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Las dos caras de Gwyneth Paltrow

Revista Fucsia

Las dos caras de Gwyneth Paltrow

El reciente estreno de la película Contagio, acerca de una pandemia, y la preproducción de Iron Man 3 coinciden con los rumores de divorcio que enfrenta de nuevo Gwyneth Paltrow y que la persiguen desde hace cuatro años.

Gwyneth Paltrow es para algunos una atractiva y talentosa actriz estadounidense que a los 26 años, en 1998, logró ganar un Oscar, un Globo de Oro, un Emmy y un Premio del Sindicato de Actores por su actuación en la película Shakespeare in Love. Exitosa y bien relacionada, es ahijada de Steven Spielberg, fue modelo de Calvin Klein, novia de Brad Pitt y de Ben Affleck, y es amiga de Madonna, Beyoncé, Stella McCartney y del príncipe Felipe de Borbón. Considerada un icono de estilo y buen gusto, fue elegida como imagen de la campaña internacional de la marca neoyorquina de bolsos Coach, al celebrar su aniversario número 70.

Atrevida y polifacética, sus fanáticos la aplauden por haber sido capaz de presentarse como cantante ante diez mil personas en el melodrama Country Strong, y por haber escrito los libros de cocina My Father’s Daughter, inspirado en el recuerdo de su padre, el director y productor de cine Bruce Paltrow, y el de comida española A Culinary Road Trip, como coautora del famoso chef Mario Batali.

Considerada creativa e ingeniosa por su lanzamiento como una periodista autodidacta cibernética en su blog Goop, en éste incluye temas de actualidad como la depresión posparto que ella sufrió al nacer su hijo Moses, fotos suyas al lado de sugerencias de hoteles, restaurantes y sitios de moda que ha visitado; consejos sobre salud, belleza, temas de interés, y anécdotas de personajes que conoce. Por ejemplo, afirma que cuando Madonna no está levantando pesas o estudiando la Cábala se dedica a leer a Vargas Llosa. Pero, al mismo tiempo, ha sido objeto de burlas y comentarios malintencionados por sus elitistas recomendaciones de lugares demasiado costosos y exclusivos, típicos de una niña consentida y caprichosa que lo ha tenido todo y vive alejada de la realidad.

De cal y de arena
Así, unos alaban su versatilidad y éxito en series de televisión, como Spain… on the Road again, programa de 13 capítulos que filmó con la idea de redescubrir la gastronomía tradicional española para el público norteamericano; o por su destacada actuación en largometrajes como Se7ven, que la lanzó internacionalmente gracias a la recomendación de Brad Pitt, quien había quedado impresionado al ver su audición para la película Legends of the Fall, para la cual no fue escogida. Sus fieles seguidores también ponderan su acento británico en Sliding Doors, y su interpretación de Wendy en Hook, de la novia obesa de Jack Black en Shallow Hal, de la esposa de Michael Douglas en A Perfect Murder, de la novia engañada de Jude Law en Mr. Ripley, y de la escritora Sylvia Plath en Sylvia, en la que actúa al lado de su madre, Blythe Danner.

En cambio, para otros es una actriz inmadura y de visión corta, famosa por contundentes desaciertos, que pueden resumirse en su rechazo a actuar en películas tan exitosas y taquilleras como The Aviator, Titanic, Chocolat, The Ring y Gangs of New York. Repudiada por sus detractores como una rubia insípida y desubicada que desbocó un torrente de críticas de la teleaudiencia norteamericana por su papel en la súper popular serie musical de televisión Glee, en la que encarna a una profesora de colegio que se contonea envuelta en un ajustado traje de cuero negro e interpreta la canción de doble sentido Do You Wanna Touch me, ella trató inútilmente de reivindicarse diciendo: “Toda esta polémica me parece sacada de las cavernas, de tiempos inquisitoriales. No había nada de mal gusto en estas escenas, por el contrario, era algo de gran belleza, como los movimientos de las grandes actrices de los sexys musicales del Hollywood dorado…”.

Comentarios imprudentes
Hija adoptiva de la población española Talavera de la Reina, Gwyneth pasó allí inolvidables temporadas en su infancia y aprendió a hablar perfectamente el castellano. En el 2006 fue acusada de antiamericana, imprudente y desleal, por haber dicho que en Inglaterra se vive mejor que en Estados Unidos y que en España disfrutan más del tiempo con la familia y no tienen siempre los Blackberries prendidos. Aunque se retractó públicamente y en una entrevista para la edición británica de Harper’s Bazaar, dijo: “Lo que pasa es que la gente es muy mala conmigo”. Lo único que logró fue más enemigos por hacerse la víctima.

Ya sea que unos u otros tengan la razón, en el ambiente de las estrellas de Hollywood, en el que el matrimonio es una institución fugaz, pocos envidiosos le perdonan que en el 2003, estando embarazada, se hubiera casado en San Isidro, uno de los ranchos más exclusivos de California, que escogiera para pasar su luna de miel el lujoso resort mexicano Las Ventanas al Paraíso, que lleve ocho años de casada con Chris Martin, el cantante del famoso grupo británico Coldplay, y que juntos vivan al lado de sus hijos, Apple y Moses, de 7 y 5 años.

Quizá por eso, desde hace cuatro años no cesan de aparecer noticias que hablan de su posible divorcio, de que nunca están juntos, de que para ella el matrimonio es una pesada carga, aunque sin obtener comentarios ni reacciones de la discreta y reservada pareja. Aseveraciones que no pasan de ser rumores, aunque en cualquier momento pueden convertirse en realidad, con la meteórica rapidez con que se acabó el controvertido matrimonio entre la cougar Demi Moore y el famoso e imprudente Ashton Kutcher. Además de actriz, el modelaje, la culinaria y la literatura han acaparado su atención.

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