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La reinvención de los íconos hollywoodenses

Revista FUCSIA

La reinvención de los íconos hollywoodenses Fotos: AFP

Hay mujeres que han pasado a la historia del cine como leyendas, gracias a su innegable belleza y a un estilo que marcó época. Junto a un experto, nos dimos a la tarea de comparar a las divas de antes, con los rostros del cine de hoy.

La historia del cine ha estado determinada por los grandes directores y las actrices que les han servido a aquellos de inspiración para sus películas. En una reinvención de rostros que les hagan justicia a los personajes, el lugar que antes ocupaban mujeres como Brigitte Bardot, Elizabeth Taylor, Ava Gardner, Marilyn Monroe, Sophia Loren, Bette Davis, Grace Kelly o Audrey Hepburn, ha sido reemplazado por otras mujeres que forman parte de una nueva generación de grandes divas del cine.

Con la asesoría de Samuel Castro, editor de ochoymedio.info y miembro de la Online Film Critics Society, comparamos a las nuevas y multipremiadas actrices de Hollywood que han sido nominadas o galardonadas en los Premios Óscar, con algunas de las mujeres más emblemáticas y clásicas de la pantalla grande. 

Jennifer Lawrence, la irreverente


Jennifer Lawrence y Brigitte Bardot



La nueva niña consentida de la Academia apenas tiene 23 años y atrajo por vez primera la atención del público en la película independiente Winter’s Bone, en la que su personaje lucha por mantener intacto el bienestar de su familia mientras persigue el rastro de su padre, que se dedica a fabricar metanfetaminas. Desde ese momento, el nombre de Jennifer Lawrence se ha escuchado cada vez con más fuerza por su facilidad de pasar de ser la heroína de una película clasificada para adolescentes (Los juegos del hambre) a una viuda joven desempleada que, aun a pesar de su neurosis, compite en un concurso de baile para ayudar a un nuevo amigo del que está enamorada (El lado bueno de las cosas). Ahora, en Escándalo americano, caracteriza a la inestable y locuaz Rosalyn Rosenfeld, papel que le ha merecido una tercera nominación a los premios Óscar y una serie de éxitos que la catalogan entre las actrices más taquilleras de hoy.

Para Castro, “Jennifer Lawrence es la más difícil de comparar, porque es la estrella más contemporánea y no hay en el cine un rostro como el suyo. En cuanto a su belleza, me recuerda un poco a Janet Leigh, pero por ser una belleza juvenil que crea escándalos con sus declaraciones sinceras y espontáneas (sin tener el elemento sexual tan marcado) me recuerda a Brigitte Bardot”.

Y es que justamente el encanto de Lawrence no solo se circunscribe a lo que hace en el cine, sino a su atrayente torpeza para caerse mientras pasa sobre la alfombra roja o regar un tarro de mentas en una conferencia de prensa, y a su desparpajo para decir lo que quiere, por ejemplo cuando una periodista le contó el final de su serie favorita y ella le dijo “monstruo” en una transmisión en vivo. Esa ingenuidad secundada por una belleza envidiable y los personajes memorables que protagoniza la hacen una de las favoritas y de mayor proyección en esta industria.

Cate Blanchet, la extranjera


Cate Blanchett y Marlene Dietrich

Una de las musas recurrentes de los grandes directores de cine es la australiana Cate Blanchett, quien protagonizó la última película de Woody Allen, Blue Jasmine, y demostró con creces por qué algunos la tildan de ser la Meryl Streep de la próxima generación. En un papel en el que todo el peso recae en su actuación, en la que logra interpretar los distintos matices que tiene su personaje luego de pasar de la infinita riqueza a la bancarrota, Blanchett logra con facilidad este “quiebre” sin que parezca forzado, además de su quinta nominación a los premios Óscar.

Me recuerda un poco a Marlene Dietrich, por la frialdad que transmite a veces y por ser un ícono de la moda, pero la asociaría más con Greta Garbo por la inteligencia que reflejan ambas en su mirada (uno no pondría a Cate a hacer un papel de mujer boba o ignorante) y porque las dos tenían un carácter que les permitía encarnar con facilidad figuras de poder, como la reina Cristina de Suecia, en el caso de Garbo, y Elizabeth y Galadriel, en el caso de Blanchett”, asegura Samuel Castro.

Aunque empezó haciendo películas de corte independiente y mantuvo una discreta distancia de los grandes estudios, Cate Blanchett no pudo escapar de la fascinación que sienten los directores por su belleza de elfo (no en vano participó en la trilogía de El señor de los anillos) y su carácter distante, lo que le permite transitar entre la fantasía y las historias de época, manteniendo su vida privada lejos de los escándalos e infundiénsose valor a sí misma en medio por los personajes que escoge. (Lee también: 'Cate Blanchet en la cúspide de la fama').

Julia Roberts, la novia de América


Julia Roberts y Doris Day

A los 46 años, Julia Roberts sigue siendo el prototipo de mujer con la que los norteamericanos quieren casarse. Lejos de las controversias, ha sabido moverse a través de personajes que proyectan una imagen bondadosa y la llevan a una cúspide carente de erotismo, donde lo que impera es su sonrisa. Ya sea como prostituta, madre divorciada con problemas para encontrar trabajo o fotógrafa que se embarca en relaciones ocasionales y destructivas, su rol permanece en la línea delgada entre el bien y el mal, como si fuera imposible que su belleza, aún en la ficción, se manchara de malos hábitos.  

Para Samuel Castro, Julia Roberts tiene un rostro que no se parece al de ninguna estrella de cine ni antes ni ahora, si acaso a su sobrina Emma Roberts. “Aunque no es sencilla la comparación, como durante los últimos diez años ha sido la ‘novia de América’, hay que hacer este parangón con la novia anterior, Doris Day, porque ambas son mujeres con las que todos querríamos, más que tener un romance, casarnos y formar una familia. Además, porque las dos poseen una elegancia natural combinada con una sencillez y una simpatía que las hace brillar”.

Así como Doris Day encantó a todos con sus primeras apariciones en pantalla, su vocación musical y su lucha personal por el bienestar de los animales, a la “mujer bonita” la popularizaron las comedias. Sin embargo, fue un drama del director John Wells el que hizo que pasados casi catorce años recibiera una nueva nominación a los premios Óscar. Gracias a Agosto, basada en la obra de teatro de Tracy Letts, ganadora del Pulitzer, que cuenta la historia de las tres generaciones de una familia disfuncional tras el suicidio del patriarca, en su papel como Bárbara Weston, Roberts da muestras de que al título de “novia de América” le antecede el talento. “Nunca en mi vida había trabajado tan duro y eso que he dado a luz a tres hijos”.

Sandra Bullock, la chica común y corriente



Sandra Bullock y Shirley MacLaine

El cineasta mexicano Alfonso Cuarón escogió a Sandra Bullock para interpretar a la doctora Ryan Stone. A la película Gravedad la invaden noventa minutos de secuencias angustiosas y silencios eternos, en los que a ella se la escucha jadear mientras el vacío trata de devorarla.

Con su segunda nominación a los Premios Óscar como actriz principal y la exigencia de aceptar la cámara encima de ella durante toda la película (como pasó también con su personaje en Un sueño posible), Sandra Bullock sigue sin desligarse del rol de Miss Simpatía que evoca a la Shirley MacLaine de su época. Ambas han hecho de la naturalidad un sello, escudándose en el argumento de que cualquier otra actriz puede hacer lo que ellas hacen, pero sin la fluidez de una imagen que, tanto en pantalla como en persona, es capaz de transmitirle al público que en ellas encuentra una aliada, casi una amiga.

“A Sandra Bullock la llaman a hacer el papel de ciertas mujeres de belleza corriente, ni espectacular ni voluptuosa, como lo fue MacLaine en su momento. Además ambas ganaron el Óscar por roles en los que encarnaban a madres de familia llenas de carácter. Una belleza normal, encantadora, de mirada inteligente, con una picardía que conquista”, explica Castro.

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