COMENTARIOS

María Consuelo Araújo, un corazón vallenato

Revista FUCSIA

María Consuelo Araújo, un corazón vallenato Foto: © Paloma Villamil/14

Además de ser la cabeza de la minera canadiense Gran Colombia Gold Company, es una hija, esposa y madre ejemplar. Ella nos confesó cómo ha logrado equilibrar sus planos profesional y personal.

Desde su nacimiento, el 27 de octubre de 1971, María Consuelo, a quien todo el mundo conoce como “la Conchi”, ha estado rodeada del ejercicio de la política. Su abuelo, su padre, sus hermanos y sus tíos han ocupado cargos públicos y, en medio de ese ambiente, ella no pudo escapar a esa inclinación natural que bullía dentro de sí misma: “Haber nacido en el seno de una familia de Valledupar, aferrada y orgullosa de la cultura Caribe, ha sido un gran privilegio.

 Somos gente espontánea y alegre, y eso facilita sin duda la posibilidad de relacionarse con personas distintas de una manera similar, es decir, con seguridad y respeto”, cuenta esta costeña de pura cepa que tuvo que mudarse a Bogotá a los 4 años y que terminaría estudiando Finanzas y Relaciones Exteriores en la Universidad Externado de Colombia.

A partir de haber sido directora del Jardín Botánico José Celestino Mutis durante la alcaldía de Enrique Peñalosa, quien fue su profesor cuando estudiaba en la universidad, su carrera ha estado llena de éxitos y de momentos inolvidables, como la vez que bailó vallenato con Hugo Chávez, cuando ella era canciller. En los cargos de ministra de Cultura y de Relaciones Exteriores proyectó la imagen de trabajadora inalcanzable.

“Son muchas más las satisfacciones que los sacrificios. Nada conecta más a una persona con su entorno que la responsabilidad de un cargo público. Ver patente el resultado de programas en los que participé me llena de alegría. Cuando observo, por ejemplo, los árboles sembrados en las calles y parques de Bogotá dentro del programa de arborización de la ciudad, o el uso que hace la ciudadanía de las bibliotecas públicas dotadas durante el gobierno en el que participé, pienso que cada esfuerzo valió la pena. El mayor aprendizaje es que el tiempo es limitado y las oportunidades únicas, por eso hay que gerenciar bien cada día, teniendo siempre presente que somos aves de paso”.

A partir de 2011, la Conchi, madre de Susana y esposa del argentino Ricardo Mazalán, asumió la presidencia de la minera canadiense Gran Colombia Gold, que opera en Antioquia y Caldas y que registró un aumento del 1,9 por ciento en su producción durante el año pasado. La conquista de un nuevo espacio que la sitúa en uno de los cargos más importantes dentro del gremio de la minería, le ha significado también un gran aprendizaje.

“Este sector puede ser el gran aliado del desarrollo en nuestro país. El desafío es hacer minería de una forma responsable frente a las comunidades y el medio ambiente. Para esto se necesitan reglas claras, instituciones fuertes y empresas comprometidas. A través de mi experiencia he podido conocer en detalle la realidad de la minería del oro en Colombia y la faceta de ejercer esta actividad apegados a la legalidad, asumiendo los retos institucionales y, desde luego, atendiendo las necesidades de las comunidades mineras dentro de las cuales se ha transmitido por generaciones esta tradición. Porque ser minero es un oficio duro que requiere de tenacidad y valor”.

También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.