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La moda se suicidó La moda se suicidó

En el marco del Ixel Moda de Cartagena, el profesor y director del Future Concept Lab del Instituto Marangoni, Paolo Ferrarini, aseguró que la moda está muerta y que los diseñadores ya no son los reyes que dictaminan el gusto.

¿Qué son las tendencias hoy en día?

Las tendencias hoy deberían ser analizadas de otra manera porque ya no son reglas, ni instrumentos que los consumidores usen sin preguntar, sino que tenemos que definirlas ahora como si fueran ingredientes. Antes pensábamos que las tendencias eran la receta para el éxito, hoy en día no son más que los ingredientes para lograr una buena comida, pero cada uno construye a su antojo su receta.

Por lo tanto, la investigación de tendencias tiene que ser una actividad constante, es algo que se hace todo el tiempo de manera sistemática, ya que estas son el combustible para el diseño y siguen sirviendo para entender el comportamiento de la gente y sus gustos. Tenemos que estar listos para no respetar las tendencias, porque ya no están hechas para que actuemos como borregos, sino para que sean usadas, mezcladas, destruidas e invertidas.



¿Qué ha cambiado para que ya nadie quiera seguir reglas?

La gente es más independiente, es más libre, hay una subversión digital que hace que la información no fluya solo en una dirección. Tenemos muchas opciones disponibles, amores y odios, podemos decir que casi cada persona define una tendencia. Todo el mundo habla de personalización, de ‘customización’, de individualidad, y esto es fundamental en el mundo de la moda hoy, así que los diseñadores pueden llegar a crear definiciones de tendencias específicas para clientes específicos. Pero las tendencias no pueden ser algo que ellos usen para encontrar las ideas que no se les ocurren, son para comprender a los clientes y al consumidor.



Tú aseguras que la moda está muerta, ¿cómo es eso?

La moda está muerta, pero no fue asesinada sino que se suicidó. La moda dejó de mirar afuera y empezó solo a mirarse a sí misma, y cuando la ropa solo se estimula por más ropa, está muerta, no hay nutrición, ni información, porque los procesos sociales, artísticos y políticos son el combustible del gusto.

Hoy muchos diseñadores solo piensan en la ropa y solo miran otros diseñadores de moda y creen que la moda es el centro del mundo, y esos días empiezan a estar muertos. Los diseñadores deberían aceptar que no son líderes culturales a pesar de que cumplan papeles determinantes, y deberían empezar a colaborar entre ellos, a dialogar con creadores de otras disciplinas y sobre todo con sus clientes. Atrás comienza a quedar esa percepción de los diseñadores como genios; ahora la gente quiere diferentes tipos de estímulos, y no solo reglas. No quieren algo que es dictado, sino algo que ellos puedan decidir e incluso crear. Los diseñadores ahora son solo opciones.



Pero en un mundo sin reglas, ¿no corremos el riesgo de perdernos todos, sobre todo los diseñadores?

Los diseñadores deberían mirar hacia dentro y responderse de forma muy sincera qué quieren y a quién quieren vestir, deberían informarse de todo y tener más que nunca unos amplísimos mood boards en sus talleres, porque si tú no sabes qué quieres, nadie va a creerte; debes ir a las raíces, que es un largo proceso, y luego de saber tu identidad, que es secreta, mezclarla con otras secretas identidades, crear un diálogo. Ya no son solo ellos diciendo como un rey que el rosa es the new black, porque mucha gente va a cuestionarlo. Si te pones en un pedestal, la gente te destruirá. Ese ya no es el papel del diseñador.

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