COMENTARIOS

Porno con mirada de mujer

Revista Fucsia

Porno con mirada de mujer

Recientemente se han distribuido en internet películas porno producidas y dirigidas por mujeres. Un cambio que va más allá de lo estético y que busca cuestionar muchas de las ideas sobre sexo que se han colado en la cultura.

Uno de los grandes lugares comunes a la hora de hablar de porno es que a las mujeres no nos interesa. Tal vez porque esa estética de rubias voluptuosas disfrazadas de colegialas con orejas de conejo, diseñada especialmente para satisfacer las fantasías de hombres heterosexuales, resulta violenta y poco atractiva. Pero eso no quiere decir que no seamos seres sexuales y que no necesitemos encontrar diferentes maneras de excitarnos.

Teniendo esto en mente, a la directora sueca Erika Lust se le ocurrió crear las películas pornográficas que ella como mujer quería ver. Como lo comenta en una charla TEDx que dio en la ciudad de Viena en el 2014: “Quería mostrar toda la pasión, intimidad, amor y lujuria de una relación sexual en donde el punto de vista principal es el de la mujer”. De esta manera se propuso la revolucionaria tarea de entregar como tesis de grado para su maestría en cine una película pornográfica enfocada en el placer femenino. ¿El resultado? La cinta distribuida exclusivamente en internet tuvo miles de descargas el día de su estreno y recibió cientos de comentarios de mujeres que buscaban que Lust recreara en cine sus fantasías.

Cuando se habla de porno creado por mujeres para mujeres, los escépticos podrían pensar que se trata de historias edulcoradas que se parecen más a la decepcionante versión fílmica de 50 sombras de Grey que a clásicos de este género como Imanuelle o Garganta profunda. Sin embargo, estas películas cuentan con el mismo contenido erótico —a veces bastante explícito o hardcore— que el porno tradicional.

¿En qué radica la diferencia? En primer lugar, que estas películas buscan que la experiencia erótica pase también por la estética, entonces cuidan bastante los detalles de producción, vestuario, musicalización y casting. En vez de mostrar escenas en locaciones improvisadas con actrices completamente intervenidas en el quirófano para satisfacer estándares de belleza tan imposibles como objetivizantes, estas películas realizadas desde el punto de vista femenino muestran mujeres con belleza natural, que usan ropa interior acorde con las últimas tendencias, y en escenarios que cualquier revista de moda envidiaría.

Pero no sólo eso. El compromiso de estas productoras y directoras va más allá del mero deleite. Sus películas son también una declaración política sobre feminismo. En palabras de Lust: “En todas partes se ha discutido el papel de la mujer, menos en el porno. Tenemos que ser conscientes de la manera como el cine rojo tradicional muestra a las mujeres y el lugar de objeto de placer que ocupan en él. La pornografía tiene un gran impacto en la educación sobre género y hay que cambiar estos discursos de poder. El mensaje más importante sobre sexualidad y género está en manos de los hombres que realizan porno y eso tiene que cambiar”.

Por esta razón, estas realizadoras se han comprometido con una manera más ética de hacer pornografía. Todos los actores que participan en estas producciones lo hacen bajo consentimiento y sólo realizan escenas en las que se sientan completamente cómodos. No son forzados a participar en actos sexuales que no les resulten placenteros y obtienen una remuneración justa. Como lo afirma Petra Joy, cineasta alemana de porno desde la perspectiva femenina: “Quiero empoderar a las mujeres que aparecen en mis películas y también a las que las ven. Que experimenten su propio placer lejos de estereotipos de cómo debe ser la sexualidad femenina y quiero hacer esto de manera ética".

Y es que uno de los propósitos de estas directoras es lograr que las mujeres se sientan más cómodas con su cuerpo y con su sexualidad. Al realizar películas pornográficas que se parecen más a la cotidianidad de una pareja que disfruta de buen sexo que a fantasías irrealizables en donde enfermeras complacen a repartidores de pizza, también están haciendo una labor de educación sexual. Frente al sexo hay muchos miedos que desembocan en frustraciones, represiones e inseguridades. Poner frente a la cámara a una mujer como cualquier otra, no a una muñeca inflable, y mostrar la manera como disfruta fantasear con escenarios mucho más reales que los que muestran las películas pornográficas tradicionales es también una manera de liberar tabúes. Así que la próxima vez que alguien insinúe que el porno es una cosa que no les interesa a las mujeres es importante recordar que hay directoras, productoras y actrices que están cambiando la manera en la que se ve y se disfruta el porno.

También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.