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Li Saumet: que el mundo siga bailando su fiesta

Revista FUCSIA

Li Saumet: que el mundo siga bailando su fiesta Li Saumet: que el mundo siga bailando su fiesta

Li Saumet, cantante de la banda Bomba Estéreo, es el emblema del auge que está viviendo la música colombiana en el mundo. Pero, además, es una mujer inspiradora, que con sus auténticas apuestas en sonidos y en su estética, reivindica otra manera de entender la fama y la belleza.

“Te diré lo qué es la libertad para mí... para mí ser libre es no tener miedo”, lo dice la famosa cantante norteamericana Nina Simone. Y Li Saumet, la cantante de Bomba Estéreo, lo repite invocándola. No resulta fácil relacionar a la apesadumbrada Nina, cantante de jazz que padeció toda la segregación negra en Estados Unidos, con la samaria Li Saumet, de la que sabemos creció tomando agua de panela helada y bailando apretao. Sin embargo, no importan las tonadas, hay almas que aquí o allá cantan para vencer sus miedos y mantenerse libres.



Li tuvo que aprender a no tener miedo de ser una mujer del mar que quería llevar los ritmos de sus abuelos a conversar con los beats de los grupos lejanos que oía, como Massive Attack o The Chemical Brothers. A no tener miedo de cantar y hacerlo ante miles, cuando ni siquiera estaba segura de que supiera hacerlo bien. A no temerle a la gente del mundo que presenciaba, sin comprender, su estilo “florinche”, bulloso y gocetas que tanto le habían pedido domar hasta llevarlo a niveles correctos de sobriedad.

Y no es que la vida no le haya dado razones para amedrentarse y salir corriendo. Durante los primeros cinco años que empezó a girar con su banda, casi ningún viaje lo hicieron pago, y de sus bolsillos tuvieron que salir los pesos para pagar los moteles ingratos en donde había que hospedarse si querían que más gente en el mundo los oyera. Era difícil enfrentarse a un mundo para el que la música latina se reducía al folclore y el vallenato, y en donde la escena alternativa, esa de festivales abarrotados de jóvenes, no rastreaba la existencia de Colombia.

“Por suerte dos factores nos ayudaron, primero, la cumbia se empezó a poner de moda entre los DJ´s más famosos y cool de Estados Unidos y Europa, y por esa vía nuestra canción Fuego se coló en el repertorio de los bares más inesperados del mundo. Segundo, desde muchos países de Latinoamérica, varias bandas salieron de gira con sus sonidos peculiares —que bebían de lo local, pero con un lenguaje más universal—, como fue el caso de Toy Selectah, Nortec Collective y Zizek, y eso fue creando una escena que nos acogió, en donde ya no nos sentimos tan extraños”, comenta Li.

Con los años, diez en total, y con la sobreexposición y la fama, cualquiera podría pensar que la libertad, esa que reivindica hasta las entrañas esta artista, es lo más vulnerable. Firmar con una gran disquera para hacer el siguiente disco puede ser una decisión que te cambie el rumbo para siempre. Por suerte, y así lo reconoce Li, su más reciente álbum, si bien puede ser catalogado como el más comercial de Bomba Estéreo es, a la vez, el más espiritual.

“Hay dos caminos, uno es pensar que las cosas pasan debido a ti, otro, creer que pasan por ti, a través tuyo —como si fueras un tamiz, un instrumento—. Puedes creerte la película de la fama o hacer un viaje interior y desde ahí brindarle cosas a tu público. Con los años uno madura, se deslumbra menos, aprende a no dejarse llevar. Al principio, por ejemplo, yo hacía mucha crítica social, luego me di cuenta de que no me interesaba, pensé: lo de adentro es más importante que lo de afuera, ahí es donde se labran las transformaciones y es a eso a lo que empezamos a apostarle con la banda”.

Como si las palabras de Nina Simone fueran un talismán, Li tuvo que echar mano de sus convicciones más arraigadas para vencer los miedos que emergieron de diferentes circunstancias vitales que la pusieron a enfrentar la muerte, el amor, el compromiso y el embarazo. Todo pareció juntarse en un momento y revolcarle el mundo. Un temblor que no daba tregua mientras ella y sus compañeros de banda, Simón Mejía y Julián Salazar, se comprometían con un renacer, con ese trabajo musical que bautizaron Amanecer.

Si fuera cierto que la vida se encarga de premiar a los valientes, a esos que no se amedrantan o que logran, como lo dice Li: “ser los mejores guerreros porque superan las pruebas más duras”, se podría pensar que esa fue la razón por la cual un día, a la cantante le llegó un email que tenía la potencia de cambiarle el destino. “El mail decía que Will Smith quería hacer una colaboración con nosotros. Ajá, dije incrédula, y luego resultó que era verdad. Eso que nunca pasa, que alguien verdaderamente famoso quiera trabajar contigo, pasó y no solo cantamos juntos, sino que grabamos un video y luego nos presentamos juntos en los Latin Grammy”. De repente, en los famosos talk shows americanos todo el mundo mencionaba y mal pronunciaba, “Bomba Estéreo”.

Esta exposición insospechada que vive la banda, que se debe, en parte, al gran momento por el que pasa la música colombiana en el mundo, es quizás el único temor que Li Saumet, casi como un método de protección, no quiere enfrentar y quiere guardarse para sí. “Parte de mi felicidad es poder ir a la playa y viajar de forma tranquila y desprevenida, y sí me da cierta aprehensión que la exposición mediática me arrebate eso. Acepté esta portada, pero antes me pregunté, ¿Qué tanto necesito estar en las primeras páginas de una revista? Te enfrentas a una paradoja porque, por más que no quieras, no puedes sustraerte de hacerle promoción a tu banda y a tus ideas”, confiesa Li.

En realidad, la vocalista que ama llevar tocados en el pelo y un cierto dramatismo en el maquillaje, también accedió a hacer esta editorial pensando en poderle hablar a muchas chicas que están desconectadas de su belleza, de su rareza o autenticidad. “Yo siempre he querido reivindicar otras estéticas, otros cuerpos más reales, he desafiado muchos cánones de la industria de la música. Siempre habrá alguien al que no le va a gustar, pero uno siempre puede desafiar la regla, por eso paralelamente a mi trabajo como cantante he desarrollado una línea tropicalísima de vestidos de baño llamada Banana Girl, que funciona para todas las siluetas y que habla de que te aceptes como eres, te goces, y seas feliz”.

Así, con un mensaje sencillo pero poderoso, Li termina un año de mucho trabajo con su participación en el Festival Detonante, en Chocó, en el que además de sacudir a todos con sus letras, deja saber todo su proyecto de turismo sostenible. Ahora toma un respiro y le da la bienvenida a tiempos en los que se concentrará en la maternidad y el mar. Mientras tanto el mundo seguirá bailando su Fiesta.

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