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Maria Luisa Ortíz

Maria Luisa Ortíz María Luisa Ortíz

Para esta diseñadora, la elaboración de vestidos de matrimonio es una tarea apasionante porque es la culminación de una etapa de grandes ilusiones.

No es casual que ella haya vertido sus conocimientos de Alta Costura en crear vestidos de novia. Esta fue su primera labor cuando regresó de París, graduada de la Escuela de la Cámara Sindical de la Alta Costura de la capital francesa: “Mis primeras novias fueron Carolina Barraquer y Beatriz Toro, a quienes les hice sus vestidos de matrimonio a mediados de los 90. A partir de ese momento, empecé a diseñar este tipo de vestidos y los de noche, labor acompañada de un servicio de asesoría a mi clientes. Entonces monté mi primer taller y, hace ya diez años, mi tienda de moda”.

María Luisa disfruta de su dedicación a las novias, porque casarse entraña un estado emocional muy positivo, y a ella la hace feliz el hecho de compartir con la novia una de las circunstancias más felices de su vida: “Es curioso, se crea toda una complicidad, me acerco tanto a la persona, que, por ejemplo, a algunas mujeres les he diseñado el vestido de su primero y segundo matrimonio. Otra cosa simpática es que muchas de las novias que viven fuera del país y me contratan son recomendadas de otras que también viven en el exterior. Con ellas el contacto es permanente, a través de la Internet, y cuando llegan al país, quince días antes de casarse, está listo su vestido”.

Contrario a lo que se podría pensar, María Luisa afirma que el físico de la novia no tiene nada que ver con el diseño pensado para ella: “Todas las novias son divinas, saco a relucir sus rasgos más sobresalientes, si la novia tiene cuello y hombros bonitos el vestido los destaca. De todas maneras, me intereso por sus inclinaciones, qué han visto, qué es lo que más les gusta, para dar en el clavo con el vestido que ellas sueñan”.

Ahora que los encajes y plisados están en furor, María Luisa los incorpora a sus diseños con la seguridad de acertar. Ya son más de cien las novias que han pasado por su tienda de la calle 83 con carrera 14A, de Bogotá, y así, una labor que fue la semilla que arraigó su vocación de diseñadora, derivó en “un viaje al diseño muy gratificante, que se extiende a los vestidos de las familiares y amigas de la novia.”

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