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Rosita Jaluf de Castro

Rosita Jaluf de Castro Rosita Jaluf de Castro

La que le dio vida al Cali Exposhow recibió a FUCSIA en San Marino, su casa a las afueras de Cali, desde donde habló de lo que significan los diez años de su proyecto estrella.

Por José Gabriel Ortíz
 
¿Qué es Cali Exposhow?
Es un atractivo grande en la ciudad, un atractivo turístico. Este es un evento que reúne en un solo espacio al sector de la moda: diseñadores colombianos y extranjeros, belleza: cosmética y estética, y salud: médicos especialistas y cirujanos plásticos.

A este décimo Exposhow, ¿qué personajes importantes vienen?
Viene Colombia entera y gente del exterior. Estamos muy actualizados en moda, cuando invitas a Roberto Cavalli, estás trayendo la moda a Cali y un personaje de esta talla con su grupo resulta muy costoso, y esto lo paga Fenalco, sus patrocinadores, el comercio. Antes habíamos traído a Oscar de la Renta, y a algunos diseñadores europeos.

¿Quién es Rosa Jaluf de Castro?
Nací en Cali, en el hogar de un libanés y una egipcia. Desde muy pequeña me mandaron a Beirut a continuar mi educación. Allí también me desempeñé como profesora de Francés. Me casé muy joven con un libanés muy estricto, con quien tuve a mis cuatro hijos. Después de un tiempo, y de una relación muy difícil, me separé, cosa que no fue fácil, sobre todo, si se tiene en cuenta que la colonia libanesa es muy conservadora y no aceptaba a una mujer separada.

¿Cómo lo superó?
Luego conocí a un gran hombre. Inteligente, trabajador incansable, cultivador de caña de azúcar, con quien hicimos el trabajo de conseguir la anulación de mi primer matrimonio para casarnos. Se llama Alfonso Castro y con él no tuve hijos, pero adoptó a los míos como si fuesen suyos, les da todo su cariño y amor, y ellos lo consideran el mejor papá.

Después de su separación, y ya casada nuevamente, ¿a qué se dedicó?
Desde el comienzo me dediqué a hacer quibbes, pues cuando uno no tiene un peso y cuatro hijos para criar, lo único que se le ocurrre es vender comida. En los supermercados me compraban los quibbes, pero los congeladores eran malos, entonces, la mitad se dañaba y me los devolvían, o sea, que no fue tan buen negocio. Entonces, decidí poner un almacén de calzado, que se llama Versilia, que llegó a tener 36 puntos de venta, pero en el año 90 llegó la crisis a Cali y quebramos. Tuvimos que vender algunas propiedades para pagar a los bancos y a la gente que se le debía dinero y con eso recobramos un poco de fuerza y empezamos a fabricar nuevamente los zapatos, ya no de cuero, sino de plástico, que importábamos de Venezuela, porque ya no daba el negocio para hacer buenos zapatos de cuero. Y hoy tenemos los zapatos más finos de cuero otra vez.

¿Cómo llegó a convertirse en una líder del comercio en el Valle del Cauca?
Por mi compromiso, y por mi sentido de pertenencia, fui nombrada como Presidenta de la Junta Directiva de Fenalco Valle del Cauca, con una votación de 67 por ciento a favor. Los comerciantes están contentos, el equipo de la Federación trabaja mucho, estamos muy cerca de las decisiones, de las cosas que se hacen y hay una permanente conexión. Así mismo, lidero en estas entidades proyectos de gran envergadura para la región, como el salvamento de Emcali, el apoyo al puerto de Buenaventura, el respaldo al Sistema de Transporte Masivo (MIO) y la construcción del Centro de Convenciones, Ferias y Eventos para Cali.

¿Cómo va Cali?
La ciudad ha tenido un repunte, que realmente la gente no reconoce, Cali es una ciudad muy grande y hay problemas de inseguridad, pero la gente es buena, es muy amable, a los de afuera les gusta visitarnos.

¿Qué quedó de esa estela trágica del narcotráfico en el Valle?
Cali se ha limpiado mucho, antes en el hotel Intercontinental y en otros hoteles sacaban tapete rojo para que pasaran los narcos, hoy, están cada uno en su sitio. Ahora, tampoco se puede decir que el narcotráfico se acabó. Eso no ha pasado ni en Cali ni en todo Colombia, pero ya esa suficiencia que tenían para hacer todas las cosas, no la tienen. Ellos tratan en este momento de pasar inadvertidos. Si Estados Unidos legaliza la droga, todos quedamos en paz, aquí no se conoce la lista de los capos de allá, pero en Colombia sí se habla de los carteles de Cali y Medellín.

¿Por qué el Valle se dejó quitar de los paisas la primacía en la parte de la moda, la confección, el diseño?
Porque no nos levantamos a hacer las cosas bien, yo respeto a la gente paisa, ellos no caen, se tropiezan, pero se levantan. En el Valle hemos tenido pereza y algunos alcaldes que no han ayudado mucho. Tenemos la mejor malla vial, las mejores industrias, los mejores almacenes, la gente linda que abre los brazos para recibir al que llegue, eso no pasa en Medellín, allá no lo dejan a uno poner un almacén. Cali es una ciudad abierta, lo que pasó fue que no trabajábamos por la ciudad, no hacíamos nada por ella, por eso, se creó el Exposhow: un gran esfuerzo para que la gente venga, para que la gente haga turismo. Definitivamente, nos está recuperando.

¿Qué tiene Antioquia que no tenga el Valle?
Gente tan trabajadora.

¿Qué tiene el Valle que no tenga Antioquia?
La gente linda, la gente querida. En cambio Antioquia rechaza al huésped. Yo los respeto, pero los paisas no creen sino en ellos mismos, en su gente, Cali es mas abierta como ciudad.

¿Cómo va Fenalco con Guillermo Botero, su presidente?
Es una persona muy inteligente, le ha hecho mucho bien a Fenalco, pero quiere que todo sea para Fenalco Bogotá, y el capítulo del Valle es el más importante que tiene el país, por el Exposhow. Aquí hemos hecho Fenalcheque.

¿Cómo está Cali en hotelería?
Muy bien. Permanentemente están montando hoteles diferentes y estamos tratando de que todo se llene con el Exposhow. No tenemos un hotel grandísimo, pero hay unos supremamente buenos, que, sin tener una gran dimensión, son atractivos.=
 
 

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