluminizadores rellenables) que, aunque empiezan a obrar imperceptiblemente, si se abusa de ellos a través del tiempo producen en algunos rostros que nos son familiares, el efecto de que nos resulten extraños.

¿Cómo se ven las mujeres presas de estos procedimientos de manera reincidente? Quizás porque la primera vez los cambios son tan positivos que ellas, sus amigos y familia más cercana los ven como una mejora muy sutil, y es entonces cuando tiran por la borda cualquier prudencia y se la pasan aplicándose rellenos inyectables una y otra vez, hasta adquirir cara de alienígenas. Pero se acostumbran a sus mejillas y bocas hinchadas, y es difícil discernir dónde estaban los ángulos característicos de su cara. Lamentablemente, se familiarizan de nuevo con ella, como si sufrieran de amnesia. En definitiva, han perdido la perspectiva de sus rasgos físicos.

Aunque muchas mujeres son capaces de dar un paso atrás cuando ven que han llegado al límite de lo que soporta su cara, otras llegan a padecer de desorden dismórfico, que es una preocupación patológica concerniente a cualquier parte del cuerpo que en realidad no es defectuosa o que presenta un problema menor. En otras palabras, las mujeres que lo padecen ven en el espejo lo que las demás personas no. Pero, ¿cómo superar esta condición? Lo primero que recomiendan los especialistas es ser conservador, pues no es lo mismo querer borrarse unas líneas de más y verse un poco menor que querer quitarse de un solo plumazo 20 años de encima.

Pero la buena noticia es que para todas esas mujeres que son conscientes de haber llegado a un punto de no retorno, hay una cura que los cirujanos estéticos ya están utilizando con resultados positivos: se trata de la hialuronidasa, una enzima que es capaz de disolver productos rellenadores como Restylane, Juvederm y Belotero. Basta una inyección de esta enzima para eliminar de la cara ese look artificial que termina deformando a la persona.

No obstante, como sucede con la mayoría de las cosas, que tienen su lado bueno y su lado malo, la hialuronidasa actúa frente a los rellenos inyectables mencionados, mas no contra los que no tienen el ácido hialurónico como componente básico, como el Radiesse y el Sculptra, que se demoran en desvanecerse de la cara cerca o más de un año. Tampoco actúa la enzima milagrosa desvaneciendo los resultados del botox, cuyo efecto paralizante de los músculos dura de tres a cuatro meses.

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