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La moda es el espejo de la historia

Lila Ochoa

La moda es el espejo de la historia Fotos:_ AFP. (© Collection Roger-Viollet / Jimin Lai).

La moda es el espejo de la historia. Cada momento de la moda corresponde a un periodo que refleja las circunstancia económicas, religiosas, culturales y estéticas de una nación.

Las imágenes del ataque terrorista en París me impactaron profundamente pues tengo muchos lazos emocionales con Francia. Mis hijos han vivido en ese país, hablan el idioma y admiran su cultura. Yo igualmente. Por eso sentí como propio el shock y el dolor de ver esas imágenes de destrucción y muerte en la televisión.  

Se preguntarán mis lectores qué tiene que ver toda esta escalada de violencia con la moda. Aunque muchos piensen que es un tema superficial, estético y sin ninguna importancia, creo que eso no es verdad. La moda es el espejo de la historia. Cada momento de la moda corresponde a un periodo que refleja las circunstancia económicas, religiosas, culturales y estéticas de una nación.

Esto llevó a que me preguntara qué delata de las culturas islámicas la forma como visten sus mujeres. ¿Qué le sucede a las mujeres que viven en países dominados por los fanáticos religiosos? ¿Por qué la burka se ha convertido en el símbolo de la opresión y el maltrato contra la mujer?

Investigando sobre el tema, me encontré un artículo en The New York Times que relata las historias de tres mujeres en Siria. Una de ellas estaba trabajando con la Brigada de la Moral en Raqqa y le tocó ver cómo a dos de sus amigas de infancia las iban a azotar por usar las abayas (la vestimenta negra típica de las musulmanas) muy ajustadas. Presenció, paralizada, cuando los oficiales les arrancaban el niqab para comprobar si estaban maquilladas. Como esto es un crimen según los fanáticos, decidieron aumentar el castigo: 20 latigazos por el delito de la abaya, 5 por estar maquilladas y 5 más por haberse resistido al arresto. Los gritos de sus dos amigas se quedaron grabados en su memoria y la dejaron traumatizada, pues ellas no le perdonaron que no hubiera intervenido en su defensa. Para la protagonista de la historia, aceptar trabajar para la Brigada era la única oportunidad de sobrevivir. El final de su relato es que no resistió el nivel de abuso y tuvo que huir a Turquía. Hoy es una más de los refugiados que se agolpan en las fronteras de una Europa que no sabe qué hacer con ellos. Jamás piensa volver a su patria.

Unas prendas de vestir, que inicialmente se usaban por razones del clima, hoy son el símbolo de la represión sexual y política de las atrocidades que se cometen en nombre de Ala.

Pero no siempre fue así, en los años veinte, por ejemplo, en Afganistán la sociedad era muy distinta. Un grupo en Facebook está recolectando fotos de cómo se vestían las afganas entre los años 1920 y 1970, que muestran un estilo y una identidad muy concreta. En las fotos se pueden ver mujeres vestidas con faldas angostas, blusas con arandelas, hombres con blazers y camisas a rayas. En esa época, uno de los mayores productos de exportación eran los abrigos forrados en lana de cordero, y las fábricas textiles abundaban en la capital. Kabul era considerada una ciudad vibrante y moderna, muy de moda. Uno de los destinos exóticos más apetecidos por los jóvenes americanos y europeos en busca de aventuras. Los visitantes se encontraban con ruinas antiquísimas, vestigios de otras culturas, museos esperando ser descubiertos y bazares coloridos rebosantes de especias. Tan es así que la revista Vogue hizo un largo especial sobre la moda que apareció en diciembre de 1969.

Hace 50 años las mujeres afganas asistían a la universidad, estudiaban medicina, iban a cine junto con sus amigos hombres. Había una tradición de justicia y orden, un gobierno capaz de emprender grandes proyectos de infraestructura, y la gente del común tenía sueños y esperanzas de un futuro mejor. Creían en el poder de la educación para abrir ventanas de oportunidad para los jóvenes. Pero esto no sucedía solo en Afganistán. En 1953, en Egipto, el entonces general Gamal Abdel Nasser le respondió así a los hermanos musulmanes sobre el uso del velo en las mujeres: “Bajo mi punto de vista, cada uno es libre de escoger. Usted tiene una hija en la Facultad de Medicina que nunca usa velo, ¿por qué no empieza usted por obligarla? Si usted no consigue que una sola mujer se lo ponga, cómo pretende que yo lo haga con 10 millones.”

Todo eso se destruyó en las últimas tres décadas, específicamente cuando los talibanes se tomaron el poder en la mayoría de los países musulmanes.

Hoy lo que percibimos, gracias a los medios, es una serie de países en ruina, mujeres y hombres abusados, muertos de miedo, niños desnutridos sin futuro. Como dice la mujer entrevistada por el periódico neoyorquino: “Antes yo era como usted”, le dice a la reportera, “yo estudiaba, tenía un novio, iba a la playa y me ponía bikini. Aún en Siria, me ponía shorts y tops cortos, y todo eso era normal”.

Sí, la moda es algo más que un capricho pasajero, es un reflejo de un momento en la historia, por eso la burka, la abaya y el naquib es lo que vemos ahora en los países del Oriente Medio.

Lila Ochoa

Directora Revista FUCSIA

@lilaochoapalau

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