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El oficio de un Don Juan

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El oficio  de un  Don Juan El oficio de un Don Juan

La más reciente película dirigida y protagonizada por John Turturro cuenta con la actuación de Woody Allen, Sofía Vergara y Sharon Stone. 'Casi un gigoló' aborda de una manera cómica el mundo de la prostitución masculina.

Luego de varios años en los que el cineasta norteamericano Woody Allen no aparecía frente a la cámara de otro director distinto a él, y de su silencio tras el escándalo sobre el supuesto abuso sexual a su hija adoptiva, Dylan, que lo ha rodeado en los últimos meses, el director y actor John Turturro logra incluirlo en la comedia 'Casi un gigoló', como Murray Schwartz, un librero que se ve obligado a cerrar su negocio porque nadie compra libros y que para pagar sus cuentas se convierte en proxeneta de su amigo florista Fioravante, encarnado por el propio Turturro.

La asociación Turturro-Allen, que ya se había efectuado en 2011 para el guion de una obra de Broadway llamada Relatively Speaking, renació cuando el barbero que los atiende a ambos le contó a Allen la aspiración que tenía Turturro de interpretar a un gigoló y el director se emocionó tanto con la noticia que quiso participar en el proyecto. Así, algo que empezó como un asunto informal, transformó esta historia en una película que hace referencia a la religión, la sexualidad y la moral, con Nueva York como telón de fondo.

Estrenada mundialmente en el Festival de Cine de Toronto y presentada en Colombia en la clausura del Festival de Cine de Cartagena, 'Casi un gigoló' comienza con una conversación casual entre amigos en la que uno le cuenta al otro cómo su dermatóloga (Sharon Stone) le confesó su deseo de hacer un trío con una de sus más íntimas amigas (Sofía Vergara) y un hombre que no fuese su marido, así le tocara pagarle.

Ante la crisis económica del momento y las ganas de probar su virilidad, Fioravante acepta la propuesta tras la insistencia de su amigo Murray, con la condición de conocer primero a la mujer. Una vez inmersos en el juego, cazar clientas se convierte en el objetivo de Murray, y complacerlas en el oficio es el reto de Fioravante, quien a pesar de su rol sigue siendo un verdadero romántico.

La historia da un giro inesperado cuando una tímida viuda, judía ortodoxa (Vanessa Paradis) contrata sus servicios. Aunque la idea de Turturro, conocido por su participación en las películas del director Spike Lee y en las comedias de los hermanos cineastas Ethan y Joel Cohen, nació por el afán de divertirse en el set, también responde a la intención de añadir un canon distinto en el caso del cine, donde el tema de la prostitución masculina se ve opacado por el de la prostitución femenina. “Es un género que no se ve mucho, y cuando lo ves, quizá a excepción de 'Midnight Cowboy' (1969), lo único que aparece son mujeres como prostitutas, ¿por qué no hombres?”, le dijo Turturro a Los Angeles Times.

Lo cierto es que en la historia reciente del cine hollywoodense las mujeres han llevado a cuestas una profesión que, en realidad, también es ejercida por los hombres y demandada por ellas. Uno de los grandes ejemplos, que hizo famosa a Julia Roberts, fue 'Mujer bonita' (1999), en la que su personaje se enamora de un cliente que quiere pasar una semana entera con ella a cambio de tres mil dólares. Un año después, en 'Réquiem por un sueño', la actriz Jennifer Connelly le dio vida a Marion Silver, una adicta que consigue drogas a cambio de sexo; y en 2009 Amanda Seyfried protagonizó a Chloe, una joven que narra los encuentros con sus adinerados clientes al tiempo que se obsesiona con una pareja en particular.

En el caso masculino, que se ha visto minoritariamente en la gran pantalla, la figura de Don Juan aparece bordeando el drama o la comedia. Para Nina Martin, directora del programa de Estudios de Cine del Conneticut College, “probablemente una de las películas más famosas sobre la prostitución masculina es 'American gigoló' (Paul Schrader, 1980), protagonizada por Richard Gere, que no es en absoluto una comedia, pero es llamativa por tratarse de un personaje bastante afluente que tiene sexo con mujeres ricas, viste trajes de Giorgio Armani y es incriminado por el asesinato de una de sus clientas. Desde luego, no es un estafador callejero".

"Más recientemente está el programa de televisión Hung (2009-2011), que tiene lugar en Detroit. También caracteriza a un hombre heterosexual que recurre a la venta de sexo por dinero. Este programa contiene elementos cómicos y enfatiza en por qué una persona puede prostituirse por razones económicas. El protagonista, Thomas Jane, no es ridículamente guapo, lo que hace el programa más creíble”.

En 'Casi un gigoló', por el contrario, las mujeres, absolutamente distintas pero muy bellas, son quienes toman la decisión de contratar a un hombre que satisfaga sus deseos y fantasías sexuales. No es de extrañar que una de las escenas que más curiosidad ha generado en la agenda pública antes de su estreno en las salas de cine, sea la referente al trío en el que se involucran John Turturro, Sofía Vergara y Sharon Stone. Esta última, quien hace poco cumplió 56 años, declaró que su personaje refleja “sentimientos de atracción, celos, asombro y esperanza. Tiene la sensación de saber cómo puede llegar a ser sexy. Todo es delicioso porque ella está en sus 50, no en sus 20, y es conmovedor ver que a cualquier edad podamos descubrirnos a nosotros mismos de nuevo”.

Aunque 'Casi un gigoló' no fue dirigida por Woody Allen, el espectador siente que está dentro de su atmósfera, que su sello está presente. Desde el guion, Turturro esperaba de Allen la aprobación de los chistes que escribió para sus personajes. Lo mismo pasó con los actores. La barranquillera, reconocida en Hollywood por su humor y desparpajo, se retó a sí misma al trabajar cerca de uno de los hombres más sobresalientes de la industria.

En una entrevista para el portal de cine Collider.com señaló que “al principio era muy intimidante, pero es una persona encantadora. Pienso que está en una posición diferente cuando actúa que cuando dirige, y eso que se siente en ese cuarto donde uno audiciona para el papel, nunca lo volví a sentir mientras actuábamos juntos. Hablábamos de música, de todo, era una maravilla”.

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