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Lo que las mujeres creemos que los hombres quieren

Revista FUCSIA

Lo que las mujeres creemos que los hombres quieren Ilustración: Amalia Andrade.

Está visto que, aun cuando el feminismo nos ha hecho avanzar en nuestros derechos igualitarios, no somos iguales a los hombres en varias cosas. Lo que encontré lo quise cotejar con otros estudios o información sobre el tema y la cosa resultó así.

Está visto que, aun cuando el feminismo nos ha hecho avanzar en nuestros derechos igualitarios, no somos iguales a los hombres en varias cosas; algunas de ellas son establecidas por tradiciones o convenciones antiguas que hacen que incluso nosotras mismas nos equivoquemos a la hora de saber lo que ellos quieren, sin que sean necesariamente los hombres quienes hayan dado su última palabra al respecto. De entre muchos de estos mitos y verdades, escogí algunos para discutir con mis amigos en Twitter y Facebook. Lo que encontré lo quise cotejar con otros estudios o información sobre el tema y la cosa resultó así: 

Por Margarita Posada

A los hombres no les gustan las mujeres de pelo corto

No, pero sí. A pesar de que fue a Sansón y no a Dalila al que se le acabó la fuerza por cortarse el pelo, es cierto que el hombre promedio prefiere el pelo largo. No es que no les guste el pelo corto (52 por ciento de los encuestados asegura que esto es falso y solo un 14 por ciento de los encuestados aceptan que no les gusta), pero un 34 por ciento suaviza su opinión aduciendo a que las prefieren con pelo largo.

Venga de donde venga esta marcada convención, el pelo largo se asocia con la feminidad y quizás les reafirme su heterosexualidad, dado que es un diferencial entre géneros. “Hay una larga lista de mujeres increíbles de pelo corto”, me dijo el actor y comediante Antonio Sanint, que no es precisamente un hombre estándar… Quizás para apreciar un cuello femenino como el de Audrey Hepburn o Robin Wright se necesita no ser del montón.

Prefieren una flaca a una pasadita de kilos

No rotundo. “Los placeres de la carne son mucho más ejercitables donde haya carne (valga la redundancia)”. Así lo aseguró el director de La Luciérnaga, Gustavo Gómez, y así lo comprueban las estadísticas de Twitter, en donde el 62 por ciento de 307 votantes se inclinó por una jamoncita a una flaca muy flaca.

No es que haya una talla preferida o que se ajuste a todos los gustos, pero las mujeres pensamos que nos quieren flacas, cuando en realidad nos prefieren saludables, que es muy distinto. Cuidado: esto no significa que les gusten las gordas. Entre una talla 4 y una talla 10, a lo mejor escojan la talla 10. Pero entre una talla 8 y una talla 18, seguro escogerán la talla 8. “Ninguno de los dos extremos es chévere, pero con las flacas da como impresión”, dice el director de cine Nicolás Reyes. “Entre una Toya y una Toti, una Toti toda la vida”.

A todos los hombres les interesa el sexo anal

No tanto como creemos. El sexo anal se practicaba desde hace marras, principalmente para que una mujer no perdiera su virginidad o no quedara embarazada. Hoy en día es más por fetiche, pues la práctica real implica otras consideraciones, como que se tienen más riesgos de contraer enfermedades de trasmisión sexual.

Aunque un 56 por ciento de los 287 hombres que opinaron dicen que a todos les interesa el sexo anal, un 44 por ciento contesta que no. El matiz real es que todos tienen fantasías con el sexo anal, pero no es algo que los desvele en la vida real, ni que quieran volver una cosa de todos los días. El editor Carlos Castillo lo explica en pocas palabras y con mucho humor: “Siempre hay que pedirlo, por si acaso” y aunque todos aceptan que les parece interesante, otro amigo que se niega a revelar su identidad dice que lo excita “mil veces más una mujer que sepa controlar su piso pélvico de forma que su vagina pueda apretarlo un poco más de vez en cuando, que creerme el cuento de la sodomía, sobre todo si ella no la está pasando bien”. Así las cosas, parece que solo les interesa si su pareja lo disfruta.

(Esto es lo que yo les dije a los hombres sobre el patio de atrás hace mucho tiempo)

Se desviven por un par de tetas

Sí y no. Un 66 por ciento de los 328 encuestados dicen que prefieren que sobre pechuga y no que falte. Aunque somos los únicos mamíferos que desarrollamos glándulas mamarias notorias sin necesidad de estar embarazadas, y que las estimulamos durante el coito, esto bien puede tener sus raíces en la alimentación. Es cierto que la estimulación de las glándulas cuando estos tipitos son bebés es clave para explicar por qué de grandes les gustan tanto y por qué a nosotras nos gusta que nos estimulen.

Según Larry Young, director del Center for Translational Social Neuroscience, la oxitocina que generan hace que demos leche, pero también que ellos se conviertan en lo más importante a nuestro alrededor, ¡no solamente cuando son nuestros hijos, sino nuestras parejas! Lo más curioso, sin embargo, y la razón por la cual digo que siempre hay algo más importante que un buen par de tetas, es que a la pregunta de si les importa más el delantero o el trasero, un 65 por ciento dijo que le importa más las caderas (o el culo, como les pregunté, que las tetas). Esto, según los psicólogos, también tiene una explicación animal: una mujer es mucho más apta para parir si tiene caderas anchas.

Les gusta que uno se maquille

Falso de toda falsedad. Aunque algunos lo dejan a discreción de la chica, entre una mujer maquillada y una carilavada, el 74 por ciento de 354 hombres prefieren la carilavada. Lo que me da risa es que todas aquí sabemos que ni la más lívida de las lívidas está exenta de maquillaje, y que cada día compramos más maquillaje que se vea natural para parecer carilavadas, pero compuesticas. Como bien dice mi amigo Alejandro Ruggiero (publicista argentino): “El indio se pinta cuando quiere guerra”.

Las prefieren sumisas

No en todo. Esto es algo que las mujeres de temperamentos fuertes tenemos que dejar de gritar a los cuatro vientos, porque quizás es lo que hace que el 49 por ciento de los encuestados digan que las prefieren sumisas, que no brutas. A la otra mitad (51 por ciento) le gusta las mujeres determinadas, que tomemos la iniciativa y, a veces, hasta un poco llevadas de su parecer. Así que empaquemos el “hazte desear” si no nos nace, y un último dato: para el 76 por ciento de los hombres es mejor una gritona en la cama que una muda.

Les molesta que sus mujeres ganen más que ellos

No. A lo mejor a las feministas más recalcitrantes les gustaría encontrar que sí, pero un 70 por ciento contestó que no le molestaría para nada, y ahí está la trampa de mi pregunta. Que no les moleste que eventualmente ganemos más no quiere decir que ganemos más y que esa lucha ya esté ganada. Poncho Rentería dice, por ejemplo: “Si Lulita, con su medicina, llegara a mantener mi vivir, poco caro, feliz lo haría. Soy su idolatrado”. Solo tres o cuatro amigos realmente viven esa situación y uno de ellos aceptó que, al principio, le dio duro en el ego. Un 20 por ciento contestó que no le molestaría tanto y un 11 por ciento aceptó que sí le molestaría. En Facebook, sin embargo, hay comentarios de rasgo machista tipo: “Mejor, para que me mantenga”; “Sí, pero que no me lo restriegue o me controle”; “Es más un conflicto para ella que para uno”.

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