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Los indiscretos asomos de la ropa interior

Los indiscretos asomos de la ropa interior Los indiscretos asomos de la ropa interior

A riesgo de desafiar las reglas del decoro, los diseñadores sacan a relucir las prendas íntimas en looks cotidianos para confirmar que la mujer actual lleva su sexualidad encima.

Atrás quedaron las múltiples capas de enaguas o esas grandes estructuras de metal que mantenían abiertas las faldas y con las que era difícil sentarse. El desarrollo textil y los avances en diseño han permitido la creación de nuevas prendas íntimas con las que la mujer ha dejado de ser prisionera de su propio cuerpo para apropiárselo. Como la ropa interior ya no es una cuestión meramente básica, el interés de hoy, y de los cientos de diseñadores que secundan su transformación, es concentrarse en una estética que no se reserve solo a su funcionalidad y pueda lucirse sin pena como una prenda exterior.
El momento definitivo para dar ese salto lo lideró una dupla fascinada con el mundo de la moda. Mientras cobraba fuerza el wonderbra, Madonna y Jean Paul Gaultier afinaban los detalles del vestuario de la gira Blond Ambition, en la que no solo crearon el famoso brasier de conos sino que subieron de estatus al encaje como el material por excelencia de la ropa interior. Fue justo ahí, cuando la revolución sexual estaba en pleno auge, que se comenzaron a ver los tirantes del brasier, Calvin Klein apostaba por el minimalismo del blanco y el negro, y hacía que hombres y mujeres desfilaran el resorte de sus pantaletas, mientras que Victoria`s Secret volvía famosas a las modelos después de que desfilaran su ropa interior.
Ahora las marcas son mucho más atrevidas porque sus consumidoras lo son. La hipersexualización del vestuario es indiscutible y se propaga cuando artistas como Lady Gaga y Rihanna se convierten en embajadoras de productos que no temen exhibir algo de piel. El fenómeno de la ropa interior como ropa exterior le da a las prendas un doble uso y las exime de recluirse en los dormitorios para captar las miradas en espacios públicos. Ya no se habla de actitud, se habla de una estética que involucra bondage, bustiers, ligueros y corsés.
En Colombia, aunque la mayoría de las marcas nacionales no han mutado del todo hacia productos más arriesgados en su confección, sí existen varias alternativas que ante la insatisfacción personal de sus propias creadoras abandonan los convencionalismos y optan por construir piezas que se conviertan en una experiencia con solo medírselas. “El panorama de la ropa interior ha cambiado mucho estos últimos años. La gente se está fijando más en los materiales, en la calidad y en el diseño. Las que antes se conformaban con un básico o con que un brasier cumpliera la función de sostener, ahora son conscientes de la importancia de que lo que esté debajo también sea bonito. Todo es gracias a que la ropa se empezó a volver exterior y los diseñadores vimos esos vacíos en el mercado”, explica la diseñadora Juanita Arcila, quien creó con Lina Echeverri la marca de lencería femenina Whisper & Loud, en la que hay poca varilla y ausencia de relleno.  
Desde hace dos años, este par de antioqueñas confeccionan prendas con carácter sensual que puedan servir para todos los días y para ocasiones especiales. Presentaro su última colección, Playground Love, en Colombiamoda, en alianza con Federico Castrillón de los accesorios La Libertad, y le dieron protagonismo al encaje, los blancos, negros, rosados y grises. “Aún somos muy tradicionales. Con la marca, queremos conquistar a esas mujeres que no llegan a ese punto de personificarse como enfermeras o colegialas, sino que quieren ser ellas mismas, resaltando su feminidad y sintiéndose sexis en cualquier momento. Así se quiera establecer un prototipo, estamos en una transición. Ya no es tanto desde el cuerpo de la mujer sino de cómo se quiere mostrar a través, por ejemplo, de corsés, crops o bodies que se transforman en esas prendas de deseo interiores-exteriores”.
Una de las expertas en el tema es la diseñadora colombiana Sarah Cohen, quien lanzó su marca Suki Cohen en 2010, y le dio un giro al mercado con piezas mucho más llamativas, de cualidades geométricas que recurren a telas de nailon y tiras para marcar la espalda, el pecho y el torso. En un principio, sus clientas no sabían cómo debían usar sus diseños y poco a poco se dieron cuenta de que mientras su lencería redefinía la seducción, al mismo tiempo la trasladaba a otros espacios. Estos complementos llenos de tiras que sugestivamente se insinúan en la espalda y entre el cuello de una camisa son pensados exclusivamente para exhibir la silueta femenina y resaltar sus atributos sin sacrificar comodidad.
Por su parte, María del Pilar Álvarez, la cabeza detrás de El origen del mundo, concuerda con que el reto actual es hacer ropa interior que no sea predecible. A partir de 2009, esta restauradora inició una aventura marcada por el referente de un cuerpo real que no quiere ser aprisionado por el vestuario ni pretende cambiar sus formas. “Hoy las mujeres, aunque pareciera que los mensajes publicitarios dijeran lo contrario, se pueden sentir más a gusto con su cuerpo. Se han roto un montón de tabúes alrededor de lo íntimo, sobre lo que se puede mostrar o no, y les ha dado mucha libertad”. Por eso, en sus colecciones no teme imponer las transparencias, el contraste de tonalidades y los toques retro.
“De todas maneras en Latinoamérica sigue habiendo dos grandes tipos de mujeres. Aquellas que se han liberado del estereotipo latino voluptuoso y las que no. Y en ese sentido, las marcas vienen repitiendo los mismos esquemas alrededor del cuerpo y cómo tienen que ser las siluetas?, dice Álvarez. Esa es la razón de que en el país sigan siendo muy populares las tangas, las prendas para modelar el cuerpo, las fajas y los brasieres con relleno. Pero la revolución de la ropa interior dejó de ser un asunto solamente de sujetar el busto o ponerse un calzón, para convertirse en un accesorio más que nos ha permitido jugar con el vestuario exterior. De hecho, los bodies tienen muchísima aceptación porque suplen mejor esa necesidad en términos de versatilidad. El consumidor ya tiene un protagonismo. Está diciendo qué quiere y cómo le gusta.

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