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Un clic para hacer los deseos realidad

Revista FUCSIA

Un clic para hacer los deseos realidad Natalie Massenet se hizo merecedora a la Orden del Imperio Británico por su contribución al mundo de la moda. Foto: AFP

Aunque hace quince años todos creían que abrir una tienda on-line para vender prendas de lujo era una locura, Natalie Massenet le apostó a su idea: hoy es un imperio que ha transformado la forma de consumir la moda.

Natalie Massenet se confiesa perezosa. No ha sido el tipo de mamá que hace tortas para que sus dos hijas lleven al colegio cuando se celebra algún evento: “Simplemente las compro listas. Me duele saber que otras pasaron la noche en vela horneando”.

Sin embargo, esa característica con la que se describe no parece corresponder a la empresaria que creó la tienda de lujo en línea más importante del mundo, Net-a-porter, que por primera vez unió dos pasatiempos femeninos, la lectura de revistas de moda y el shopping. Quizá lo que sí la define es su cometido de hacerles la vida más cómoda y fácil a las de su género.

Cuando a finales de los noventa se le ocurrió el negocio, algunos asesores financieros le anticiparon un rotundo fracaso: ¿quién iba a arriesgarse a gastar una suma alta por una prenda exclusiva sin tener la oportunidad de tocarla y probársela antes? Massenet está convencida de que los analistas escuchaban su exposición por consideración, debido a que estaba embarazada, pero al final siempre la interrumpían con la misma duda: “Solo explíqueme una cosa más... ¿dónde es que queda su almacén?”.

Por si fuera poco, el estallido de la burbuja de las empresas vinculadas a Internet no parecía darle un buen pronóstico a su proyecto. Pero en esta oportunidad ella estaba dispuesta a seguir su instinto. Cuenta la leyenda que antes de embarcarse en esta aventura había diseñado una propuesta para fundar una cadena de cafés y los expertos le dijeron que nadie iba a querer pagar más de dos dólares por una taza. Eso fue meses antes de que Starbucks apareciera con fuerza en la escena.

Un folleto que recibió del banco Barclays, en el que se leía la pregunta “¿Es usted un empresario?”, le dio el empujón que necesitaba a esta mujer graduada de Literatura de la Universidad de California, hija de un periodista y una modelo, que hasta entonces contaba con una larga pero multifacética hoja de vida que revelaba cierta crisis de identidad: había incursionado en las profesiones de ambos padres, además de tener experiencia como estilista, vendedora, asistente cinematográfica y editora de la revista de moda británica Tatler. Gracias a ese último cargo fue consciente de que una de las debilidades de la industria era que las publicaciones promocionaban ropa que luego las lectoras no encontraban en las tiendas.

Arriesgarse valió la pena. En el año 2000 la empresa comenzó con un computador que le prestó su entonces esposo, el inversionista francés Arnaud Massenet, y compró equipos de las demás “punto com” que se habían ido a pique. Sus colaboradores eran una asistente y un especialista en informática que trabajaban en la cocina del apartamento de su jefa en Chelsea. Los pedidos se guardaban en el baño y escasamente había convencido a Tamara Mellon (cofundadora de la firma Jimmy Choo), a Anya Hindmarch y Roland Mouret de que vendieran sus creaciones en el naciente portal.

Hoy Net-a-porter cuenta con más de 2600 empleados repartidos en las oficinas de Londres, Nueva York, Hong Kong y Shanghái; vende más de 550 marcas en 170 países y alrededor de 350 diseñadores se han sumado a la apuesta: Stella McCartney, Yves Saint Laurent y Alexander Wang han realizado colecciones exclusivas para la tienda porque en la actualidad son ellos los que se pelean el prestigio de que Natalie Massenet los acepte para ganar nuevos públicos. “Si algo me gusta a mí, si pienso que es cool, debe haber una o dos personas que coincidan conmigo”, explicó acerca de su mecanismo de selección al periódico The Sunday Times.

Para Silvia Ortega, profesora de Luxury Brands & Premium Lifestyle de la ISEM Fashion Business School, a las firmas tradicionales del lujo les ha costado sentirse cómodas en el entorno on-line: “Han sido muy conservadoras a la hora de entrar. Una de sus características es la exclusividad y el control absoluto de la imagen, de ahí que tardaran en darse cuenta de que sus clientes de siempre eran habituales consumidores de información en la red, deseosos de interactuar con sus marcas favoritas”, afirmó para FUCSIA.

 Y es que dos millones de personas entran al sitio web semanalmente, para gastar cada una en promedio 850 dólares. En ese mismo lapso recibe 2500 hojas de vida; suma aproximadamente 11.000 nuevos usuarios al mes y su volumen de negocios anual supera los 200 millones de dólares. “Ella ha desarrollado un modelo empresarial de avanzada”, comentó a esta publicación Janice Ellinwood, directora de la Facultad de Moda de la Universidad Marymount. “Recientemente elaboró una aplicación para iPhones llamada Netbook, que busca construir una comunidad en la que los usuarios compartan sus productos preferidos y que además les permite saber lo que otros compran en tiempo real”. En Navidad, “basta hacer clic en los zapatos o el vestido que a usted le guste y nosotros le enviamos un correo electrónico a su esposo contándole lo que quiere de regalo”, ha manifestado Massenet.

Además puso a funcionar un consultorio de consejeros que hablan más de 25 idiomas para resolver dudas estilísticas durante las 24 horas del día. A las más adictas a su página les permite incluso camuflarse, enviándoles sus pedidos en bolsas sobrias y anónimas, una estrategia que vislumbró justo antes de que golpeara la recesión, con la idea de minimizar su posible sentimiento de culpa.

Aquella idea loca ha dado pie a un verdadero imperio que incluye The Outnet, donde se venden prendas de temporadas pasadas con descuentos, y Mr. Porter, sitio destinado a la moda masculina. En 2010 la compañía suiza de bienes de lujo Richemont, propietaria de Cartier, compró Net-a-porter, y la empresa fue valorada en 550 millones de dólares.

 Por si fuera poco, Massenet, que sigue teniendo acciones y ocupa la presidencia, se le midió en meses pasados a lanzar una revista impresa para disputarle el título de “la biblia de la moda” a la editora de Vogue, Anna Wintour. Y si bien tiene el poder de su mítica colega, al parecer carece de su pose de diva y es tan sencilla que se corta el pelo ella misma en su escritorio. A sus 49 años admite que el ajetreo de sus proyectos, la maternidad y el divorcio, la llevaron al psicólogo. “Si se tiene mucho con qué lidiar, no recomiendo tener un perro”, es su único consejo para que el tiempo alcance, aunque ella no lo cumple. Aun así sumó una ocupación más: consolidar la Semana de la Moda de Londres.

 “Considero que Natalie Massenet suplirá a Steve Jobs como modelo de visionaria”, es el dictamen de la profesora Ortega. Porque hasta su forma de vestir impone tendencias. Cuando alguien elogia su guardarropa responde sin timidez: “Compré todo esto en una página web que conozco”. Lucir como ella está a un clic.

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