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Así es la nueva generación de diseñadores colombianos

Revista Fucsia

Así es la nueva generación de diseñadores colombianos Revista Fucsia

Atrevida, desafiante y creativa, así es la nueva camada de diseñadores colombianos, que se destaca por sus propuestas innovadoras, pero que aún falla al momento de crear empresa.

Quien haya hecho el ejercicio de observar las calles de Bogotá se habrá dado cuenta de que emergen cada vez más nuevas tiendas, diseñadores y ferias independientes. Lo mismo pasa en Medellín, Cali y Barranquilla.


Miguel Mesa

El deseo juvenil por crear marca propia y atreverse a hacer realidad sus diseños ha generado un nuevo aire en el mercado
, en el cual además de consumirse productos de grandes marcas, se apuesta por aquellos que abandonan la uniformidad.

Las pasarelas de las ferias de moda en el país les han dado una vitrina importante para darse a conocer y les han ofrecido un acompañamiento para que su participación sea provechosa.
Tal es el caso de la pasarela Chocolyne de la Colegiatura, de la pasarela UPB, de los espacios El Cubo y Non-Stop de Colombiamoda, de Hilando Talentos de Cali Exposhow, del Salón Futuro de la Semana Internacional de la Moda de Bogotá y del programa de nuevos talentos de Plataforma K.



Pasarela Chocolyne.

De allí han surgido ejemplos exitosos —como Camilo Álvarez, Agua Bendita, Isabel Henao y Laura Laurens— que han logrado sostener sus proyectos en el tiempo. Sin embargo, es un panorama prometedor para pocos.

Esta nueva generación de diseñadores colombianos se caracteriza por las buenas y diferenciadas propuestas. "Hay marcas jóvenes que están haciendo el ejercicio muy bien. Me sorprende que el trabajo interesante está en todos lados, en todas las regiones y eso hay que celebrarlo", comenta Julián Posada, curador de talentos jóvenes del encuentro de moda celebrado en Barranquilla.


Ashes.

“Ahora tenemos colectivos interesantes como Casa de Árbol, Gris, inclusive hasta el mismo showroom The Backroom, que están promoviendo espacios para exponerle a un consumidor que realmente está comprando variedad”, dice por su parte Melissa Jaramillo, representante de Jóvenes Talentos de la pasarela de Chocolyne en Colombiamoda, quien añade: “Ya se acabó la época de Ralph Lauren, de Tommy, de Gap. Aquí hay una oportunidad, pero ¿qué les falta? La inyección de volverse empresarios”.


Pasarela Chocolyne.

El debate cuestiona el papel de la academia en la enseñanza para formar negocio. ¿Es preciso que el naciente diseñador se instruya en administración? Para la experta en moda, Chía Jaramillo, "las carreras creativas no tienen por qué tener eso. Desde la industria le están exigiendo a la academia que los formen en un tema administrativo y la verdad es que eso requeriría un estudio adicional. Es imposible que dentro de la academia la den. Los jóvenes la tienen que buscar por su medio porque el negocio de la moda se volvió uno de logística".

Con el boom de las redes sociales —especialmente Facebook, Instagram y Pinterest—, transformadas en canales de venta para las nuevas generaciones, muchos ya no ven necesario crear una tienda.


Lía Samantha

“Las redes sociales son un medio de comunicación. Que se presten para hacer ventas es una realidad, pero no deben ser consideradas como una estrategia comercial porque allí el diseñador no tiene ni idea a quién le está vendiendo. Hoy una marca tiene que conocer en profundidad ese consumidor y eso es posible en la tienda. La experiencia que hemos visto con las diseñadoras de la Costa, como Francesca Miranda, Beatriz Camacho y Silvia Tcherassi, es que parte de su éxito, además de su creatividad y su marca, es su estructura financiera”, opina Martha Cálad, directora del Laboratorio de Moda y Económico de Inexmoda.

Si bien el like a veces se torna en un botón de compra y el universo del retail está migrando al escenario digital —en parte porque es la demanda actual y resulta menos costoso—, el reclamo también es que existan más apoyos para la comercialización.


Manuela Álvarez

“El tema es que aunque podemos tener muy buenos diseñadores, la comercialización es compleja. En Colombia, desafortunadamente, los canales de distribución reciben el producto en consignación, entonces a estos niños no les es beneficioso si a los 60 días les devuelven un producto que no se vendió”, asegura Julián Posada. El gran problema resulta ser, como en otros sectores, hacer rentable una compañía en el país.

Aunque la academia les entrega herramientas sólidas suficientes para salir al mercado local, los jóvenes tienen el reto de sorprender y reinventarse ante tanta información y la competencia que trae consigo el ingreso de marcas e importaciones chinas.

Concursos como Se Busca Diseñador FUCSIA o Latinoamérica Habla son ventanas de exposición que requieren de un trabajo constante
y una investigación minuciosa para que sus proyectos no sean estáticos ni se queden atrapados en una burbuja.


Ashes.

“Existen buenas propuestas de diseñadores jóvenes, lo que pasa es que hay que ver en un año en qué están porque a veces no pasa nada con ellos.
Hay un problema de continuidad. Creo que ellos se desgastan o se suben a las nubes y pienso que lo peor que le puede pasar a un diseñador joven es el síndrome de la pasarela: que siente que está en el cielo, pero resulta que era apenas un primer fulgor.

Ellos son los independientes más dependientes que han existido en décadas, no son autónomos, no conocen los medios o no hacen las alianzas adecuadas y quieren resultados a muy corto plazo. Tienen que entender que todas las cosas son un proceso y parte del reconocimiento depende de que se hayan hecho unas labores puntuales”, explica críticamente Chía Jaramillo.


Lia Samantha.

La invitación entonces es a permanecer firmes en la tarea de tocar puertas, mirar en cuáles actividades participar y contemplar la idea de asociarse. “Pienso que un diseñador tiene que conocer cuándo un negocio es rentable o no, pero no se debe dedicar a manejar la parte administrativa. Zapatero a sus zapatos.

Eso sí, una empresa no puede ser manejada por una sola persona que tiene una formación específica. Las empresas se componen de diferentes áreas y cada una tiene que ser tan fuerte como la otra”, asevera Martha Cálad. “El creativo tiene que saberse vender y si no lo sabe, debe conseguirse un socio que sí sepa”, puntualiza por su parte Melissa Jaramillo.

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