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Las melancolías tecnológicas de Polite

Revista FUCSIA

Las melancolías  tecnológicas de Polite Las melancolías tecnológicas de Polite

La marca colombiana presentó su colección primavera/verano 2015/2016 en el marco del New York Fashion Week. Una galería acogió un sinnúmero de maniquíes que dejaron ver entre vestidos largos, corpiños, bustiers y alpargatas bordadas con cadenas, esa mirada peculiar que esta firma tiene sobre la mujer y la moda.

La moda no puede tener solo la pretensión de hacer a la mujeres más bellas. Aunque el mundo insista en banalizar las funciones de un vestido, hay diseñadores como Carlos Polite que saben que la moda sirve para otras cosas: uno, para lidiar y representar las luchas más íntimas e individuales. Dos, para hacer eco de grandes debates sociales como el de las fronteras del ge´nero, que antes de que se diera en tribunales o proyectos de ley, se empezó a jugar en el terreno de lo estético. Tres, para inspirar otras feminidades, otros referentes de mujer sin perder, claro, una condición fundamental: que sea práctica y usable.

Con esas convicciones siempre bajo el brazo, este disenñador colombiano crea piezas desafiantes que, sin embargo, cada mujer puede usar de manera tan romántica o vanguardista como elija. En sus diseños conviven al tiempo, el pasado y sus complejas formas, y la tecnología de un presente que hace todo ligero, cómodo y posible de llevar.

Por eso, la historia de su más reciente colección empezó en Lisboa,
una ciudad en donde Carlos no pudo dejar de sorprenderse por ese juego de fachadas antiguas venidas a menos, esa melancoli´a que entre ambientes marinos y mujeres que cubren su cabeza con pañoletas negras, parecen conmover a cualquier paseante.

Al finalizar el viaje, en su cámara fotográfica -su mejor herramienta de registro-, quedaron consignadas tres imágenes fundamentales de Portugal: los edificios y sus antiguos mosaicos, los cuervos, y los colgaderos repletos de ropa blanca que se contonean con el viento.



Mientras un amigo artista le ayudó a traducir las fotografías lusitanas en ilustraciones coloridas que luego estamparía en tela, Carlos trabajó en las siluetas de su nueva apuesta estética: “Una colección suele tomarme cuatro meses de trabajo, tiempo que ocupo en toda la investigación de materiales y en encontrar la razón justa para cada elemento. No hay nada gratuito o caprichoso en la ropa de Polite, la forma por la forma no me interesa. En cuanto tengo definido todo lo que quiero hacer, me toma una semana bocetar. Una vez empiezo no paro, dibujo sin descanso convencido de lo que quiero. Luego digitalizo cada boceto y empieza el juego con el color, y asi´ se crean verdaderas radiografías de lo que va a ser cosido y vendido. Son mi´nimos, casi inexistentes, los cambios que hay entre los primeros modelos que creo y el modelo final que se lleva nuestra compradora”, cuenta el diseñador.



En esta colección, además de un rico juego de plisados y corpiños estructurados de largas faldas amarillas y azules, el director creativo de Polite le ha dado rienda suelta a una experimentación en la que veni´a trabajando desde hace rato. Se trata de un cruce de cintas, una urdimbre de nylon y algodo´n que intentan replicar los efectos de los mosaicos de Lisboa y que al fusionarse con el spacer -el material emblema´tico de la marca-, crea unos volu´menes y quiebres muy particulares.

Otra pieza, sin embargo, parece haberle robado verdaderamente el sueño: los pectorales. “Para mí es muy natural proponer disen~os para la homo-mujer, una mujer muy femenina que puede ser muy masculina a la vez. En mi ropa ambos ge´neros se debaten en esa dualidad y rompen fronteras para poder ser lo que quieren. Todo el tiempo transporto elementos de un universo al otro”, explica el diseñador, quien imitando los chalecos que usan los hombres con el smoking, intento´ crear una pieza a manera de pectoral para las mujeres, que al ser sobrepuesta sobre ligeros vestidos da estructura y cierta firmeza como de armadura.

El lugar para presentar su colección en el marco de la Semana de la moda de Nueva York no fue una típica pasarela, en parte, porque quince minutos le resultan poco al director de Polite para que la gente pueda realmente entender una colección. En parte, también, porque su cercanía con el arte, más que con los cliche´s del mundo de la moda, lo llevaron a preferir una galeri´a en Chelsea en donde los cuerpos inertes de los maniqui´es expondri´an su trabajo. Asi´ como si se tratara de esculturas, lienzos pintados y cortados a semejanza del cuerpo femenino, Polite hizo su presentación en sociedad en uno de los mercados ma´s apetecidos para cualquier marca. Lo más interesante de todo es que el evento que convoco´ a casi 300 personas fue una verdadera vivencia, honesta y leal, de ese mundo que Carlos Polite ha creado con la moda.

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