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Los ‘bobitos’ del BlackBerry

Los ‘bobitos’ del BlackBerry Los ‘bobitos’ del BlackBerry

El sistema de mensajería instantánea del novedoso celular de empresa canadiense RIM, se ha convertido en un fenómeno social que pinta una nueva tipología de los usuarios de celulares. Nace el ‘bobito’ del BB.

 
Hay un par de ‘hechos históricos’ que siempre me han llamado la atención, por lo simples y complejos a la vez, en la travesía del hombre moderno hacia su bienestar. Se trata del casual encuentro entre la rueda y la maleta.

Estoy seguro de que maletas existen desde que el más lejano de los ancestros del hombre actual empezó a guardar cosas que le hicieran mejor el mañana. Y eso debió haber sido hace miles de años, cuando se iba de un lugar para otro buscando mejores climas, mejores animales para la caza, agua más cercana, en fin. Siempre se tuvo que haber necesitado una maleta para llevar cosas. Creo que, en su orden, primero fueron las maletas que la rueda. Y sabemos que sólo las culturas más desarrolladas la utilizaron y cabalgaron más rápido hacia la modernidad. La rueda movió el mundo, se metió en todos los aspectos de la vida hasta nuestros días, excepto en las maletas. Sólo hasta finales de la década de los 70 alguien le puso ruedas a las maletas generando un desarrollo absolutamente vital para el viajero moderno, incluso esas ruedas llegaron a los morrales de los estudiantes hace unos 15 años.

Pero, a qué va esta historia con los ‘bobitos del BlackBerry’. Es la misma reflexión: primero fueron los celulares los que irrumpieron en la vida moderna con la misma fuerza que las maletas en la vida nómada, luego fueron los mensajes de texto que obligaron a cambiar los teclados haciendo que los móviles se parecieran más a un aparato de comunicación que a una calculadora. Y quienes hicieron que los mensajes de texto fueran más exitosos que las mismas llamadas, fueron los jóvenes de todo el mundo, principalmente los asiáticos. Obligaron a un cambio radical en los aparatos y en la forma de comunicación. Ya había por allí el Messenger de Hotmail, entonces, lo que hizo la empresa canadiense RIM fue hacer un celular que priorizara su chat. Y goool. Ese es el éxito del ‘negro Berry’. Facilitarle a sus usuarios varias comunicaciones eficaces: audio, mensajería y video. Desde hace unos siete años se metieron al mercado y este smartphone se volvió genérico, y no ha sido fácil que otros fabricantes le monten competencia. Pero su principal caballito de batalla en el mundo moderno del mercadeo son los ‘bobitos del BlackBerry’, montones de idiotas manejando con gran destreza sus pulgares, comunicando cosas importantes y banales en tiempo real desde cualquier lugar del mundo. Y gratis.

Hay de todo. Los preadolescentes, pubertosos, jóvenes por naturaleza y los cuarentones que nunca crecieron, fueron quienes hicieron del chat de BlackBerry su segunda vida. Sólo en el chat son chistosos, echaperros, poetas, enamorados, eficientes, proactivos, informados, etc. Todas esas cualidades que Internet no les permitía desarrollar en cualquier lugar. Los vemos chatear con una dinámica arrolladora, no importa la hora o el lugar, si están acompañados, manejando, cruzando una calle expuestos a un accidente o pasando de maleducados, siempre tendrán que cambiar la foto del estado, mandar un emoticón o preguntarle al destinatario: “¿cómo vas?”

Chatean las 24 horas del día y generan cadenas de chistes, ayudas sociales, clasificados, citaciones a rumbas, encuentros furtivos, y lo peor, reuniones de trabajo. El intenso de mi jefe creó un grupo en el BlackBerry y nos regaña desde las seis de la mañana, nos pone tareas desde el inodoro, nos pide microrreportes tipo tweets de Twitter. En pocas palabras: se nos volvió el ‘rey de los bobitos del BlackBerry’, nos jodió un mundo vedado para él. Hasta el punto de que ya me da vaina entrar a ver quién está desocupado para que chatee conmigo, por miedo de que me ponga trabajo.
Posdata: no le diga a su jefe que tiene PIN, esconda el BlackBerry en la oficina, impida que se lo vean, no deje que sus comentarios en la lista de contactos le lleguen. Ojo: el jefe jode tu “second life”.

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