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La Colombia más joven La Colombia más joven

El representante a la Cámara, Nicolás Uribe Rueda, es uno de los políticos más jóvenes de Colombia.

 
Esta es una entrevista para descubrir si es cierto que hay una nueva generación de dirigentes.
 
¿Que hace un ‘niñito’ de 31 años, egresado de colegio y universidad elitistas, Representante a la Cámara, trabajando supuestamente por el pueblo, por la gente que más lo necesita?

En el fondo no lo sé, pero siempre tuve esa vocación y, si bien mis compañeros se fueron por las carreras técnicas o liberales, siempre quise hacer política.

¿Cuánta gente joven conoce menor de 35 años que le guste la política, que se interese en trabajar en ella?

En el fondo, no mucha. Es la verdad, le tienen como cierta aversión al tema.

Entonces, ¿tendrán que esperar a volverse ‘viejos’, para hacerla?

Pues, sería gravísimo, porque entonces quién va a manejar el país en los próximos 20, 30 años.

¿Cuál es la diferencia de hacer política a una edad tan joven como la suya,
o hacerla ya con varios años a cuestas, como el senador Roberto Gerlein Echavarría, por ejemplo?


Yo creo que lo joven ni le pone lo bueno ni le quita lo malo, son estilos distintos, ciertamente, tenemos menos experiencia, que a veces nos hace mucha falta, pero le aportamos el ímpetu, la energía, modernidad a los procedimientos, tecnología, enfoques más frescos, y a veces más acordes con las necesidades actuales de un país tan convulsionado como el nuestro.

Hoy, ¿cuánta gente menor de 35 años tiene el Congreso de la República?

Creo que no más de 15.

Pero eso sí es muy poquito, entonces, ¿el Congreso colombiano, es un Congreso de ‘viejos’?

Sí. Pues si tenemos en cuenta que son 102 los senadores y 166 los representantes, los que tenemos menos de 35 años no representamos ni 0,1 por ciento.

El común del colombiano tiene la idea preconcebida de que en el Congreso la inmensa mayoría no trabaja, son vagos, que sólo están detrás de prebendas, de nombramientos, de viajes en comisión, que no asisten a las sesiones, etc. ¿Qué piensa usted?

Yo estoy convencido de que el Congreso es un reflejo de lo que es el país, y por lo tanto, allá adentro se encuentra de todo. Eso sí tenemos que aceptarlo. Pero tengo que reconocer que hay senadores y representantes muy serios, muy trabajadores, muy profesionales, que aportan muchísimo en su labor legislativa.

Nómbreme algunos…

¡Huy!, no José Gabriel… porque me detestarían los otros.

Armémonos de valor y nómbreme a los “más paquetes” de todos…

¡Huy!, peor, me matan.

¿Cuántos votos se necesitan hoy para aspirar a ser senador?

Por la reorganización de los partidos, hoy se necesitan entre 40 mil y 50 mil votos, para garantizar salir elegido.

¿Y usted va a aspirar al Senado?

Claro que sí, José Gabriel, es la escala lógica en mi carrera política, es allí, en el Senado, donde se tiene mayor influencia y poder en las decisiones del Congreso.

Para los legos en la política, en el fondo, ¿cuál es la diferencia entre un senador y un representante?

En teoría ninguna, en el Senado la elección es por circunscripción nacional y en la cámara regional. Pero claro, en el Senado, por ser menor la cantidad sus miembros, se tiene mucho más representatividad y por lo tanto poder político.

Hablemos de las mujeres. ¿Qué buenas políticas reconoce usted hoy?

Varias, José Gabriel… Martha Lucía Ramírez, Cecilia López, Gina Parody.

Pero, tres sí son muy pocas, para 268 congresistas…
 
Pues, sí, pero como dicen los mexicanos, no son muchas pero si son “machas”.

Si no hubiera segunda reelección, del abanico de candidatos que se perfila hoy, sólo existirían candidatas a una primera vuelta: Noemí Sanín por el Partido Conservador, Martha Lucía Ramírez por el Partido de la U y Cecilia López por el Partido Liberal, y si es que las consultas internas de sus partidos las eligen…

Sí… no hay más posibilidades.

Entonces, ¿la política colombiana sigue siendo ‘machista’?

En el fondo tenemos que reconocer que sí.

Un político de 31 años como usted, qué le aconsejaría a la gente de su generación para que dentro de muy poco ayuden para tomar las riendas de este ‘camellito’ de país, ¿porque si no, quién lo va a hacer?

Es cierto, José Gabriel, tendremos que motivarlos, invitarlos a participar, convencerlos de que si esta es la generación que puede ser la más preparada en toda la historia de este país, asumamos el reto de entender y hacer la política, porque o si no, ¿quién? Esa sí sería una hecatombe.

Y después del Senado, ¿qué le gustaría hacer?

Qué rico que me pregunte eso, José Gabriel. Asumir responsabilidades gerenciales, para que no me pase lo que le está pasando aquí a nuestro vecino del Congreso, el doctor Samuel Moreno, que por andar solo en política y en el Congreso toda la vida, nunca aprendió lo que es manejar un presupuesto, entender técnicamente un estudio de factibilidad, prioridades financieras y presupuestales, en fin, aprender lo que es la gerencia de una entidad como Bogotá, que puede ser la más compleja que tenga el país.

Perfecto, entonces hablemos de ‘chanfas’. ¿Cuál le gustaría?

Pues, comenzar, por ejemplo, con un Sena, un Icbf, un Invías, en fin, cualquier entidad nacional donde más que retos políticos pueda realizar una gestión importante en la consecución de resultados concretos, tangibles, donde pudiera mostrar indicadores, que demuestren mi capacidad para gestionar proyectos necesarios para la comunidad.

¿A qué cree que se debe el éxito que ha tenido en política, siendo tan joven?

Por mi dedicación, por mi constancia, por la educación que tuve la fortuna de recibir y, desde luego, un tantico por la suerte, que me ha ayudado.

Si al presidente Uribe se le dan las cosas y se lanzara a una segunda reelección, ¿a quién ve como candidato fuerte para enfrentarlo?

Pues, la verdad… no lo veo, la oposición está totalmente desdibujada. A los liberales no les veo un candidato fuerte, la división del Polo, no creo que les permita consolidar una opción sólida. Sergio Fajardo… No creo. Si esa es la opción que me plantea, José Gabriel, la de una nueva reelección, el próximo presidente, yo creo que se llame Álvaro Uribe Vélez.

Y si el ministro Juan Manuel Santos se retira, como entiendo que lo va a hacer muy pronto, y se dan las condiciones para una segunda reelección del presidente Uribe, ¿qué le pasaría a Santos?

El ministro Santos es una persona muy joven, muy preparado, serio, con un gran temple, pudiera aguantar tranquilamente otros cuatro añitos fortaleciendo un partido y a lo último de esa labor, pues: la Embajada en Washington.

¿Y a Germán Vargas?

¡Huy!, con él la situación la veo más complicada.

¿Y por qué?

Porque creo que se desvinculó con demasiada anticipación del gobierno, y creó un escenario que nadie lo identifica ni con las políticas del presidente Uribe ni con las políticas del Partido Liberal, y yo creo que las del Cambio Radical, nadie las ha entendido muy bien.

¿Y por el Partido Liberal?

¡Huy…! Pudiera apostarle que va a ser César Gaviria, porque la primera característica para aceptar la postulación a una candidatura presidencial de un movimiento o partido, es inicialmente negarlo… negarlo… y negarlo.

¿Y Sergio Fajardo?

Ahí va, pero le falta un hervor.

¿Y por el Partido Conservador?

Andrés Felipe Arias. Tiene muchas ventajas, pero nada que perder.

¿Por qué renunció Gina Parody?

No sé. Nunca entendí. Ella dijo que estaba desencantada con la política, que tenía problemas personales, pero yo no creo que estas sean las razones. Un día que se la encuentre, José Gabriel, pregúntele a ella, le aseguro que a usted sí le cuenta la verdad.

Y, bueno, ¿qué va a pasar con el Partido de la U?

Es el partido que tiene más opciones de consolidarse como mayoritario. No se le olvide que el líder último y absoluto de la U se llama Álvaro Uribe Vélez.

Para terminar, quiero insistir en el tema de la juventud. ¿Qué hacemos para que los jóvenes, digo yo, mayores de 20 años, se interesen más en la política. En la buena política. En el manejo correcto, eficiente y digno de este país?

Al mal político, lo termina eligiendo el ‘buen’ ciudadano que no vota, es decir la abstención. Por eso, la gente joven, preparada, con ilusiones y con la convicción que se necesita para buscar un mejor futuro para nuestro país, es la mejor y más rápida manera de transformar este país y debería comenzar a involucrarse en la política.

Finalmente, Nicolás, ¿se ve usted presidente en unos años?

Claro, eso espero, a eso aspira todo político, así lo nieguen muchos de ellos. Pero, cuándo, eso sí no lo sé.


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