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Plataforma K: una puerta de oro para la moda

Fucsia.co

Plataforma K: una puerta de oro  para la moda Plataforma K: una puerta de oro para la moda

Con una curaduría juiciosa y estricta, el proyecto logró llevar a las pasarelas diseñadores con propuestas coherentes y cohesionadas. Dos días para concluir que las colecciones resort están en capacidad de revelar la madurez de la industria.

Leal Daccarett
“Queríamos hilvanar las historias de aquellas mujeres que llegaron de todas partes del mundo a un puerto caluroso en donde se fusionaron diversas referencias”, explica Francisco Leal, quien de la mano de Karen Daccarett presentó en Plataforma K su colección crucero. Sobre la pasarela, una delicada alusión a lo árabe se hizo evidente en los mosaicos del suelo que encontraron eco en los cuadros de los escotes y las espaldas. Los bordados hechos a mano, se acentuaron más que nunca y saltaron juguetones a los zapatos. “Estamos convencidos de que la moda colombiana tiene un camino fuera del país solo si es capaz de retomar los oficios tradicionales”, confiesa Leal. Los colores vivos, las texturas disonantes que le dan vida a siluetas ultrafemeninas, figuras más holgadas y tacones llenos de estructuras y texturas caracterizaron una colección que parece inaugurar un nuevo camino.


Touché
Esta pasarela es la prueba de que un desfile de beachwear puede tener contenido de moda y alardear de tendencias. Touché presentó una colección elegante en la que las modelos parecían vestidas para ocasiones más exigentes que la playa. Determinada por referencias tropicales, estampados botánicos, piñas enormes, palmeras y atardeceres, esta colección mostró una amplia gama de estampados e hizo reinar los enterizos como la nueva manera de sofisticar el cuerpo. Las vajillas orientales y los bloques de color arriesgados, como el de pardo y marfil con el mertiolate neón, también marcaron esta apuesta en la que los cierres y las cremalleras brillantes aportaron toques más complejos al beachwear. El negro, sin embargo, no cede. Admirable la capacidad de esta marca de convertir trajes negros que podrían haber sido predecibles en un desenfreno femenino colectivo.


Lina Cantillo
Su colección resort fue diseñada especialmente para las pasarelas de Barranquilla, por eso tuvo como cometido resaltar más que nunca esta tierra de donde es oriunda la diseñadora. Inspirada en el fresco de Obregón que se posa en la Plaza de la Aduana, Lina extrajo de las pinceladas del maestro los tonos cremas, marfiles, vainillas y camels que luego tradujo en elegantes trajes masculinos. Los azules se colaron en los pantalones de bota corta diseñados por Lina, como lo hacen también en los trazos que el maestro plasmó en la parte superior del cuadro. Y el palo de rosa apareció como un capricho propio de la diseñadora, que se roba algunos elementos determinantes de la moda femenina para que sacudan un poco la seguridad del mundo masculino. Esta vez Lina apadrinó a talentos jóvenes para que diseñaran los zapatos y las mancornas.


Faride Ramos
Primero descubrió que los orígenes del ojalillo se remiten a que, en medio de una estricta vigilancia, las mujeres abrían pequeños orificios en la ropa para mostrar algo de piel e insinuar el interior. Ramos quiso llevar este material a otro nivel, desbordar los trajes típicos que usan las mujeres en la costa colombiana. Lo puso, entonces, a conversar con una organza sobre la que bordó, con máquinas especializadas, la imaginería religiosa propia de la Semana Santa de Mompox. La custodia y los crucifijos finamente cosidos le dieron una nueva vida a las telas, que juguetearon en un contraste de pesos y de transparencias en medio de una marcha sacra cuya partitura llegó dentro de un crucifijo a Mompox, en 1830. Una colección cohesionada por un bello tema que llevó a Faride Ramos a contar una historia, proponer una silueta y atreverse a darle nuevas posibilidades a los materiales tradicionales.


Camilo Álvarez
Trabajar, caminar, bailar. Tres momentos en los que el diseñador Camilo Álvarez basó esta colección. Cuando pensó en su trabajo creó piezas utilitarias, cómodas, de líneas rectas y geometrías rectangulares. Explorador como lo ha sido del dénim durante los últimos años, buscó que este material se volviera liviano, fluido, pero que aún así mantuviera un look industrial. Una caminata le hizo pensar en cómo llenar de movimiento las telas, cómo crear volúmenes y caídas de otras manera. Exploró con los patrones, desarrolló un molde en ele que fue su manera de crear drapeados sin trabajar sobre el maniquí. Finalmente pensó en bailar y retó a su universo informal, limpio y desenfadado a encajar en las dinámicas de la noche. Jugando con diferentes longitudes en las faldas, mezcló sus jerseys con encajes propios del beachwear, y una camiseta tipo polo pasó de repente a ser un vestido seductor.

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